Opinión • Filosofar la vida cotidiana • Arturo Mora

“Pensar en la vida que tenemos resulta avasallador…”

Opinión • Filosofar la vida cotidiana • Arturo Mora

El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo.
Carlos Fuentes

Hay un dicho que es tan común como falso: el pasado, pasado está, creemos. Pero el pasado no pasa nunca, si hay algo que no pasa es el pasado, el pasado está siempre, somos memoria de nosotros mismos... somos la memoria que tenemos.
José Saramago

En la vida cotidiana, esa que sucede día a día, las posibilidades de detenerse a pensar un poco sobre la vida misma y todo lo que sucede alrededor de ella son casi nulas. Es claro que vamos pensando y decidiendo sobre la marcha, a partir de lo que hemos sido, de nuestra historia, de la propia experiencia, de las expectativas que hacemos de nosotros mismos y de los demás, y también de lo que aspiramos a realizar a corto, mediano y hasta el largo plazo en nuestra existencia, certeramente finita.

Si nos hemos puesto a pensar sobre un proyecto de vida al que deseamos alcanzar, habrá que aceptar que hay un conjunto de compromisos impuestos desde el deber ser en una sociedad, por muy moderna que sea, que tiene estructurados los mandatos sociales y los deberes morales como si fueran cartabones a seguir sin preguntar, sin cuestionar y sin poner en duda eso que se establece por decreto o por imposición, especialmente desde las diversas lógicas e intereses del poder político y económico.

Pensar en la vida que tenemos resulta avasallador, sin duda. No existe piso firme en ninguna de las argumentaciones que encontremos o nos demos como explicación medianamente racional para las preguntas de que nos hacemos sobre la vida, sobre lo que vamos experimentado y sobre las vivencias que vamos recorriendo. 

¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Con quién? ¿Cuánto tiempo tengo? ¿Qué es lo que nos hace mejores personas? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es amar? ¿Qué es lo normal? ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Lo inhumano nos hace humanos? ¿El respeto y reconocimiento al otro y a sus dignidades me hacen una persona humana? ¿Se trata de vivir para el deseo y el gozo individual? ¿Qué significa la libertad? ¿Puedo ser consciente de mí mismo a pesar de mi inconsciencia?  ¿El Otro me constituye desde el lenguaje? ¿Soy sólo con los demás? ¿Qué significa trascender? 

Preguntar, dudar, cuestionar, es un ejercicio inherente a la naturaleza humana y apela a un nivel de conciencia individual, -ideal y necesariamente colectivo- en la que de forma deliberada nos ponemos a reflexionar sobre nuestra existencia y aun sobre la de los demás, al ser seres biopsicosociales y culturalmente dependientes de otros para sobrevivir y para subsistir. Esto implica partir de asumir un nivel de consciencia y autoconocimiento que va en sentido contrario al mero hecho de existir y transcurrir en la vida sin mayor pretensión que pasarla de la mejor forma posible, esto es siendo obedientes, sumisos, y estando absortos en la inmediatez de lo cotidiano. Muchos podrían afirmar que de eso se trata la vida, -de transcurrir porque ya todo esta predestinado- y no hay necesidad de conflictuarse en ningún sentido y por ninguna razón.

La filosofía de vida cotidiana nos puede llevar a querer encontrar la razón o una razón para existir. Sin embargo, desde la experiencia civilizatoria y aun desde la propia filosofía, el querer encontrar una(s) explicación(nes) o un argumento(s) para dar “sentido a la vida” es lo que ha creado una gama amplia de religiones, de ideologías, de creencia y de mitos que han hecho a las personas cosificarse y renunciar a su capacidad de tener una voluntad propia y ejercer su libertad de manera racional y responsable. 

E.M Cioran escribió: “El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad". Sin embargo, la cultura va creando un conjunto de discursos de fuerza que buscan evitar que se cuestionen los sistemas de creencias y la estructura de poder. Tal pareciera que las ideas, por ejemplo, religiosas, en las que se sustenta un dogma de fe o sistema de creencias, incluidos algunos hábitos, no puedan ser cuestionadas o refutadas porque se les atribuye una potestad mágica o carácter de divinidad, y con ello buscan establecer una cierta inmunidad ante la razón, ante el pensamiento crítico, ante las evidencias que aporta la ciencia y la tecnología y ante la filosofía.

Por otra parte, muchas de las respuestas que se dan a la vida misma están cargadas de un determinismo en el que el destino esta prescrito y hemos creado una serie de creencias que buscan explicar lo que nos sucede en la vida cotidiana a través de explicaciones que buscan paliar las angustias y problemas de lo humano, fuera de uno mismo. Así la brujería, la lectura de cartas, las limpias, la astrología, la numerología y el conjunto de esoterismos antiguos y modernos, buscan poner fuera de nosotros las razones y causas de nuestros dramas, tragedias, sufrimientos, desconsuelos, tormentos y desasosiegos. 

Georg Groddeck escribió “...es más cómodo atribuir las perturbaciones del alma a causas externas que buscar las razones en las profundidades del inconsciente”.

Estamos en una época muy difícil, con escenarios inéditos de escala global. En este año 2022 llegaremos a ser 8 mil millones de seres humanos sobre el planeta, para el 2030 seremos 10 mil millones, y hay en todo ello una serie de desafíos para poder hacer viable el futuro de la especie humana sobre la tierra. Pero también estamos en el umbral de dar valor a la inteligencia humana, a la sensibilidad, a la intuición, al pensamiento crítico, al conocimiento de uno mismo, y de hacer de la filosofía, del pensar, un espacio y una posibilidad para las personas, en lo individual y lo colectivo. Pero habrá que conversar mucho, escucharnos, reeducarnos, romper los paradigmas que disminuyen la consciencia, la autonomía, la fraternidad, la sororidad, la igualdad y la libertad. 

Nota: Les invito a conversar sobre: La Vida, el Amor y otras Peripecias Existenciales en el Café Berlín, sucursal Punto Verde, los lunes de octubre y noviembre de 2022, de 6 a 7:45 pm. El domicilio es Nadadores # 103, Col. Punto Verde. Cuota de recuperación: 80 pesos por charla por asistente.

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