Vida socioemocional • Arturo Mora Alva

“Cada quién va sintiendo la vida con los recursos emocionales a la mano…”

 

 

Vida socioemocional • Arturo Mora Alva

A veces es necesario seguir por inercia, aunque no haya fuerza, aunque los pensamientos estén debilitados. Hay que seguir, como aquella brasa que espera tranquila y enrojecida una ráfaga de viento para que encienda de nuevo la madera.
Ann Everestt

Cada vez soy más consciente de que uno se convierte en lo que mira, en lo que recuerda, en lo que anhela, en lo que transmite. El futuro comienza hoy y depende de lo que elijo ver, de lo que me permito decir, de lo que quiero recordar y de lo que decido amar.
Laura Esquivel

La vida hay que vivirla hacia delante, pero sólo se puede comprender hacia atrás.
 
Søren Kierkegaard

Vamos día a día dejando que la vida se exprese en nosotros y con otros. Cada quién va sintiendo la vida con los recursos emocionales a la mano, junto con las posibilidades de darnos ese instante para reconocer las emociones que sentimos. Nada fácil en una sociedad con una fuerte tradición occidental que le ha dado un valor social a la racionalización de una manera exagerada en una vida cotidiana, que nos obliga a trabajar y atender las necesidades personales y de quienes están alrededor sin pensar y sin reconocer lo que las emociones nos dicen a nuestro ser y al percibirlas y con una gran dificultad de expresar el cómo las sentimos, que además es algo complejo, y lo es más, si deseamos expresar esas emociones de manera inteligente y pertinente.

Las emociones son algo inherente a la condición humana, y el sentirlas y darles su justo lugar implica necesariamente desarrollar un conjunto de competencias básicas en el campo de las llamadas habilidades socioemocionales. En sentido estricto, es poner la capacidad de percibir, comprender, manejar y utilizar las emociones al servicio de la comunidad, y de uno mismo, en el más amplio sentido, de forma particular en los contextos laborales, estudiantiles y convivencia con otras personas, situación que también se traslada a otros espacios de la vida, como la familia y la pareja.

Idealmente, se trata con esas habilidades socioemocionales de potenciar una adecuada interacción humana y, en el mejor de los casos, ir creando ambientes sanos de trabajo, de convivencia familiar y social, y desarrollar procesos de comunicación humana asertivos y pertinentes, que partan a su vez de reconocer al otro, a los otros, como iguales en dignidad y derechos.

La contingencia sanitaria aceleró y alteró muchos procesos sociales que teníamos hechos como rutinas y zonas de confort, que, al cambiar las formas de cuidado sanitario por la pandemia, han puesto de manifiesto la necesidad de abordar de forma creativa y sobre todo responsable, los procesos humanos más significativos para el desarrollo de las personas, idealmente de una manera integral.

Habrá que señalar que la inteligencia humana hoy se define como la capacidad de actuar en la incertidumbre, lo que implica a su vez la necesidad de crear soluciones y procesos de adaptación a los cambios en el entorno social, familiar y laboral, que se presentan de forma azarosa e inédita.

Las habilidades socioemocionales permiten a los seres humanos lograr nuestros objetivos compartidos e individuales, es decir, manejar de manera idónea nuestras relaciones interpersonales, lo cual puede repercutir positivamente en otras áreas de la vida. Por lo general se basan en el buen manejo de la comunicación y de las emociones de forma adecuada e inteligente, esto es, viendo y asumiendo las consecuencias de nuestras decisiones.

Clásicamente, las habilidades socioemocionales pueden clasificarse en las llamadas “Básicas” que son del tipo: escuchar de los demás, iniciar una conversación, mantener una conversación, formular preguntas, dar las gracias, presentarse a sí mismo, presentar a otra persona, hacer un cumplido, dialogar, etc. Otras que podemos enunciar como “Avanzadas” como sería: pedir ayuda, participar en una discusión, dar instrucciones, seguir instrucciones, disculparse, convencer a los demás de forma argumentada y pacífica, dar una opinión respetuosa, formular un reclamo, mediar entre dos partes, etc.

