miércoles. 22.09.2021
El Tiempo

Vox y PAN • Arturo Mora

"Tocará como sociedad evitar que estas visiones ultraconservadoras de derecha avancen y destruyan la joven democracia que vamos construyendo hasta ahora, pese a todo…”

Vox y PAN • Arturo Mora

Entramos en caminos inéditos como civilización. La pandemia y sus saldos, la crisis de las mujeres en Afganistán, el regreso a clases en México, las violencias que no se detienen y la inseguridad y los delitos sigue a la alza por una parte; por la otra, somos testigos ahora de una regresión al pasado, que es por demás terrible, preocupante y nefasta, y que da cuenta desde la ideología de la derecha, que ésta no tiene posibilidad de pensar inteligentemente ni tiene cabeza para poder aprender de la historia, sino que se mueve sin más, ante el chistar del nuevo predicador de la intolerancia, el oscurantismo, la necedad y la ignorancia, que tiene que ver con el resurgimiento de los partidos políticos fascistas de ultra derecha en Europa, que ahora tienen el triste beneplácito de algunos de las y los dirigentes y senadores del PAN.

Lo lamentable es que la postura de ultraderecha encabezada por Santiago Abascal a través de Vox en España tenga un respaldo en un partido político el PAN en México, que no acaba de ser oposición y que perdió su oportunidad histórica de hacer los ajustes necesarios durante los dos sexenios en los que gobernó en el país. Ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón ni todo el PAN tuvieron las agallas y el talento para transformar al país y resolver los grandes problemas estructurales de México.

Se puede entender, desde las posturas recientes en el campo de la política y la economía, que no se podían hacer todos los cambios, porque han sido comparsa de la implementación del modelo neoliberal en el país. Ahora se confirmó y se comprueba a la vez, que muchos panistas desde hace mucho tiempo dejaron los ideales y principios programáticos de sus fundadores —Manuel Gómez Morin y Efraín González Luna- y han ido sepultando, en aras de un pragmatismo visceral, conservador y religioso, los principios que dieron origen a Acción Nacional, olvidando de paso muchas de las orientaciones y principios políticos que impulsaron algunos de sus dirigentes como Carlos Castillo Peraza, que por cierto renunció al PAN después de una larga militancia, o de Luis H. Álvarez, que aportó una visión de oposición que en mucho contribuyó a la llegada del PAN a Los Pinos, desde una postura crítica y de un humanismo muy particular, pero que rescataban ambos los principios fundacionales de este partido.

El PAN dejó de ser un partido de oposición hace mucho tiempo. Las experiencias como gobierno federal y en muchos de los estados donde ha gobernado y gobierna, dejan en claro que sus intereses son los del gran capital, los de perpetuar el estado de cosas, por injustas que sean, y que encontraron en la política un modo de vida, pero también de hacer negocios privados en favor de unas cuantas élites regionales locales, y de sostener en los hechos la impunidad, la corrupción y legitimar en muchos casos el lavado de dinero ilícito y avalar la operación de grupos delictivos en los territorios que han gobernado y son gobierno.

Aunque todo esto no es exclusivo de Acción Nacional, lo cierto es que no han hecho lo suficiente para evitar que suceda y para gobernar bajo los principios del “Bien Común, del “Humanismo trascendente y del Humanismo económico y la Dignidad de la Persona Humana: Integridad, conciencia, libertad, entre otros”. Por tanto, la adhesión que han hecho recientemente las y los senadores del PAN con Vox y su líder Santiago Abascal para firmar la “Carta de Madrid” demuestra una vez más que el PAN se llena de palabrería, de artilugios y de una gran miseria intelectual, para sumarse a una visión fascista que ya trajo en el pasado dolor, muerte, tragedia a través de la intolerancia, de la negligencia, de la fuerza y e ignorancia que se presentan disfrazadas de democracia y la libertad, ahora aderezada de derechos humanos, pluralismo, dignidad humana y justicia, para intentar legitimar un visión del mundo contraria a la propia democracia, a la libertad, al respeto y la vigencia de los derechos humanos y la dignidad humana, jugando de nueva cuenta con el fantasma del “comunismo” y que busca instaurar gobiernos de ultraderecha en Iberoamérica a cualquier costo, para que se defiendan los intereses económicos actuales, la propiedad privada, y sostener la prosperidad de unos cuantos, además de impulsar acciones fascistas-nazistas, como ya lo hace Vox en España con posiciones políticas racistas, xenófobas y homófobas, entre otras visiones ultra conservadoras.

Si bien algunas voces dentro del propio PAN se han deslindado y reprobado la adhesión a la Carta de Madrid y el acercamiento con una casi adoración inmaculada al dirigente Vox, lo cierto es que el PAN dejó de ser  un partido político serio, responsable y sobre todo con proyecto auténtico de oposición, que abandonó  los principios e ideales políticos que lo fundaron. Ahora se conforma por tener y mantener cuotas de poder, puestos públicos y puestos de elección popular, para vivir del presupuesto y lo que se acumule, entre favores, contratos y prebendas, e impulsar una agenda política que sólo busca enriquecer y empoderar a personas y a grupos que son parte de los poderes fácticos que mandan en el país y en muchos estados.

Ojalá los aliados políticos del PAN en el senado -PRI y PRD-, como escribió Jorge Volpi hace un par de días, “se desmarquen enfáticamente ese partido” y de lo que han firmado. Ojalá este hecho le sirva a toda la ciudadanía para darse cuenta que el tema de la alianza con Vox por parte del PAN no es asunto menor, ya que la historia de lo que sucedió en España, Alemania, Italia, entre otras naciones, trae a la memoria los costos de tragedia y muerte de los pactos fascistas, y que esas visiones de ultraderecha que ahora refrendan los senadores no son nada buenas para el país.

Es lamentable y terrible tener legisladores y legisladoras del PAN en el Senado de la República que no tienen conciencia social, ni una moral cívica básica, ni una mínima memoria histórica sobre lo que es el fascismo y lo que es y representa Vox, y que olviden con desprecio los principios políticos del partido político que dicen representar. Tocará como sociedad evitar que estas visiones ultraconservadoras de derecha avancen y destruyan la joven democracia que vamos construyendo hasta ahora, pese a todo.

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