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Tachas 492 • Lee Bontecou: Volcánicas liberaciones • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

Lee Bontecou
Lee Bontecou
Tachas 492 • Lee Bontecou: Volcánicas liberaciones • Fernando Cuevas

Falleció la artista estadounidense Lee Bontecou, pintora y escultora cuya propuesta germinó en el terreno del expresionismo abstracto, reflejada en obras de materiales diversos y estética volcánica. 

Innovadora escultora y pintora inspirada en el expresionismo abstracto, transitaba por ambas manifestaciones en ocasiones intersectándolas, a través del uso pionero de formas tridimensionales que no eran una u otra, según asentó el crítico Donald Judd en aquellos años, afirmando además que se trataba de una de las mejores artistas (Jennifer Szalai, New York Times, 08/11/22). Sus muros elaborados con materiales industriales, incluyendo chatarra, bolsas para la ropa, cinturones de transporte y mochilas, entre otros, nos trasladan a mundos cienciaficcionales extrañamente cercanos, como si estuvieran presentes en la mirada cotidiana y que podían expresarse desde cierta oscuridad en sus relieves hasta espacios de mayor luminosidad que invitan a la calidez. 

Desde pequeña, Lee Bontecou (1931, Rhode Island - 2022, Florida) empezó a jugar con materiales diversos, mientras pasaba los veranos con su familia en Nueva Escocia, para crear animales y otras figuras, que resultarían un precoz anticipo de algunas de sus esculturas posteriores. Estudió arte en el colegio Bradford de Massachusetts a principios de los cincuenta, para después, ya en Nueva York, inscribirse en Art Students League con el escultor William Zorach y el pintor Robert Brackman y continuar su formación en la escuela Skowhegan de pintura y escultura en Maine donde aprendió a soldar, habilidad importante para el posterior desarrollo de su obra. 

Hacia finales de los cincuenta se fue becada a Roma, en donde elaboró aves de terracota y tuvo por fin su primera exhibición en solitario, la que catapultó su presencia en la galería Leo Castelli en Nueva York, abriendo camino para las mujeres en la década de los sesenta con sus propuestas artísticas en un campo usualmente reservado los hombres, incluso incorporando cierta imaginería sexual de poder femenino con la idea de que sus creaciones emergieran de paredes y pisos. La obra Untitled (1961) es representativa de su propuesta con esos tres hoyos rodeados de capas metálicas que en cualquier momento parece que cobrarán robótica vida.

Por estos años fue comisionada para elaborar un gran muro de relieve con un par de especie de alas de seis metros hechas de plexiglás con la forma de una bomba de la II Guerra Mundial para el New York State Theater, al que llamó 1964. Posteriormente, a raíz del cumpleaños de su hija, buena parte de su obra presentó un giro hacia formas más amigables y mucho menos ancestrales, como la elaboración de flores y peces con capacidades para retener la luz y dar la sensación de vitalidad; sin embargo, no abandonó la expresión política ni la vertiente feminista. Produjo Untitled (1966) ubicada en la plaza Art Collection del Empire State y ganó el premio del National Institute of Arts and Letters. También fue docente en el Brooklyn College de Nueva York durante dos décadas, de 1971 a 1991.

Continuó elaborando obras durante los años siguientes pero tomando distancia del bullicio artístico, yéndose a vivir al campo en Pensilvania. Durante el periodo de 2003-2004 se montó una retrospectiva en la que participaron el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y de Hammer de Los Ángeles, extendiendo su presencia en el MoMa neoyorquino, que le organizó la exhibición Lee Bontecou: All Freedom in Every Sense en el 2010, además de que en el 2014 se organizó otra más con sus dibujos y obras en papel en la Menil Collection de Houston. 

Las bioformas de seres que parecen atrapados en paredes de un mundo metalizado, provenientes de una dimensión intermedia entre la pintura y la escultura, sobre todo cuando conviven con estructuras mucho mas abstractas, abriendo la imaginación para extraviarse por estas manifestaciones provocadoras de múltiples sensaciones, en particular por la originalidad en la combinación de materiales y esos huecos rodeados de superficies intrigantes por los que valdría la pena introducirse y descubrir otras realidades, acaso pobladas por particulares formas orgánicas de cautivantes colores que se encuentran con sus orígenes geológicos.








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