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11:02h. Miércoles, 22 de Mayo de 2019

Bocanada

Mario Z. Puglisi

Hay amor en el hombre.
Una bocanada blanca es lo que queda y me sorprende;
obramos el milagro de seguir amando entre
esta falta de aire, entre esta ráfaga que esparce
infinitas manchas de sangre en nuestras calles.
Más nos vale respirar ahora, bajo el rigor de las emociones
de la luz y de lo oscuro, bajo el llanto que llega desde
el tañer de la justicia regenteada, bajo el sorteo matutino
de la suma de las culpas por nosotros compartidas.
Hijos del trueno que revienta como ola enfurecida
en las rocas de los nimbos de un alto aire suspendido,
nos miramos y callamos en el reflejo microscópico
de aquello que anhelamos;  
hijos de volcanes dormidos en sueño liviano
por los soporíferos de nuestra mentira consentida
buscamos algo de aire, desesperados,
tras llenarnos los pulmones de un absurdo humo distante.
El occidente se extiende por las grietas de lo contenido
recorre la sangre que inunda lo que apremia
la clorofila es sol y es aire y es alquimia incomprendida;
somos carne que atrapa todo lo que es ajeno, el aire,
exhalación de lo vegetal que en su grama comprueba lo divino.
Amanece a cada latido en nuestras venas.

Hay amor en nosotros y hay un odio insoslayable
sobrevive quien en zancos anda con la boca bien abierta,
quien resiste al sonido de las sierras y a la danza,
quien aprende de memoria las reglas del Gulag
y controla su ira aprovechando la vitamina del viento frío.
Más nos vale respirar profundamente
con las puertas en candado,
negar la naturaleza líquida del oxígeno
cuantas veces sea necesario.
Hijos del silbido del alambre diminuto
que se tensa en nuestras fibras
vibramos a la velocidad de la palabra peregrina
mientras todo pasa en nuestros monitores;
hijos del desierto donde los cuerpos se ven como espejismo
buscamos una fuente de agua temblorosa
y temblorosos escondemos una identidad
en la masa de los medios aprendida.
El oriente se extiende por sobre lo que jamás seremos,
en él hay bosques aireados en la punta de los montes
y fronteras claras que delimitan la pobreza.
Por todo lo antes dicho, respiro y lo sostengo:
hay amor en el hombre,
una bocanada blanca nos mantiene con vida.
                                                                   Punto.
 

***

Mario Z Puglisi (Guadalajara, México, 1980). Es poeta y editor. Ha sido publicado en decenas de revistas literarias y culturales en México y otros países. Participante de encuentros y festivales en México, Cuba, Puerto Rico, Perú, Ecuador y los Estados Unidos. Autor de libros como El Impulso de Tocarlo Todo o Selvas Mínimas. Ha sido traducido al inglés, polaco y portugués.