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14:33h. Sábado, 27 de Mayo de 2017

 

 

 

Los emoticonos son las imágenes usadas para la sustitución de comentarios que actualmente son muy populares en las redes sociales o en los mensajes privados, particularmente en dispositivos móviles. Aunque de uso muy extendido, la mayoría de los hablantes en español desconocen que el nombre oficial es ‘emoticono’, la mayoría –particularmente jóvenes– les llama emjis. El Diccionario de la lengua española, DLE, define la palabra emoticono como la… «Representación de una expresión facial que se utiliza en mensajes electrónicos para aludir al estado de ánimo del remitente».

El vocablo emoticono es producto de la fusión de vocablo inglés emotion con el término latino para referirse a una imagen, icono. Su aplicación es un regreso al uso ideográfico. Es decir, a la representación de ideas, sentimientos, deseos o conceptos mediante imágenes. La ideografía fue, históricamente, el paso anterior a la escritura por representación fonética de sílabas o sonidos.

Recurrir a imágenes nunca ha estado ausente en los mensajes. Cuando un profesor al calificar un examen marca con una ‘paloma’, que semeja una V con el segundo rasgo más alargado, está recurriendo a una imagen para registrar la idea de aceptación. Incluso, le asigna valor (la unidad) para valorar el documento.   

El antecedente más evidente al parecer se da en las llamadas happy face, de las que heredan el color amarillo y los rasgos básicos, que son ojos y boca. No obstante, en la actualidad la variedad es amplia. Pero el origen directo de los emoticonos, al parecer, se da en 1982, cuando un profesor de la Universidad Carnegie Mellon propuso usar representación de rostros tristes o contentos con rasgos básicos para valorar las tareas escolares. Seguramente no fue el primero, pero sí el que lo formalizó como un acto pedagógico intencionado. Me refiero a que desde mucho tiempo antes, las profesoras de preescolar ya hacían este ejercicio para calificar las actividades de los alumnos. Sin embargo, su uso quedaba al criterio de quien los aplicaba. En tanto, esa universidad ya las consideró como un acto que podría favorecer la comunicación con los alumnos.

Los emoticonos también son llamados emojis (se pronuncia *emoyis) que es el vocablo japonés para referirse a los ideogramas que refieren emociones.

Wikipedia informa que «el primer emoji fue creado hacia finales de la década de 1990 por Shigetaka Kurita, miembro del equipo de la plataforma (…) operadora móvil de NTT. La experiencia positiva de haber incorporado el símbolo del corazón entre las opciones de sus móviles Pocket Bell en 1995 les llevó a plantear la posibilidad de ampliar la oferta y Kurita creó un conjunto de 176 caracteres de 12×12 píxeles, basándose en símbolos ya existentes en aspectos de la cultura de Japón, como manga y kanji». 

Para las generaciones adultas representan tan solo un complemento en la comunicación, basada en las palabras. Sin embargo, en los más jóvenes su incorporación al idioma es de forma similar o idéntica a las palabras (y quizá hasta tengan un valor afectivo mayor), por lo que su presencia y ausencia tienen un fuerte significado. Es decir, si una persona de generación adulta manda un mensaje y no recibe respuesta, interpreta como una desatención u ofensivo la ausencia de contestación. Ello es equivalente para las nuevas generaciones: la ausencia o la presencia de un emoticono o emoji tiene un valor emocional alto.

Por ello, sea cuidadoso al incorporar y seleccionar los emoticonos. En la actualidad es un lenguaje ya incorporado a nuestras comunicaciones cotidianas.