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La Habana-México

Yara Ortega | 27 de noviembre de 2016

Yara Ortega

Soy el producto cultural de una familia librepensadora.

Como discapacitada desde siempre, llenaba los más de los días del año escolar escudriñando los libreros, en busca de algo nuevo. Abalanzándome sobre las letras de Pagés Llergo, Carlo Coccioli, Elena Poniatowska, Luis González de Alba. Poco entendía, si mi padre leía poesía de  Neruda, Virgilio, Borges, Horacio, Sabines, o la prosa de J.J. Benítez, de marcada musicalidad. Algo mejor, me cabía el teatro… Don Juan Tenorio por Día de Muertos. Novelera, Salgari. Cuentera. Navidad en las Montañas, durante el Adviento. Temático, iba marcándome el paso de las estaciones, en un cuarto de techo de teja y paredes de adobe.  Juan de Dios Peza era el pan de cada día. Se distinguía éste de la noche, porque se apagaba EL foco. O porque se iba la luz, casi a diario. Cervantes omnipresente.

Y en medio de las tinieblas, la voz del pediatra. En medio del amargo de las medicinas y el dolor de los Ilovanes (complejo B, mientras se descartaba la leucemia…). El ansia del sol, pero también la bovina resignación al aroma de medicamentos. La sorpresa de una lluvia y la risa de ver hasta la bacinilla sobre la cama, tratando de aparar las goteras que provocaban los perros vecinos al corretear por el tejado. 

Aprender a leer fue la fuga. 

Y Aparecieron los “Fascículos”. Textos artesanales, con buenas fotos. Blanco y negro. Azerbaiyán. Usbekos. Siberia. Taiga. Tundra. Permafrost. Y “El Atlas de Nuestros Tiempos”, con hermosos mapas donde iba ubicando geográficamente todas las nuevas palabras… Cuba. Caribe. Y descubrir, como por accidente, que las letras juntas decían algo. Y que unos puntitos o rayitas, cambiaban el significado. Diccionario. ¿Por qué no lo escribo con “s”? Porqué mi México se hace con una “x” que suena a jota. ¿Por qué Estados Unidos está arriba de México? ¿Por qué la URSS está tan lejos? ¿Qué tienen que hacer los rusos en Cuba? 

Y en ésos fascículos encontré una de las primeras fotos que me obsesionó: Un barbudo fusilado. Otro con puro, tras unos micrófonos. Korda. ¿Qué es un Plan Quinquenal? ¿Por qué no hacen unos así en México? Las vacaciones eran en Querétaro. La chiquillería correteaba alborozada como una bandada de pájaros. Yo, en mis pantalones de terlenka, escuchaba las pláticas de los grandes. De los que hicieron la Revolución. De los que heredaron los ejidos. De los que los refaccionaban… el tema era la corrupción. 

Testigo de los informes presidenciales, iba anotando datos que daba Echeverría. Y los comparaba con los de la URSS y los de Cuba… porqué México no era igual… en la inocencia de mis primeros años todo parecía sencillo. Llegó el Papa. Yo recortaba muñequitas de papel. El secuestro de Entebbe. Y los “alumnos”  pasaron a ser “rehenes”:  Héctor, Ernesto, Fidel no sólo eran nombres. Lenin, Bolívar, Benito… porqué unos sí aparecían en el calendario, otros se llamaban como mis tíos. La mayoría como mis muñecos. 

Domigos de Tchaikowsky, Agustín Lara. Turandot o Aída. “Fundador”. Raleigh. Radio de Onda Corta. La Mujer Maravilla, el Hombre Nuclear. Las Calles de San Francisco. Kojak. Topo Gigio. Radio Habana Libre. La Salmantina. XELC. Kalimán… ¿La Tremenda Corte… eso era de Cuba?

Chanoc. Los Supersabios. Los Supermachos. Hermelinda Linda. Lágrimas y Risas. Cuadernos “Scribe” de espiral. Chaparritas “El Naranjo”. Sangría “Señorial”. Pascual Boing. Tehuacán. El “Baldor”. Los Bic. Chiclet’s Adams. Pingüinos Marinela. Galletas Marías. Amanecer Campirano. El Piporro. “Porfirio Cadena”.  Mocedades. Ciudad Satélite. Y una nueva palabra, “Boycott”. Olor a matas de malva meadas de gato. Explosión de Dalias, azucenas. Crepúsculos que empezaban al tiro de las escopetas a la bandada de patos migrantes. El Vocho. Mi caballo amarrado al pozo. Mi primogenitura ante el abuelo, a despecho de una docena de primos. Varones.

