Eficiencia energética, otra oportunidad

Eficiencia energética, otra oportunidad

Ahora que han corrido ríos de tinta en torno a la reforma energética, es importante que tengamos claro como país y como ciudades, que se estamos frente a la oportunidad de no convertirnos en consumidores voraces de lo que hoy pueda ser producido en mejores condiciones. Paralelamente tendremos que transformarnos a nosotros mismos para ser más eficientes en el consumo de los energéticos. Esto nos llevará a garantizar energía para todos pero también calidad de vida sustentable.

Los imperativos de la eficiencia energética, la presión legislativa y los tratados medioambientales internacionales han propiciado cambios o al menos intentos, para convertirnos en ciudades más amigables con sus habitantes y con el medio ambiente, sin embargo, parece que no queda claro aún que lo que se busca es hacer óptima, la relación entre los recursos utilizados y los objetivos alcanzados con una actividad concreta. Eso es eficiencia, alcanzar el mismo objetivo utilizando la menor cantidad de recursos posible. Podremos estar siendo eficaces si logramos nuestros objetivos como ciudades, como empresas, escuelas o como economías, pero estamos ahora en la necesidad de valorar cuántos recursos, cuánta energía, cuántas emisiones, cuánta degradación del medio ambiente nos está costando.

Hablar de eficiencia energética involucra el mejor aprovechamiento de recursos, se trata de avanzar en temas como el del autoabastecimiento. Cada posible fuente de energía no aprovechada nos hace ineficientes y tenemos que gastar más recursos y desgastar más al medio ambiente al conseguirla en otros lados.

La mejora en el transporte es fundamental, la movilidad de manera integral implica el fomento del uso de la bicicleta, facilitar la existencia de una “ciudad que camina”. Se trata de disminuir las emisiones de CO2 que están vinculadas en gran medida al consumo de combustibles fósiles, para lograr abatir la contaminación pero también los tiempos de traslados, los viajes negativos (es decir, tener que ir a un punto lejano para luego regresar al lugar final de destino) y el estrés que provoca en la gente su movilidad.

Es indispensable fomentar la participación activa de los ciudadanos, ya que de ellos depende la aplicación de muchas de las medidas relacionadas con la eficiencia energética doméstica y por lo tanto con la sostenibilidad energética de su ciudad. Iluminación, consumo de agua, separación de residuos y consumir de manera responsable es parte de las prácticas que debemos impulsar en todos los hogares.

Implantar nuevas tecnologías y entender la sostenibilidad como un proceso abierto de continuo avance, adaptación y aprendizaje. El cambio climático es una realidad de la que no podemos evadirnos, tendremos que adaptarnos y para eso, la tecnología es el aliado que debe estar al alcance de todos y todas.

Banco Mundial ha emprendido con gran fuerza una iniciativa para trabajar con ciudades de países en desarrollo. El objetivo es integrar el criterio de eficiencia energética en sus acciones pero también en su planeación estratégica. Las metas son tres: Reducir sus emisiones, incrementar la calidad de vida de sus ciudadanos y mejorar la economía de los gobiernos municipales.

En México, son dos las ciudades que ya tienen trabajos con Banco Mundial para aplicar la herramienta conocida como Trace. León y Puebla, como gobiernos municipales, podrán identificar las áreas de oportunidad para la eficiencia energética. Esta herramienta armonizará también a las ciudades con posibles fuentes de financiamiento para proyectos de carácter sustentable y dotará a los funcionarios de capacidades e instrumentos para elaborar planes de inversión ponerlos en marcha.

La eficiencia energética es una práctica viable pero además rentable. Ya el gobierno federal ha publicado mecanismos y estrategias como el cambio de focos y facilidades para modernización de equipos de refrigeración en los hogares. Se han publicado leyes y programas nacionales para el aprovechamiento sustentable de la energía, y se han creado comisiones para el mismo efecto.

Nacionalmente se busca diversificar el portafolio energético para promover la eficiencia y sustentabilidad, y la reforma será un importante motor para la inversión en el sector de las energías renovables, sin embargo la máxima “Piensa Global, Actúa Local” es mas vigente y necesaria que nunca, de ahí que el interés de Banco Mundial y los trabajos conjuntos con nuestras son oportunidades para la transformación desde nuestro entorno más cercano.

En América Latina, son sólo cinco ciudades las que hasta hoy se encuentran en este  programa de Banco Mundial. Fueron elegidas por tener potencial para lograr cambios significativos en materia de eficiencia energética y además por la cantidad de habitantes que se verán beneficiados con los cambios estos cambios. Además de las dos mexicanas, hoy trabajan la herramienta  Bogotá, Rio de Janerio y Belo Horizonte,  para planificar y financiar el desarrollo urbano sostenible. La oportunidad ahí está para convertirnos en ciudades habitables con emisiones de carbono a la baja y calidad de vida a la alza.

Lic. Beatriz Manrique Guevara

@BetyManrique

Comentarios