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19:52h. Viernes, 21 de Julio de 2017

Aumenta el empleo pero cae la productividad en México

“…sabemos que no basta con solamente darle una ocupación a la gente. Se debe buscar que las personas que ingresan al mercado laboral lo hagan con un empleo formal y bien remunerado…

 

Una condición indispensable para que aumente la productividad de un país es que la relación de capital (maquinaria y equipo) por trabajador aumente, ya que de esta manera éstos últimos contarán con más herramientas para realizar sus labores más rápido y con mayor calidad. En ese sentido, mucho se ha dicho también respecto a que el incremento de la productividad es una condición indispensable para que los niveles salariales en México aumenten en términos reales de manera constante a lo largo del tiempo, y así generemos un círculo virtuoso de creación de empleos–mayor consumo– elevadas tasas de crecimiento económico.  

No obstante lo anterior, desafortunadamente las continuas alzas en la tasa de interés objetivo del Banco de México han frenado la inversión productiva en nuestro país. De acuerdo con cifras del INEGI, hemos visto que en los primeros cuatro meses de 2017 la inversión en maquinaria y equipo registra una caída de 2.25%, lo que además de dañar la productividad promedio de la mano de obra, limita la capacidad de crecimiento económico para el mediano plazo.

De manera paralela, estamos viendo que mientras la inversión productiva cae, la creación de empleos totales y formales en nuestro país alcanza niveles récord, a tal grado que la tasa de desocupación ha promediado apenas 3.4% en los primeros cinco meses de 2017, el nivel más bajo para un periodo similar desde el año 2006. Cabe señalar que esto ha permitido que el número absoluto de personas desempleadas en México haya disminuido en el primer trimestre de este año a tan sólo 1.821 millones, la cifra absoluta de desempleados más baja desde el segundo trimestre de 2008.

Durante mucho tiempo se ha dicho que México requiere crear al menos un millón de empleos por año, para hacer frente a la demanda de nuevos puestos de trabajo por parte de quienes en ese periodo se incorporan a la fuerza laboral. En este sentido, de acuerdo también con cifras del INEGI, la población ocupada en México pasó, de 50.778 millones de personas en el primer trimestre de 2016, a 51.859 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que implica 1.081 millones de personas que se incorporaron a la fuerza laboral en el periodo, equivalente a un aumento de 2.1 por ciento.

Éstas son muy buenas noticias, pero cuando relacionamos ese dato con la caída de la inversión en maquinaria y equipo, vemos que la relación de capital por trabajador ha disminuido 4.2% en el arranque del 2017, lo cual sin duda dificulta las posibilidades de incrementos en las remuneraciones de los trabajadores mexicanos, y nos resta competitividad como nación.

Por otra parte, sabemos que no basta con solamente darle una ocupación a la gente. Se debe buscar que las personas que ingresan al mercado laboral lo hagan con un empleo formal y bien remunerado. En este sentido, y para conocer una aproximación de cuántas personas de las que se incorporaron al mercado laboral lo hicieron con un empleo formal, vale la pena ver el crecimiento del número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo con cifras de dicho instituto, en el periodo de marzo de 2016 al mismo mes de 2017 el número de trabajadores registrados aumentó en 839,412 personas, cifra record en aumento de empleos formales, y la cual representa el 77.6% del total de empleos creados en el periodo. Gracias a esta evolución el porcentaje de empleos totales registrados en el IMSS pasó de un 35.8% en marzo de 2016 a 36.9% en el mismo mes de 2017, lo que denota que aún falta mucho por avanzar en materia de regularización del empleo en México.

Es importante destacar que afortunadamente el ritmo de aumento de empleos formales en el IMSS se ha mantenido en niveles altos en lo que va del presente año y tenemos que en el periodo de junio de 2017 respecto al mismo mes de 2016, el número de trabajadores registrados ante dicha institución aumentó en 807,987 personas para alcanzar 19.134 millones de trabajadores registrados.

Un dato importante también se desprende de conocer en qué ramas de actividad se está dando la creación de empleos en México. A continuación se muestra el incremento en el número de empleos registrados en el IMSS, en el periodo de junio de 2016 al mismo mes de 2017, y también se  indica la participación relativa de cada rama de actividad respecto al total de empleos creados.  En la Agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca aumentaron 43,043 empleos, lo que representa el  5.3% de los empleos creados; en las Industrias extractivas fueron 5,043 los empleos nuevos y estos representaron el 0.6% del total; mientras que en las Industrias de transformación fueron 290,002 empleos adicionales, y éstos representaron el 35.9% de los empleos creados.

Por su parte, en la Construcción se crearon 59,616 y éstos representan el 7.4% del total; en Comercio hay 118,136 empleos adicionales y éstos representan el 14.6% del total; en Transportes y comunicaciones hay 60,878 adicionales y éstos representan el 7.5% del total; en Servicios para empresas, personas y hogar fueron 200,048, lo que representa el 24.8% del total; y en Servicios sociales y comunales fueron 35,616 empleos nuevos, representando el 4.4% del total. Cabe señalar que en Industria eléctrica y suministro de agua potable se perdieron 4,395 empleos, siendo esta actividad la única en la cual se registró una caída del empleo formal en el último año.

¿Y cómo va la evolución de las remuneraciones de aquellos que cotizan en el IMSS? En mayo de 2016 la remuneración promedio diaria era de 319.59 pesos, y en el mismo mes de 2017 es de 335.59 pesos, lo que implica un aumento nominal de 5.0%. Tomando en consideración que la inflación anualizada al mes de mayo de este año fue de 6.16%, queda claro que el incremento salarial de quienes tienen un empleo formal en México ha disminuido.

Es nuevamente por lo anterior que se vuelve fundamental impulsar la productividad de nuestro país, fomentando la inversión productiva en maquinaria y equipo. Sólo aquellas empresas que son capaces de dar a sus trabajadores mayores herramientas para laborar, de manera que el producto por trabajador se eleve, son capaces de dar incrementos salariales por encima de la inflación, sin repercutir esto en sus precios de venta.

Así pues, dados los aumentos que hemos visto en las tasas de interés desde diciembre de 2014, se requiere de un programa emergente por parte del gobierno federal, en el que se den múltiples estímulos a la inversión productiva, a través de subsidios y estímulos fiscales. Las empresas de México no se pueden dar el lujo de perder el tiempo dejando de invertir, ya que la competencia que proviene del exterior es cada vez más intensa, y muchos productos llegan del exterior con precios cada vez más bajos, buscando desplazar la producción nacional.

Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México, ha señalado que será hasta el 2018 cuando posiblemente comencemos a ver una incipiente baja en la tasa de interés objetivo del Banxico. Por otra parte, es posible que en lo que resta del año veamos que esta tasa de interés alcance niveles de 7.50%. Esto sin duda frenará aún más la inversión  productiva, por lo que vale la pena comenzar a hacer algo que frene la caída de la relación capital/trabajador y, por lo tanto, de la productividad.