¿Por qué una Guerra es “Fría”? Anda ahí “El General Invierno” que derrotó a Napoleón… (El próximo muñeco que tenga lo bautizo así, aprovechando que ya está Aníbal y mi gallo Ban-Tam, hacemos sándwiches de jamón para mis primos…)  Porqué si en mi casa “boicoteamos” los programas de TV y el consumo de Coca y Pepsi; Estados Unidos puede boicotear a Cuba… Se cayó el techo de la sala en el rancho. ¿Sacarían el castillo para armar, y los Playmobil…?

Mañanas dominicales: Valses mexicanos con Javier Solís, Huapangos huastecos, Sones tapatíos. Indumentaria blanco riguroso. Misa en el Santuario con el “Che” Carrillo… ¿De qué nos libera el Evangelio? Por qué no puedo leer el capítulo “Apocalipsis Según San Juan” de un libro que se llama “Santa Biblia”  en la noche… por qué no puedo vender aguacates con Chabelita, que habla tishi- tishi. Qué quiere decir “Auándar Anapu”… ¿Qué significa “huelga”? Por qué no les puedo decir “camaradas” a los niños de mi maestra Chepis..

Si Trotsky y Lenin ganaron la Revolución en Rusia (¿estarán seguros de que mataron también a Anastassya Románov junto con el Zar?), por qué Trotsky se vino a México (mmmh, a buscar a mi tio Lenin!)? Si El Che Guevara y Fidel Castro hicieron lo de Sierra Maestra y el Moncada, porqué fusilaron a El Che, pero Fidel se convirtió en presidente? Les tocaba a los dos, como cuando se juega a “Las Trais”…

El comunismo es “lo de todo para todos” (Hechos 4; 32-35)… en Cuba no hay hambre ni enfermos ni gente sin leer. Todos trabajan. Todos estudian. Nadie falta a trabajar. Todos comen. Todos son felices. Y bailan chachachá. Y escuchan “El Negrito del Batey”, y a Nicolás Guillén. Y yo leía “Duda”. Y me bebía las palabras de mi papá, ensayando sus discursos invitando a la huelga a los trabajadores de Tartufópolis, mientras veía una foto de Fidel Castro con el puro en la mano derecha, arengando a las multitudes desde la tribuna. Portada de “Impacto!”. Artículo de “Contenido”. Diatriba de “Selecciones” en contra del peligro del comunismo.

Una isla víctima del Macarthismo; desde la égida de Al Capone que la quiso convertir en el prostíbulo de Florida. Fulgencio Batista arderá per secula seculorum a leña verde, gracias a la justicia de los barbones. Cuál peligro puede haber en ser comunista. Debe ser magnífico poder vivir en una isla donde los niños trabajan, hace calor todo el año, no hay abrigos, el Estado te da lo que necesitas para sobrevivir. Y tienen un presidente sin perder el tiempo en elecciones (Ganaría De La Madrid). 

Yo sólo quería no estar enferma. Y que los montones de juguetes que me llegaban por Reyes cada año no fueran sólo míos. Quería poder repartirlos sin que no los aceptaran. Regalarlos en sus cajas y no disfrutar de la culpa por despedazarlos con tanto odio, porque nadie podía tocarlos si no se lavaba antes las manos. Quería dormir en una hamaca, no en la cama-cuna. Quería tener que vivir en la playa, y no tener que viajar. Quería poder comer pescado y camarones (dicen que son sabrosos). Quería tener un Presidente vestido de militar, capaz de decirle a un idiota con cara de Reagan “no te necesito. Mi país es suficiente”.

Ahora sólo quisiera  no haber agarrado afición a los “Faros”, “Kent” y  “Salem”. Que no hubiera sido necesario Mariel, ni Cochinos, ni Guantánamo. Que no te hubieras muerto de cáncer hace tantos años. Raúl, bien lo dije hace un lustro, va a echar a perder lo que tantos años le ha costado a Fidel. Y al Pueblo, el que se quedó. Los “marielitos” devinieron en “gusanos”. Ahora nos castigan a través de Telemundo. 

Fidel, regrésame mis sueños. Para siempre, Fidel.

 

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