Deportes y escritura

"El resto que no va abrazar una actividad deportiva, debería tener presente que la tenacidad es la forma de ser exitoso, no importa la actividad..."

Deportes y escritura

Escribir es como cualquier ejercicio, pero mental y de apariencia inmaterial. Entre más se practica, mayores habilidades se logran. Buscar en la mente la palabra exacta, la mejor forma de expresar algo, la estructura precisa ‒mejor aún si es bella– y lograr que los demás encuentren ese sentido, es la razón por la que se clasifica como una de las artes mayores. Es como ver a un futbolista burlar al contrario con un manejo de balón impecable, como deleitarse con un tenista que responde a una bola con alto grado de dificultad, como encestar a una distancia imposible por el ángulo más complicado, por donde no se lo esperan los oponentes.

Esa exclamación que escapa del espectador deportivo, ese goce de observar una proeza que se antoja imposible, también lo tienen las letras. La armonía sonora del ritmo del lenguaje, un contenido incontrovertible y construido de forma impecable, solo lo da el ejercicio de trabajar una y otra vez con la palabra… justo como la pericia de lograr un tanto para su causa.

¿Por qué hacer deporte? Todos tienen la respuesta, porque revitaliza el cuerpo, lo mantiene joven. Pero no somos solo cuerpo, también somos mente (y mente implica, razonamiento, reflexión, capacidad para manejar datos o información para tomar decisiones). Sin embargo, cuando se pregunta por qué aprender a escribir con estilo y gracia, la respuesta no llega tan fácil. No obstante, es la misma, revitaliza a la mente, mantenerla joven, lozana, ágil, capaz de responder a cualquier reto.

La mayoría ve tan poco evidente la respuesta que solo se limitan a suponer que es por placer. Pero no está exento de ello. Lo mismo sucede con el deporte. Sus practicantes también lo disfrutan, ¿o alguien podría suponer que sufre al ejecutar su deporte favorito? Escribir también es un disfrute.

¡Claro! para gustos se hicieron colores. No todos se apasionan con el futbol, pero ahí está la natación, el tenis, el atletismo… la variedad literaria también es inmensa, empezando por las dos grandes clasificaciones, poesía y prosa; pero la temática es tan infinita como la vida anímica del ser humano.  

En el futbol, todos admiran a Messi o a Ronaldo, los actuales paradigmas; en la literatura pasa lo mismo con los grandes autores.  Nadie puede jugar de la noche a la mañana como ellos; tampoco al escribir saldrá una obra maestra en el primer intento. Pero en ambos, hubo un primer contacto con el balón o el teclado, que no debió ser con maestría.

En los deportes físicos cuando no se alcanza el nivel, quien está comprometido de inmediato se da a la tarea de mejorar; pero no pasa lo mismo con escribir bien. Los que se atreven a escribir, ante la primera crítica se incomodan y abandonan su práctica. ¿Saben cuántas veces le gritaron a Ronaldo o a Messi que estaban haciendo una tontería o estaban mal? Pero supieron crecerse ante la crítica. Se obligaron a mejorar. Como el escritor novel ha puesto el corazón en su texto, se siente desalentado por la crítica. La actitud debe ser la misma… ser mejor integralmente. Las críticas nos presionan a hacer algo mejor. La presión hace al diamante y a las grandes figuras del deporte, sus entrenadores los presionaron; no los llenaron de halagos porque eso los habría hecho inútiles. La constancia, es esfuerzo sin que se solicite, no solo da satisfacción, hace mejores personas.

Hoy dejan gran satisfacción los múltiples atletas participantes en los Panamericanos. Si algo nos dejan esos atletas es esa constancia de esmero. El resto que no va abrazar una actividad deportiva, debería tener presente que la tenacidad es la forma de ser exitoso, no importa la actividad. Constancia es lo que nos falta a los mexicanos. Por eso, escribir, es una alternativa que puede llevarlos a ese mismo sentido de satisfacción que hoy experimentan los participantes en las justas deportivas de Perú.  Incluso, escribir además añade de velocidad reflexiva en la toma de decisiones. Y la vida es eso, una constante toma de decisiones.

Escribir es una de las aficiones más completas pues también contribuye a la salud, evita el Alzheimer. Ojalá buena parte siguiéramos el ejemplo de tenacidad deportiva también al escribir.

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