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07:46h. Miércoles, 26 de Julio de 2017

"Las campañas electorales en los tres estados en que hay elecciones para gobernador este año, son por demás patéticas"

 

 

 

Las campañas electorales en los tres estados en que hay elecciones para gobernador este año, son por demás patéticas. En dos de estos estados, Coahuila y el Estado de México, que siempre han sido gobernados por el PRI, la lucha electoral es un grotesco espectáculo de lodo y de miserias humanas, de confrontaciones vacías de propuestas políticas reales y de una exacerbada oferta populista, y eso que todos atacan a Andrés Manuel López Obrador por populista.

El PRI en el Estado de México se lanzó con todo, desde la compra de votos hasta la promoción del actual gobernador de la obra pública en tiempos electorales, y que ya fue exonerado por las instancias electorales, tribunales electorales, el INE y el OPLE de ese estado, que declararon que no hay delito y qué en la legislación local se permite hacer esa difusión. Entre todo ello, en el Estado de México se han realizado los mal llamados debates, ya han sido protagonizados dos y sólo han logrado ser ejercicios colectivos de descalificaciones, acusaciones, pasando por calumnias, mentiras, embustes e inexactitudes que muestran que esa es la forma de entender política para los candidatos y las candidatas, que al parecer es la única forma que conocen.

Esa política, que es la de los actuales partidos políticos con todos y cada uno de sus increíbles personajes, que son pruebas indiscutibles de la podredumbre que hay dentro de esos institutos políticos en este momento, y que dan evidencia del gran divorcio que existe con la sociedad, con el pueblo, con los hombres y mujeres que ahora buscan ser comprados y manipulados a través de despensas, o con tinacos regalados, con boletos para el transporte público y con absurdos programas sociales populistas como el “subsidio rosa”, éste que el PRI promete a las amas de casa si gana el PRI.

Nayarit ha sido ganado por coaliciones desde el 2000 y el detalle folclórico de esa elección es ahora la candidatura independiente a gobernador de Hilario Ramírez Villanueva, ”Layín”, el exalcalde de San Blas, este alcalde que declaró que robó, pero que robó poquito, queriendo decir con esa declaración que él sí es honesto, el mismo personaje que en un baile popular le subió el vestido a una jovencita para parecer gracioso y atrevido y que le pareció normal hacerlo frente a miles de asistentes, este candidato que para salir del paso de la pregunta que se ha vuelto parte básica del interrogatorio público, que consiste en mencionar tres libros que haya leído y que sean importantes en su vida, respondió con una broma de mal gusto para evadir la respuesta y que demuestra la baja calidad de quienes están en la política.

En Coahuila, el PRI se niega a perder y el clan de los Moreira busca cómo salir victoriosos, pese a todos los hechos de corrupción, nepotismo, fraude y tráfico de influencias que los gobiernos priistas han cometido, que son noticia nacional, pero que en Coahuila son sólo motivo de evasivas y de una contundente demostración de cómo el PRI ha coludido todas las instituciones estatales, alineadas para proteger a los Moreira y a la élite política que está asociada al crimen organizado.
Entre todo ello, el poder político se regodea y atiende la agenda que los poderes fácticos le imponen. Los empresarios piden mayores apoyos, buscan sacar todo el provecho posible de un presidente débil, sin credibilidad, y estos prominentes hombres de negocios anuncian inversiones por arriba de los 30 mil millones de pesos para este año, un poco menos que el año pasado, pero ponen los acentos en la reforma fiscal como pendiente para ellos.

La iglesia católica vuelve a poner el tema del aborto en la agenda y pone sus condiciones nuevamente, y le empieza a poner una gran factura a la visita del Papa Francisco que hizo a México. 
La falta de credibilidad en el presidente Peña obliga a José Antonio Meade a salir junto con el Ejército a explicar el fracaso en la lucha contra el robo de combustible, se acepta omisión del Estado.

Habrá qué recordar que él fue secretario de Estado en el gobierno de Felipe Calderón, y que en ese sexenio sólo había registradas al inicio de su mandato cerca de 400 tomas clandestinas, cifra que ya alcanzó en este sexenio más de 6000, sí, seis mil perforaciones ilegales a los ductos de Pemex y que han creado toda una economía ilegal de hidrocarburos, que son comercializados con algunos de los empresarios que respaldan al presidente, y gobernadores en los estados en donde hay la mayor cantidad de extracción ilegal de combustible: Puebla, Guanajuato, Veracruz y Tamaulipas. Pero también Meade salió a defender a las fuerzas armadas, ante el abuso de fuerza que al parecer cometieron en Palmarito, Puebla, pero no denuncia que el PRI ha bloqueado la Ley de Seguridad Interior, que podría dar un marco jurídico al actuar del Ejército en tareas de seguridad pública, y tampoco dice nada respecto a que no se ha nombrado y ni puesto en marcha el tan anunciado Sistema Nacional Anticorrupción.

La política que ofrecen por ahora el gobierno y los partidos políticos es falsa, porque se dice una cosa y se hace otra. Porque el mandato constitucional es claro y el actuar gubernamental en los tres órdenes de los poderes es cuestionable y cada día deja mucho qué desear. Una realidad que a todas luces no se puede esconder, es que hoy México pasa por uno de sus momentos más críticos en su historia. No hay liderazgo capaz, no tenemos instituciones que den la certeza y confianza social y jurídica que se necesita. Hoy hay un Estado que ha sido doblegado por el crimen organizado, y ahora chantajeado por los poderes fácticos. Podríamos decir que tenemos un gobierno falso, o mejor dicho, “pirata”.