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13/03/13

Chispitas de lenguaje | Disculpar, saludos y perder la vida

El Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, dice de este verbo: «Dar razones o pruebas que descarguen de una culpa o delito. // No tomar en cuenta o perdonar las faltas y omisiones que alguien comete. // Pedir indulgencia por lo que ha causado o puede causar daño».
Chispitas de lenguaje | Disculpar, saludos y perder la vida

El Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, dice de este verbo: «Dar razones o pruebas que descarguen de una culpa o delito. // No tomar en cuenta o perdonar las faltas y omisiones que alguien comete. // Pedir indulgencia por lo que ha causado o puede causar daño».

Lo anterior viene a colación porque hay la confusión de si se debe «pedir disculpas» u «ofrecer disculpas». Desde luego no es lo mismo ‘solicitar’ que ‘dar’, son sentidos opuestos. Una de ambas debe ser inadecuada. Veamos.

El Breve diccionario etimológico de la lengua española de Guido Gómez de Silva (FCE, México, 1995) dice que el prefijo dis- tiene dos sentidos, por venir de orígenes diferentes. El primero implica «deshacer o hacer lo contrario de», como en disociar (deshacer la vinculación) y disgusto (lo contrario del gusto); el segundo viene de la raíz griega dys, que implica «malo o enfermo», como en disentería (enfermedad diarreica infecciosa).

En el verbo que nos ocupa, la segunda opción no aplica. Por tanto, ‘disculpar’ implica ‘deshacer la culpa’, estrictamente hablando, y por extensión ‘descargarla o quitarla’.

En esta lógica no podríamos nosotros mismos, en caso de tener responsabilidad de algo que ha hecho daño, quitarnos la culpa. Por ello, no tiene sentido ‘ofrecer disculpas’. Es ofrecer a quien nos escuche que nosotros mismo nos quitamos la culpa, cuando deshacerla corresponde al afectado o los afectados. Acorde a la segunda acepción del DRAE, uno no puede perdonar de sí mismo la falta u omisión y la tercera acepción es explícita: implica ‘pedir o solicitar indulgencia’. Por tanto, las disculpas se solicitan, no se ofrecen.

Otra imprecisión –por recurrir a las frases hechas (locuciones)– se da en los saludos: «Saludos a tu familia», dice alguna persona. He escuchado que la respuesta casi invariable es «Gracias, de tu parte» (respuesta en España y México, desconozco si sucede lo mismo en otros países). ¿A qué parte de la primera persona se estará refiriendo? ¿Habrá alguna sección del primer personaje interesada en ser recibida a través de un saludo por la familia? Eso suena a albur: «Lo saludas de mi parte» (¡!).

La locución no es muy clara que digamos. De forma más adecuada debiera ser: «Gracias, de parte tuya» o «Lo saludas de parte mía». Esto último implica, por los pronombres posesivos, que los saludos son propios. En última instancia, la alternativa podría ser simplemente: «Gracias, con gusto».

Por último, hace unos días escuché por la radio una noticia en la que una persona murió al ser baleada. El reportero se refirió al hecho de como «perdió la vida». El muerto difícilmente sería el responsable de «extraviar la vida», porque a él se la arrebataron. Cuando alguien pierde algo, es su responsabilidad… pero si le quitan la vida, veo complicado recurrir a una frase hecha como la expuesta.

Cierto es que los casos anteriores son muy comunes y es la forma usual, común. Sin embargo, como decía Mahatma Gandhi: «Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él». 

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