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18:46h. Sábado, 22 de Septiembre de 2018

"...Es tan común que hasta en documentos oficiales se lee, cuando en todas las leyes aplicables para la formulación de documentos oficiales se establece la obligación de escribir en español..."


Retomo un comentario hecho hace años porque observa una nueva oleada en el uso de esta incorrección. Y es que en nuestro país se ha generalizado el uso de No. como abreviatura de número. Es tan común que hasta en documentos oficiales se lee, cuando en todas las leyes aplicables para la formulación de documentos oficiales se establece la obligación de escribir en español. 'No.' es un anglicismo (palabra procedente del inglés). Por ello, se debe evitar y recurrir a las formas aceptadas para nuestro idioma.

El inglés es una lengua importante. Por ser la economía más poderosa, evidentemente impone ritmo, estilos y su forma de hablar a los países que permiten su influencia. En el nuestro, nos afecta mucho la frontera y la admiración por su estilo de vida. A ello se debe agregar la tecnología: en los empaques aparecen palabras y abreviaturas en inglés. Una de ellas es la correspondiente a número. A pesar que en ese idioma la voz —number­­— carece de la o, la abreviatura la contempla (es otra Gramática y por tanto responde a una lógica diferente a la del español).

Pero el que en ese idioma se escriba así, no la hace válida para el nuestro. Característica básica para la formulación de abreviaturas en español es no acuñar alguna que sea idéntica a palabra ya existente (excepción de aquellas que por convención internacional ya se encuentran aceptadas, como a. para arroba @; col. para colonia y los símbolos Si, para silicio, y Se, para selenio).

Las formas de abreviar número en español son: núm., nro., n.o; y en plural: núms., nros., n.os (también se admite el símbolo #). Todas estas opciones están aceptadas ortográficamente. Note que en la tercera de estas, el punto debe ser registrado entre la n y la o volada (así se le llama cuando aparece en menor tamaño y por encima de la línea imaginaria de escritura). Ello tiene una lógica muy clara relacionada con lo enunciado en el párrafo anterior: de esta forma se impide la posibilidad de confundir con la negación.

Las abreviaturas en español deben iniciar por mayúscula, salvo algunos casos excepcionales. Las de tratamiento (Sr., Ud., Dr., SM.) es uno de esos casos. Otro es si la abreviatura corresponde a un nombre propio. Es el caso de «Visité la Cd. de México». Por supuesto, caso diferente si se abrevia la palabra ciudad y no corresponde al nombre: «También visité la cd. de León».

El estilo moderno de escribir sugiere sean evitadas. Por una parte, no todos están familiarizados con su uso y es común desconocer su significado (la gente fuera del sector público de la C. antes del nombre: la mayoría no tiene la menor idea de que se trata de la abreviatura de ciudadano). Por la otra, abreviar deja la sensación que al redactor le dio pereza escribir la palabra completa.

Por último, hay códigos (como el de Procedimientos Administrativos en Guanajuato) que expresamente prohíbe usarlas. Por lo tanto, en ningún documento público debería aparecer el anglicismo No.