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12:24h. Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Lo que nosotros vemos de las cosas son las cosas.
Fernando Pessoa

La casa encuestadora "Inmersa Marketing Group" presentó en agosto pasado un estudio de percepción electoral en el municipio de León, Guanajuato. Al analizarlo, un tema llamó mi atención.

La pregunta realizada por la encuestadora fue Actualmente, con lo que está pasando en la ciudad de León Guanajuato, usted puede decir que lo que siente es más parecido a..., obteniendo los siguientes resultados: 51.01% enojo, 38.52% miedo, 18.01% tristeza, 10.41% vergüenza y 6.06% indiferencia.

Estos resultados, con sentimientos de percepción negativa en su totalidad, hacen preguntarnos qué se ha dejado de hacer y de comunicar para que la población tenga estos sentimientos.

En este espacio me ocupare únicamente del enojo y del miedo. El primero es un sentimiento desagradable que experimentamos cuando nos sentimos contrariados o atropellados por palabras, acciones o actitudes de otros. Y el miedo es una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.

Así pues, podemos deducir que estos dos sentimientos son generados por diversas percepciones de la población, que pueden ir desde la ausencia de acciones, falta de información, realización de acciones que son tomadas como contrarias, sentimiento de sentirte inseguro o en peligro, y muchas situaciones más.

Según el mismo estudio, los principales problemas dentro de las colonias son: 75.11% seguridad, 16.97% pavimentación, 9.85% alumbrado, 9.18% drenaje, 8.32% basura y 5.48% ninguno; todas estas problemáticas causan una percepción.

De manera clara podemos ver que la gente percibe un gran problema en el tema de seguridad y la falta de otros servicios. Aunada a esto, la información que se genera en medios tradicionales y alternativos también genera una percepción.

La frase popular que se maneja entre los expertos de la imagen y comunicación política al respecto es precisa: “la percepción es realidad”. Ante la ausencia de acciones y de líneas de comunicación por parte de quienes conducen la administración, la percepción es clara en los resultados del estudio de opinión señalado, y estos resultados pasan a ser una realidad.