«Helado» oscuro de la fuerza

"El lado oscuro de esta fuerza procede de nosotros mismos. No podría usarse la palabra ‘lado’ sin que implique la presencia del extremo en el mismo sitio. Si aparece en una persona es porque ahí está el otro lado. Entonces, cualquier persona es rescatable, si cuenta con la voluntad y deseo para que la parte no oscura impere."

«Helado» oscuro de la fuerza

Una fuerza oculta ha invadido a muchos de los que navegan en el ciberespacio… Como alguna película de ciencia ficción, los protagonistas (seres humanos reales) han sido poseídos por fuerzas que no revelan su origen (al no dar la cara, acarrean hacia sí una intención negativa). Estar ocultas les favorece pues es más difícil detener. Lo que se ubica, se le puede combatir; pero lo que está escondido, es casi imposible someterlo. Una fuerza amenaza a la humanidad… la mala escritura.

Una de las aristas de esa fuerza negativa –corrupta y corruptora– es la confusión fonética. Me refiero a equivocar la enunciación de palabras que tienen un sentido, por otras a causa del sonido similar.

Precisamente, hace unos días a través de una red social recibí una imagen con toda intención mal enunciada. Se trataba de una figura infantilizada del villano Dark Vader –de la famosa serie de largometrajes La guerra de las galaxias–, sosteniendo una paleta de chocolate. El texto enunciaba  «Helado oscuro de la fuerza» (sic). Quienes hemos visto la saga sabemos que ‘el lado oscuro de la fuerza’ anula la buena voluntad de las personas y las incita a hacer el mal.

No es extraño observar en muchos de los mensajes de los internautas ‘haber’ por ‘a ver’; ‘ala’ por ‘a la’; ‘sino’ por ‘si no’, entre otros muchos casos no propositivos, sino francos errores. El colmo fue una fotografía tomada a un estandarte en una iglesia que enunciaba: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué meas (sic) abandonado?» El lado oscuro los ha atrapado.

También, justo es decir, que hay muchos que se preocupan por estos errores y colocan en sus respectivos sitios, rótulos, imágenes o comentarios orientadores para combatirlos. No obstante, las recomendaciones parecen solo circular entre los que están de acuerdo y se preocupan (precisamente, los que no los necesitan); pero son ignorados por quienes comenten las faltas o, definitivamente, no cuentan entre sus contactos con personas que les orienten bien: el lado oscuro de la fuerza se ha apoderado de su voluntad y ahora los tiene como fieles propagadores del mal («Para qué necesito escribir bien si de todas formas me entienden», suelen justificar).

El lado oscuro de esta fuerza procede de nosotros mismos. No podría usarse la palabra ‘lado’ sin que implique la presencia del extremo en el mismo sitio. Si aparece en una persona es porque ahí está el otro lado. Entonces, cualquier persona es rescatable, si cuenta con la voluntad y deseo para que la parte no oscura impere.

Como en la aventura de ciencia ficción, los del lado oscuro no tienen consciencia (solo su líder) y se comportan mecánicamente. En tanto los personajes que defienden el lado de la luz o iluminación (por antónimos de ‘oscuridad’) son capaces de decidir. Lo mismo sucede con quienes manejan adecuadamente el lenguaje. La aplicación de las palabras es por consciencia, con toda intención, claros de lo que pretenden decir; quienes no usan correctamente las voces, desconocen el significado de los vocablos a los que recurren, no tienen consciencia de que pueden ser mal interpretados y su concepto de realidad, por tanto, está sumamente empobrecido. Que la fuerza (positiva) nos acompañe para rescatarlos del lado oscuro. He aquí una aventura que los maestros –sean profesores, padres de familia o líderes– han de emprender o fortalecer. Felicidades por su día.

Comentarios