Martes. 15.10.2019
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Blanca Parra
08:49
22/01/16

Para que la reforma educativa lo sea de verdad

"...no se trata de aprender grandes cantidades de contenidos y de atragantarse con ellos; se trata de aprender, de disfrutar el aprendizaje, de formarnos como aprendices permanentes y no intermitentes, de dejar madurar un concepto para darle utilidad y emplearlo como punto de apoyo para la construcción de nuevos conocimientos."

Para que la reforma educativa lo sea de verdad

En las últimas semanas la discusión sobre la educación en México se aborda desde diferentes perspectivas, pero parece importante centrarse en las acciones que están teniendo lugar en estos días.

Las autoridades de la SEP siguen con  la reforma laboral que emprendieron, dejando de lado los asuntos propiamente educativos. La evaluación docente forzada de tantas maneras, cuestionada por expertos en educación y por los propios docentes no se ha detenido, y las consecuencias de la aplicación se verán en el mes próximo. No lo han hecho bien, han reconocido desde el mismo INEE y la SEP, pero eso no impide que sigan adelante con su empresa.   Los primeros recortes se harán en la segunda quincena de febrero, anunció Nuño el 8 de enero, y se anunciarán las acciones de formación y capacitación, añadió el 12 de este mismo mes.
Sin embargo, no se han oído objeciones sobre la decisión de suspender los pagos a los maestros comisionados que la SEP reconoce como tales –a pesar de que no hace mucho, ni siquiera tenía un censo de los docentes en el país-. Para Carlos Ornelas, uno de los colaboradores regulares de Educación Futura, ésta no es solamente la aplicación de la ley, sino que amerita “…un voto de reconocimiento. Nadie se había atrevido antes.”  Impensable en los tiempos de la señora Gordillo (me sigo negando a darle un título que no merece). Los sindicatos apenas reaccionaron a estas declaraciones y acciones que están en proceso de cumplimiento. El SNTE anunció que los comisionados afiliados a  ese sindicato volverían a las aulas, mientras que la CNTE presentará un recurso de inconformidad.

Mención aparte merece el programa delineado por Nuño en un artículo publicado también en Educación Futura, para lo que llamó un año clave en la transformación educativa. De lo que será anunciado el próximo lunes 25 de enero hemos tenido ya algunos avances: La estrategia para dotar a las escuelas de mayor autonomía de gestión, incluyendo mayor flexibilidad en el calendario escolar y los horarios. El objetivo es que los planteles puedan, dentro de ciertos parámetros, organizarse de acuerdo con sus propias necesidades y prioridades. En lo que ha circulado, se habla de que las escuelas podrían reducir hasta en dos meses la duración de un curso.
Este punto me parece particularmente preocupante. No conozco la experiencia de Nuño como profesor, y ni siquiera como alumno, ni me interesa, pero una de las razones por las cuales, en general, no acepto dar clases particulares, es porque los alumnos y sus padres tienden a creer que el chico puede aprender en una semana lo que no ha aprendido en tres meses, por ejemplo. Que se puede digerir en una sesión de una hora o dos, ahora que está motivado por la urgencia de aprobar un examen, que no de aprender, un tema completo de un programa, con tal de que se le deje suficiente tarea entre sesiones, para que practique lo necesario en función de asegurar una calificación satisfactoria en su siguiente prueba.

Un ejemplo que suelo poner es el siguiente: Si yo te doy un kilogramo de chocolates para que te los comas cada que tengas antojo, seguramente los disfrutarás (asumiendo que te gustan los chocolates); pero si te los comes todos en una hora, seguramente terminarás con un problema estomacal, por lo menos.  Lo mismo pasaría si nos trazamos una rutina para aprender a bailar, o a jugar alguna deporte: de manera gradual vamos aprendiendo y corrigiendo los errores que van apareciendo, mejorando la postura, por ejemplo, y adquiriendo una memoria física de la que vamos teniendo conciencia. Sin embargo, puestos a desarrollar ese conjunto de tareas en un plazo de una semana, seguramente terminaríamos con desgarres y otros daños musculares; y seguramente terminaríamos odiando el deporte o la actividad que pretendíamos aprender.

De nuevo, no se trata de aprender grandes cantidades de contenidos y de atragantarse con ellos; se trata de aprender, de disfrutar el aprendizaje, de formarnos como aprendices permanentes y no intermitentes, de dejar madurar un concepto para darle utilidad y emplearlo como punto de apoyo para la construcción de nuevos conocimientos. Ir Más allá de la información dada, como sugiere Bruner en su libro con ese nombre, supone que hemos aprehendido los conceptos, que sabemos utilizarlos de manera eficiente y que podemos servirnos de ellos productivamente para derivar conocimientos de otro nivel.
Por lo pronto el Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV está invitando a los interesados, que somos todos, a participar en un Diálogo Nacional por la Educación, a celebrarse este sábado en la Ciudad de México. Debería ser una prioridad asistir para todos los actores sociales que viven en esa ciudad. Y debería movernos a celebrar reuniones de ese tipo en cada estado, por lo menos. 

Suponiendo, claro, que nos interese el futuro de este país.

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