También en estas habilidades socioemocionales se encuentran las “Afectivas” que implican, por ejemplo: conocer y reconocer lo que se siente, expresar lo que se siente, comprender los sentimientos ajenos, enfrentarse al enfado de los demás, expresar los afectos, tener una disposición para la empatía, poder enfrentar el miedo, consolar al afligido, autorrecompensarse, etc.

La pandemia trajo el encierro, el confinamiento de los enfermos, el aislamiento, así como despidos laborales, reducción de salarios, experiencias de convivencia forzadas y abandono escolar, a la vez de compartir espacios reducidos, pérdida de privacidad y con ello tención, hostigamiento, reclamos, agresiones y violencias de todo tipo. Las habilidades socioemocionales también tienen un componente para manejar esas tensiones y son “Alternativas” a la agresión y pasan por acciones del tipo: saber pedir permiso, quererse a sí mismo, compartir algo con alguien, negociar con otro, ayudar a un tercero, emplear el autocontrol, responder a las bromas, defender los propios derechos, evadir el conflicto, dialogar, autodirigirse, considerar los derechos del otro, pensar las emociones antes de actuar, reconocer los sentimientos que se tienen para uno mismo y para los otros, etc., y con ello hacer frente al estrés que estamos aun viviendo desde marzo del 2020 y con lleva a su vez, a aprender a formular una queja, responder a una queja, ser capaces de mostrar nobleza y poder manejar la vergüenza, lidiar con la frustración, defender a un aliado, a una persona vulnerable y  lidiar con el fracaso, luchar con el dolor, lidiar con presiones de grupo, sean estás de la familia, de amigos y amigas  o del trabajo, etc. Sin duda todas estas habilidades socioemocionales nos pueden ayudar a poder optar de la mejor manera, a planificar, a tomar decisiones, a recaudar información, y a conocer los propios talentos, concentrarse en las tareas más importantes, a priorizar las necesidades y poder entonces actuar en consecuencia.

Entre la añoranza de la anterior normalidad, y ahora con la urgencia del regreso a clases, tememos que preguntarnos sobre cómo vamos a incorporar a la vida esta habilidades socioemocionales, cómo las vamos a aprender y a desarrollar en la escuela, en la familia, en el trabajo, y preguntarnos cómo vamos a aceptar socialmente y personalmente que no hemos hecho lo suficiente para la formación de estas habilidades socioemocionales, y admitir que impulsamos casi todo el tiempo una vida funcional y racional, poco reflexiva que descalifica lo emocional y lo deja reducido a ámbitos de lo que llamamos “vida privada”.

Hoy más que nunca es indispensable y urgente retomar el tema de la formación las habilidades socioemocionales para todos y todas para todos grupos de edad, si es que queremos enfrentar los saldos, facturas y consecuencias de la pandemia, que dicho sea de paso, la pandemia aún con lo trágico que es, ha traído una oportunidad histórica a nivel mundial, para transformar de fondo el modelo de desarrollo económico y de la lógica de mercado, que explota la vulnerabilidad de miles de millones de personas en el planeta, que usa, abusa y juega con las emociones de las personas sin ningún escrúpulo, en la visión individualista de éxito y que está creando como lo ha explicado Byung-Chul Han: autoexplotados, depresivos y frustrados, y habrá que agregar: adictos, ansiosos, indigentes y suicidas.

La vida se siente, se disfruta, se piensa y se construye con otros. La vida esta cargada de futuro y esperanza, que es lo único que le pertenece a quien no tiene nada. La vida son emociones que se reconocen, se piensan y se transforman en sentimientos, ahí la inteligencia toma su parte desde la libertad que es lo que también nos hace humanos.

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