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Blanca Parra
09:46
05/05/14

Un paseo por la FeNaL 2014

"...no me he perdido las dos ediciones de la Feria en Guadalajara. Ni las del Palacio de Minería. Pero las de León siguen siendo un paseo para constatar que hay muy pocos libros que me interesan, que son muy caros y que el ruido me crispa los nervios..."

Un paseo por la FeNaL 2014

Hay eventos a los que, desde que me entero de su realización, me entusiasma la posibilidad de asistir. Las ferias del libro, por ejemplo. La de Guadalajara y la de Minería son de mis favoritas. Antes, cuando vivía en la Ciudad de México y mi hijo era un pequeño y voraz lector, la del Libro Infantil y Juvenil era de visita obligada. Ahí festejábamos el cumpleaños de Pako, que coincide con la Feria, invitando a los cuatro amiguitos más cercanos a los talleres y a comprar un libro para cada uno después de recorrer los pasillos. Después íbamos a comer hamburguesas y al cine. Una jornada completa.
Viviendo en León asistimos a algunas de las Ferias del Libro realizadas en la ciudad. Recuerdo las primeras a las que asistí, sin que pueda precisar el año, en las que se vendían los excedentes de las grandes librerías de la Ciudad de México. Nada que se antojara realmente. En esa época no había muchas librerías en León, y las que había prácticamente se dedicaban a la venta de libros de texto. Sanborns era la mejor opción si uno quería alguna novedad.


Los viajes a San Antonio, Austin y Los Ángeles nos sirvieron para comenzar a comprar los libros en Barnes & Noble y a través de Amazon. Algunos que Pako requirió para su tesis se compraron en la Fnac, en París, en línea. Entonces llegaron las librerías del Fondo de Cultura y luego Gandhi, a la ciudad. Pero nosotros viajamos a la frontera y permanecimos allá hasta hace dos años, de modo que una muy buena parte de los libros que tenemos los compramos en las librerías de San Diego y luego comenzamos a comprar las ediciones para Kindle (cada uno de nosotros tiene dos de esos dispositivos). El ahorro que representan y la disponibilidad son fundamentales.

Hace dos años yo regresé a León y Pako a Guadalajara. Y no me he perdido las dos ediciones de la Feria en Guadalajara. Ni las del Palacio de Minería. Pero las de León siguen siendo un paseo para constatar que hay muy pocos libros que me interesan, que son muy caros y que el ruido me crispa los nervios.

Hoy domingo acudí temprano. Mis amigos de Ediciones el Manantial me invitaron porque hoy tendrían su fiesta de presentación. Llegué hacia las 10:30 y estaba desierto. Algunos stands estaban todavía cerrados; en otros, los encargados andaban en busca del café matutino. Me asomé al de libros viejos pero no encontré nada y el que estaba a cargo no sabía si lo que yo buscaba podrían tenerlo en su tienda de la Ciudad de México. Recorrí los pasillos con libros y materiales para niños y maestros de preescolar y primaria, básicamente. Así llegué al escenario donde se preparaba la entrega de reconocimientos a los jóvenes que participaron en el concurso de carteles para la Feria.  Sebastián Serra estaba vestido de Sebastián Serra, en su carácter de Director del Instituto de la Cultura de León.  Conversamos brevemente y me fui en cuanto terminó el evento. En los pasillos encontré:

  • Maupassant por 900 pesos, en oferta.
  • Cuentos de Poe por 600 pesos, en oferta.

Ambos fuera de mi presupuesto de este año :(

  • En lo educativo, un recetario para cada situación. La vendedora concuerda y ríe. Aparentemente seguimos creyendo que el problema de la educación se remedia con leer a todos los autores de moda, siguiendo todas las corrientes e incorporando las más disímbolas ideas sobre pedagogía y didáctica
  • Un stand dedicado a libros cuyo tema es el fútbol
  • Un stand de cienciologia
  • Muchos volúmenes de literatura chatarra (Osho’s y similares)
  • Lo esperado: promoción de las obras de Paz y García Márquez
  • Mucho para niños: libros, materiales didácticos, juegos que se supone que desarrollan la inteligencia, cursos, etcétera.

¿Lo barato? Las publicaciones de Matemáticas de El Colegio Nacional (y eso que todas las publicaciones son muy económicas): Introducción a la Topología Algebraica, de Gitler, por 35 pesos. Obra Matemática, de Adem, por 40 pesos. Por supuesto que no hay nadie consultando las obras de García Colín o de Pablo Rudomín. Mucho menos las que se refieren a matemáticas. De esa manera conseguí dos excelentes publicaciones por ¡75 pesos! Y en la oferta de una editorial comercial muchos libros “técnicos” con el 50% de descuento, de donde rescaté  Probabilidad y Estadística para Ingeniería y Ciencias, de Mendenhall, por 150 pesos.

Con eso fue suficiente y regresé al espacio del festejo al que fui invitada. “Cuentacuentos”, música y bocadillos. En un momento se llenó de chiquitos con algunos padres. Recordé mis andanzas con mi hijo. Finalmente, aunque para mí no sea el evento del año, puede generar buenas prácticas.

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