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23:50h. Domingo, 23 de Septiembre de 2018

“Una primera semana de campañas electorales que aportan muy poco y vuelven a comprobar que se requiere una nueva reingeniería política y social de todo el sistema de partidos y de la legislación que la ampara…”

Las campañas han iniciado en todos los frentes en los que se compite para los puestos públicos de elección popular a nivel federal y estatal, en los 9 estados del país donde habrá elecciones concurrentes. Estas elecciones tienen nuevos componentes,  dos principalmente: la reelección de diputados locales y presidentes municipales, y la obligación política de la paridad horizontal de género dentro de las fórmulas que los partidos políticos tienen que presentar, además de seguir con la participación de las candidaturas independientes en el proceso electoral. También hay un esquema de mayor control y fiscalización del INE.

En los próximos días se efectuarán los mal llamados debates, espacios donde de forma estructurada y regulada por el árbitro electoral a nivel de la competencia presidencial, los OPLES harán lo suyo en los estados, respecto a gubernaturas, y en el caso del Senado deberán ser organizados por los Consejos Locales del INE. En otros casos estos foros serán impulsados por organismos empresariales.

Una característica que está apareciendo desde diversos espacios de participación de la sociedad civil, es la búsqueda de compromisos explícitos que los candidatos y la candidata deberían hacer, si escuchan las demandas y peticiones, que se resumen hasta ahora en:

  • En la reformar del Artículo 102 Constitucional, para lograr que el nombramiento del Fiscal General de la Nación sea nombrado con plena independencia del Poder Ejecutivo. Esta demanda la impulsan INCO y Coparmex, junto con más de 300 organizaciones de la sociedad civil. Punto por demás crítico, que es necesario atender, para empezar a refundar de alguna manera el Estado de Derecho que está ausente desde hace varias décadas en el país.
  • La Coparmex también ha planteado a la y los contendientes a la presidencia de la nación a través de un manifiesto público, siete ejes: 1. Más y mejores empleos, 2. Finanzas sanas y competitividad fiscal, 3. Seguridad, 4. Estado de Derecho: combate a la corrupción y a la impunidad, 5. Educación de calidad e innovación, 6. Desarrollo Regional y 7. Oportunidades para un México incluyente. Todos estos ejes conforman una agenda muy amplia, que requiere ser entendida desde la óptica de quienes suscriben el manifiesto y sería una verdadera oportunidad como votantes de frente al 1 de julio, conocer qué dicen en concreto los aspirantes a ocupar la silla presidencial. Es decir, necesitaríamos conocer, revisar y entender de la mejor forma posible, contrastado las propuestas que hagan a este manifiesto y saber los qué, los cómo, los cuándo, los con quiénes y en qué plazo se propone atender estas demandas.

La agenda social, política, económica, ambiental y cultural que tiene la Nación como irresuelta es muy amplia y profunda. Si nos damos a la tarea de dar voz a los que no la tienen por ahora, o de poner un  rostro y nombrar por ejemplo a las víctimas y a los familiares de las y los desaparecidos –y de quienes siguen buscando a sus hijos e hijas-, así como, de quienes están defendiendo sus tierras, sus bosques, selvas, ríos, lagunas y presas, y que junto con millones de mexicanos y mexicanas que desean que sean respetados sus derechos humanos, sociales, económicos, culturales y ambientales. Con ello la agenda de gobierno adquiere dimensiones que requieren una visión integral  de Estado, además de sensibilidad, creatividad, honestidad, eficacia, eficiencia, calidad, gobernanza, participación social, transparencia, redición de cuentas, democracia –no sólo electoral- y justicia social.

Los debates y las campañas políticas deberían ser un espacio real de información para la ciudadanía. Que podamos realmente diferenciar las propuestas que hacen. Sin embargo en esta primera semana, lo que vemos en los medios, en los spots de radio y televisión son propuestas huecas, palabras repetidas, pocos compromisos. Candidatos y candidatas que se ven y escuchan falsos, simulando, actuando de forma forzada, poco naturales y apostando a los gurús de la mercadotecnia política. Poco podemos esperar de quienes quieren gobernar. Los partidos políticos siguen pensando en manipular y en vender una imagen política, y no se arriesgan a poner a prueba sus argumentos, sus propuestas de políticas públicas, de estrategias para impulsar el desarrollo, para promover y garantizar los derechos humanos y la dignidad de todas las personas, de explicar las estrategias concretas para atacar la inseguridad, la corrupción y la impunidad, más allá de la arengas en mítines y en algunas de las entrevistas que se muestran en los medios.

Lo que circula en las redes es una muestra del juego de las descalificaciones –memes, videos, notas- en las que se atacan, se descalifican o se atemoriza a los cibernautas, en mensajes carentes de propuestas y vacíos de compromisos concretos para atender la agenda de gobierno. Un punto que cabe resaltar es que muchas personas en las redes sociales están invitando a no perder la amistad entre amigos, conocidos y familiares, ante la avalancha de mensajes políticos que promueven el miedo, la desconfianza y el encono, usando calificativos despectivos a los seguidores de una u otra oferta política.

Una primera semana de campañas electorales que aportan muy poco y vuelven a comprobar que se requiere una nueva reingeniería política y social de todo el sistema de partidos y de la legislación que la ampara. Una primera semana en la cual el mensaje nacionalista del presidente, sin duda llega muy tarde. Una primera semana  en la que se golpea el pacto federal y la búsqueda de la justicia en Chihuahua. Una primera semana de campañas electorales en la que se confunde –sin ingenuidad- la legalidad con la legitimidad, y abre paso a la duda razonable de que algo no está nada bien, con la concesión del Libramiento Silao al Grupo México por parte del gobierno de Guanajuato. Una primera semana que nos debe poner a pensar cómo vamos a ejercer nuestro voto.