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11:20h. Martes, 25 de Abril de 2017

“…en lo  que se alcanza a observar  en el arranque de las campañas en el Estado de México, los y las aspirantes a la gubernatura son sin duda todos unos populistas…

 

Si populismo es la lucha por elevar el nivel de vida de la gente o las políticas de igualdad, ese pecado lo pueden tener muchos. La frontera de eso es cuando las medidas que se toman paralizan a la economía.
José Mujica, ex presidente de Uruguay

 

En la lucha por el poder, las argucias de la mercadotecnia política aparecen sin más, buscan seducir a las y los electores, con ofertas que por demás caen el populismo más simple, el de la promesa, el de las despensas, en el de regalo de los pasajes baratos, dejando intacto el problema estructural que tiene en la pobreza a millones de mexicanos y mexicanas.

Las campañas políticas en el Estado de México son hoy el botón de muestra de cómo se mueven los hilos de la política partidista en México y en la que se ve el despliegue del aparato de Estado en manos del PRI y que comanda el actual gobernador Eruviel Ávila, para seguir bajo el amparo de las leyes mexiquenses dando dádivas a la población. Cabe recordar que el Estado de México y Coahuila son los únicos estados del país en dónde siempre ha gobernado el PRI, y que una  posible derrota sería un afrenta inadmisible en los tiempos en que se promueve  al  nuevo PRI,  que pone a funcionar la vieja y nueva maquinaria para ganar a como dé lugar.

El uso del gasto social, la promoción de la obra pública, se suman a las estrategias que se denuncian y que se pierden en el entramado complejo de las leyes electorales, y que la Reforma Electoral de 2012 no pudo resolver, dejando en operación a los Organismos Públicos Locales, que en lugar de transparentar y garantizar el proceso electoral lo encarecen, lo hacen opaco y muchas veces a modo del gobierno en turno, en particular del gobernador.

A la oleada de notas periodísticas sobre los candidatos y sus trayectorias, Josefina Vázquez Mota siendo investigada respecto al uso de fondos públicos para su organización de apoyo a migrantes, al penoso papel del expresidente Calderón, a los argumentos de las mujeres priistas para aliarse al PAN en contra de la candidata de Morena Delfina Gómez, al por demás descrédito del candidato del PRD Juan Zepeda Hernández, a todo ello se une la nada honrosa figura de Alfredo del Mazo, miembro del grupo político que se instauró en el Estado de México desde tiempos del profesor Carlos Hank González.

También compiten Oscar González Yáñez  por el PT y dos candidatos independientes, uno Isidro Pastor, expresidente estatal del PRI, y María Teresa Castell, empresaria.

Todo indica que los votos estarán competidos, y dada la oferta política, ganara con pocos votos. Con esto más el descrédito de la política que se vive en el país, seguramente el abstencionismo será muy alto, y quien resulte ganador lo será con el respaldo de una minoría en relación al total de la población que puede votar, que es poco más 10 millones 500 mil personas, y que conforman el padrón electoral. Lo que es un elemento más para platear el tema de la segunda vuelta y, por lo menos, tener gobiernos con una mayor legitimación social.

Los datos sociodemográficos dan una idea de la situación en que se encuentran las y los electores mexiquenses:

  • El Estado de México cuenta con una población de 16 millones 187 mil 608 habitantes, de los cuales 7 millones 834 mil 68 son hombres y 8 millones 353 mil 540 mujeres; la población total estatal representa 13.54% del total de la población del país. Siendo la superficie de la entidad de 22,351.5 km2, que representa el 1.1% del territorio nacional, la densidad de población es de 724.2 habitantes por kilómetro cuadrado.
  • La situación del desarrollo económico y social mostró que en el periodo de 2012 a 2014, en el Estado de México aumentó 28% el número de pobres extremos, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Las estadísticas más recientes del organismo muestran que la población con alta marginación pasó de 945 mil a un millón 206 mil personas en ese periodo, es decir, 261 mil ciudadanos más, mientras que las censadas en el rubro de “pobreza moderada” incrementaron de 6 millones 383 mil a 7 millones 63 mil mexiquenses. Ambas categorías sumadas, dan como resultado un total de 8 millones 269 mil pobres en el territorio.
  • Por otra parte, el rezago educativo es 13.2%, 2 millones, 235 mil personas; el 19.9% 3 millones 722 mil personas, no tienen servicios de salud; 3 millones 420 mil personas tienen carencia alimentaria 20.2%; el 57.7% no tiene ningún tipo de seguridad social, es decir 9 millones 774 mil personas, y el 10.2% carece de servicios básicos en su vivienda, es decir, 1 millón 730 mil personas. El tema de la inseguridad es el punto más crítico: el 90.6% de la población tiene una percepción de miedo, y los datos en relación a homicidios dolosos, feminicidios, robo con violencia, violaciones, robo a casa habitación y secuestro, son de los más altos en la nación.

Las elecciones en Estado de México tienen un elemento más a considerar: de ese estado surgió el actual presidente de la nación. Los resultados del gobierno de Eruviel Ávila y los del sexenio de Peña Nieto demuestran que se sigue gobernando para unos cuantos, para sectores industriales y empresariales especialmente, y para políticos que –forjados en el grupo Atlacomulco- han hecho un botín permanente a ese estado de la República.

Ahora que está de moda descalificar a los políticos, señalando que son populistas sus propuestas y sus discursos, conviene aclarar que, en lo  que se alcanza a observar  en el arranque de las campañas en el Estado de México, los y las aspirantes a la gubernatura son sin duda todos unos populistas. La pregunta que surge es: ¿qué proponen para ganar las elecciones sin que recurran a regalar nada, sin prometer recursos económicos, sin que compren votos y sin que coaccionen a los ciudadanos a cambio de obras y servicios?

Dicho de otra forma: hoy, cuando desde el poder político se tacha como nefasto al populismo, la forma de hacer política electoral en el Estado de México es un auténtico manual de populismo electoral. El Presidente de la República y los partidos políticos se dan ellos solos un nuevo dispara en el pie. La democracia electoral cojea desde hace ya varios años.