Superficialidad y Modelo de Desarrollo

“…Por ahora los partidos políticos se mueven en la superficialidad, en la vanidad propia del lugar del poder en que se encuentran, y lo más vergonzoso es que se reducen a sí mismos, a solo unas cuantas caras, unas pocas voces…”

Superficialidad y Modelo de Desarrollo

Salvo el caso de María de Jesús Patricio Martínez –vocera del Congreso Nacional Indígena-, quien busca reunir las firmas necesarias para participar como candidata independiente, sabiendo de antemano que no va a ganar, y que con claridad señala una propuesta radical y diferente de gobierno, mismo que se contrapone al modelo neoliberal que se impulsa actualmente  y que se ha seguido desde 1988 en México, los demás  partidos políticos se han centrado por ahora en discutir sus estrategias para participar en el proceso electoral y la forma en que elegirán a sus candidatos y candidatas. 

Abundan alianzas, coaliciones, frentes y apertura a la ciudadanía a puestos de elección popular, esto último como forma de querer salvar el profundo descrédito que tienen en la sociedad los partidos políticos, dejando en claro que no pueden y no quieren revisar de fondo la política social, económica y política que se ha impuesto en el país, quedando a deber en todos los sentidos. Si bien Morena presentó recientemente  su “Proyecto Alternativo de Nación”, sus 50 puntos perfilan una estrategia ecléctica y muy prudente en relación a un modelo o esquema de desarrollo, que  en verdad sea distinto a lo que hasta ahora se impulsa en el país. 

El modelo de Estado de Bienestar que se impulsó a partir del término de la II Guerra Mundial, partió de una serie de elementos que estructuraron un modelo de desarrollo que permitió a nuestro país tener una tasa de crecimiento económico relativamente alta, y que se tradujeron durante un par de décadas en empleo, buenos salarios, estabilidad económica, un balanza comercial de exportación positiva, una soberanía alimentaria, una moneda fuerte frente al dólar, entre otras cosas, y que le confería al Estado un papel relevante en el desarrollo social. Este modelo se puede resumir en los siguientes puntos:

1. El Estado interviene en la economía como rector de ésta

2. El Estado afronta los costos sociales como responsable del bienestar de la gente

3. El Estado es la principal fuente de inversión para el crecimiento

4. Regulación económica

    -Control de precios

    -Leyes arancelarias

5. Compromiso social del Estado

-Redistribución de la riqueza

-Programas sociales

-Política fiscal redistributiva

-Leyes laborales

-Fortalecimiento de sindicatos

Sin embargo, las presiones internacionales, la visión nacionalista y liberal que se impulsaron durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, y su fracaso en materia económica, petrolizando la economía, nacionalizando la banca y que permitió las devaluaciones del peso, también dio paso a las prácticas de corrupción e impunidad que hoy padecemos como un verdadero cáncer, y fueron insumos que  permitieron que se fueran afinando las acciones para imponer el modelo neoliberal, esto a través del grupo de economistas formados en Estados Unidos que arribaron al poder desde la presidencia de Miguel de la Madrid y luego con la llegada de Carlos Salina especialmente y luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio, para la posterior unción de Ernesto Zedillo y posteriormente con los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, y que Enrique Peña Nieto promueve sin ningún pudor desde 2012  impulsado una visión de un Estado Neoliberal, que se puede condensar en los siguientes puntos:

1. No intervención del Estado en la economía

2. El Estado se limita a un papel hacendario y administrador social bajo el concepto de finanzas sanas

3. El crecimiento depende solo de la inversión privada

4. Desregulación económica

    -Economía de mercado

    -Globalización

5. Estado sin responsabilidad social

-Acumulación de dinero en pocas manos para fortalecer la inversión

-Disminuir los programas sociales

-Política fiscal pareja

-Debilitar los derechos laborales

Este modelo de desarrollo económico Neoliberal es el que se ha seguido desde 1988, con sus matices y con sus formas y estilos propios de cada presidente y su gabinete, impulsado y reforzado con el llamado Consenso de Washington en 1989, que fue promovido por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, como estrategia para salvar de la crisis económica a los países en desarrollo y asumiendo una especie de fundamentalismo de mercado, que se expresó en estos 10 puntos y que los gobiernos de la nación mexicana han seguido de manera obediente, al: 

1) Establecer una disciplina fiscal; 

2) Priorizar el gasto público en educación y salud; 

3) Llevar a cabo una reforma tributaria; 

4) Establecer tasas de interés positivas determinadas por el mercado; 

5) Lograr tipos de cambio competitivos; 

6) Desarrollar políticas comerciales liberales; 

7) Una mayor apertura a la inversión extranjera; 

8) Privatizar las empresas públicas; 

9) Llevar a cabo una profunda desregulación; y 

10) Garantizar la protección de la propiedad privada.

Lo que se esperaría de algunos partidos políticos, si es que algunos de ellos se lograran ubicar desde una real y abierta oposición –no sólo como comparsa política-, es que pudieran hacer  una revisión crítica, seria, profunda, profesional, documentada, al modelo de desarrollo neoliberal impuesto, y con sus resultados perfilar, diseñar y proponer un nuevo proyecto de nación, que en sentido estricto pudiera refundar al país y sus instituciones.

Cada vez va quedando de forma evidente, que la Constitución de 1917 y todas sus reformas, incluidas las llamadas reformas estructurales, avaladas por el Pacto por México al inicio del actual sexenio, están llevando a límites no deseados a la sociedad mexicana en los albores del nuevo milenio. El saldo es catastrófico en lo social, educativo, cultural, de vivienda, infraestructura y salud, si lo revisamos desde la igualdad y la equidad, en resumen, desde los Derechos Humanos. 

Por ahora los partidos políticos se mueven en la superficialidad, en la vanidad propia del lugar del poder en que se encuentran, y lo más vergonzoso es que se reducen a sí mismos, a solo unas cuantas caras, unas pocas voces, a unos intereses particulares e inmediatos. Morena ha iniciado el debate sobre el futuro de la nación en términos mediáticos; habrá que ver si hay materia gris –inteligencia y sensibilidad- para debatir sobre el modelo de desarrollo del país como nación soberana. Lo demás será publicidad y mercadotecnia política, de cara a las elecciones de 2018.

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