Salarios y estructura económica

[…] El salario ha ido perdiendo capacidad de compra, y el ingreso familiar para la sobrevivencia se obtiene con el trabajo de muchos de los integrantes de las familias, incluidos niñas y niñas […]

Salarios y estructura económica

El capitalismo está hundido. Algo mucho más grande que la crisis está en juego y ese algo es la decadencia del sistema. 
Fue fantástico cuando empezó a crearse a principios del siglo XV, pero se creó para una situación del mundo que hoy ha cambiado.
José Luis Sampedro

Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad.
Eduardo Galeano

Se olvida con frecuencia que estamos dentro de una economía de mercado, que se nutre de visiones liberales que se han ido sosteniendo a través del tiempo como dogma, y que basan su permanencia en el control social, la fuerza y el uso arbitrario del poder, real y simbólico. 

Son muchos los factores que intervienen en el desarrollo de la sociedad capitalista contemporánea. El culto a la propiedad privada y el trabajo como mercancía se han ido decantando en favor de la ganancia sin límites y de la especulación financiera. Lo que se denuncia hoy es la absurda concentración de la riqueza en sólo unas cuantas personas a escala mundial. Los datos duros ponen en relieve las estrategias que han seguido en la economía global, hasta llegar al punto, de que menos de 300 personas sean las dueñas de más de la mitad de la riqueza de todo el planeta. 

Los costos por obtener ganancias al máximo han ido en detrimento del medio ambiente, tanto en su expoliación como en los daños colaterales de los procesos productivos para crear y vender bienes y servicios. La contaminación del agua y del aire son los signos más graves. La desertificación de bosques y selvas y la extinción de plantas y animales ponen en riesgo el futuro de la vida en su conjunto. 

El salario ha ido perdiendo capacidad de compra, y el ingreso familiar para la sobrevivencia se obtiene con el trabajo de muchos de los integrantes de las familias, incluidos niñas y niñas, y en entornos de abuso de poder e impunidad consentida y hasta protegida por los gobiernos, se van creando redes y prácticas que se mueven en la ilegalidad y que controlan la prostitución, la trata de personas, el tráfico ilegal de armas, drogas, especies de animales y plantas en peligro de extinción. 

El trabajo es de subsistencia, salarios de hambre, programas sociales que cuestan más en su administración que la ayuda directa real que dicen ofrecer. Sistemas de recaudación de impuestos que premian la riqueza y la protegen, pero que a su vez mantienen amenazados y cautivos a millones de contribuyentes. Estrategias que abusan del uso de los impuestos al consumo y al trabajo, como mecanismo para sostener el financiamiento de gobiernos que velen por los intereses y ganancias de muchas empresas, y que de una u otra manera van dando sentido a las políticas económicas que soportan la estructura en la que el capitalismo se desarrolla sin ningún escrúpulo. 

Las estimaciones de los costos de la reconstrucción de los daños a vivienda e infraestructura causados por los sismos de 7 y 19 de septiembre, están en un rango de los 2 a 3 mil millones de dólares. Las reservas internacionales del Banco de México son de 172,985 millones de dólares –al corte del 20 de octubre pasado-. Es decir, con el 1.7% de las reservas internacionales se podría atender de forma suficiente y digna la reconstrucción con cargo a nuestras reservas, dicho sea de paso, que es dinero nuestro, son los impuestos que pagamos. Buena parte de ese dinero lo ponen cada año los migrantes, 28 mil millones de dólares. Sin embargo, las leyes financieras no permiten usar ese dinero para esos fines, pero sí para mantener en rango de precio el valor del precio del peso frente al dólar norteamericano. Las normas aprobadas por las y los legisladores protegen a las empresas que hacen negocios en dólares, pero nuestras reservas no pueden ser usadas para proteger a millones de damnificados de los sismos y de otros desastres naturales. 

El juego del poder económico es perverso. En estos días se revisa el incremento a los salarios mínimos. La inflación ya rebasó su máximo histórico y es la más alta desde hace 16 años según el INEGI, siendo ya del 6.66%. El poder adquisitivo del peso no podido recuperar su poder de compra desde 1976, esto es, desde hace 41 años. No es casualidad la pobreza y la pobreza extrema en la que vive el 56% de la población del país. No es casualidad que el factor que impacta más los índices de desarrollo humano en los estados y municipios sean los bajos salarios, que en algunas zonas de país se combinan con la falta de servicios básicos y con las carencias en la vivienda y el rezago escolar. 

El Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla, recomendó al inicio del presente año que el salario mínimo que sería el deseable y adecuado fuera de 353 pesos diarios por hogar, y si de cumplir el mandato constitucional se tratara, el salario mínimo diario por hogar debería ser de 578 pesos. Hoy se discute si será de 90 pesos o de 95, aunque la postura de la Secretaria de Hacienda es que si otorga un aumento de 95 pesos, la inflación se elevaría. El mismo Observatorio de la UIA Puebla señaló en su informe de 2017 que México es una de las regiones más desiguales del mundo, al grado que el 73 por ciento de los trabajadores no alcanza el salario mínimo constitucional, y la mayor parte de la mano de obra se concentra en sectores sin seguridad social. 

En el contexto del V Informe del Presidente Peña Nieto se difundió la creación de casi tres millones de empleos en lo que va del sexenio, y que en lo que va del año 2017 se crearon 676,241 puestos de trabajo, la cifra más alta de los últimos dos sexenios. Algo que no se dice en el Informe, es que el 78% de esos empleos no alcanzan al menos dos salarios mínimos al día.

¿Será ya tiempo de revisar el proyecto económico del país?

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