Lunes. 09.12.2019
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Futuro de las personas

"Me topo con universitarios incapaces de enunciar un texto de forma correcta..."

Futuro de las personas

Me topo con universitarios incapaces de enunciar un texto de forma correcta. Observo imprecisión en el uso de vocablos; pobreza expresiva; por supuesto, errores ortográficos; así como desconocimiento de las oraciones y su delimitación (puntuación).

Entiendo que la deficiencia formativa de los muchachos es francamente grave. La preocupación no es tanto por acreditar o no la materia que imparto. Eso es lo de menos. Pasar, reprobar, ostentar la máxima calificación o la suficiente, es lo menos importante. Una materia es solo un trámite administrativo, es uno de tantos momentos de la historia de alguien. Lo más importante es lo que verdaderamente haya incorporado a su conocimiento para desenvolverse como persona, no solo como profesionista. Eso es lo que tendrá repercusiones no solo en su futuro profesional, sino como personas.

Sin habilidades comunicativas, sin capacidad para usar el idioma como instrumento para conocer y reconocer la realidad, para comprender el entorno; la capacidad socializadora, la destreza para moverse en ámbito laboral, la pericia para razonar y para tomar decisiones, serán bajas. Es decir, que la deficiente preparación en el idioma tiene consecuencias mayores a la de un trámite administrativo escolar.

El ser humano se prepara para desenvolverse en sociedad. Ese es el propósito de la socialización. Para eso asiste a la escuela y busca su especialidad en una actividad técnica o en una carrera profesional cuando llegan al nivel superior. Entonces, si sus habilidades cognitivas no son amplias, están destinados a ser unos trabajadores más, personas a desenvolverse con poca movilidad laboral, de baja perspectiva, y con resultados escasos. Una persona así, está condenada a relaciones familiares y sociales poco matizadas; por lo tanto, su nivel de realización a quedar en niveles mínimos. En esa condición de vida será infeliz.

Conocer el idioma, acreditarlo como materia, no debe quedar en un factor administrativo; debería ser una preocupación fundamental pues con la capacidad comunicativa se detonan muchos otros miles de sucesos y alternativas. De inicio, la violencia en las relaciones interpersonales, disminuiría pues habría la capacidad de identidad. Pensar de forma egoísta se da porque los individuos no leen y, por tanto, el arte del reconocimiento de pesares en otros, de puntos de vista opuestos, condiciones diferentes, es imposible de reconocer.

Manejar el idioma permite profundizar en el pensamiento no solo propio, sino también de cualquier otra persona. Eso propicia la empatía y permitiría una convivencia más sana, sin violencia familiar, de género o laboral.

Tener habilidades con el idioma facilita la capacidad de diálogo porque propicia la posibilidad de argumentación, del razonamiento, de la reflexión. El idioma, sus alternativas y posibilidades abre caminos distintos y diversos para favorecer la armonía social.

El manejo de lenguaje facilita la comprensión de cualquier materia que se aborde, estudie o lea. Sin el manejo del idioma no hay forma de comprender el quehacer humano en su diversidad.

Manejar el idioma, familiarizarse en su dominio, amarlo, usarlo de forma efectiva, no es solo responsabilidad de escuela. Sin familias interesadas, sin una sociedad comprometida en su conjunto por tener el conocimiento, en fomentar la lectura, en dejar de lado la idea de que pasar un año o una materia escolar es el enfoque y no el enriquecimiento interno como persona a partir del contenido por estudiar, seguirá bajo el ambiente social, ese es el camino del caos. El lenguaje es la puerta hacia casi cualquier actividad humana. No debería menospreciársele y, menos aún, dejar de atender como factor prioritario.

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