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14:37h. Jueves, 24 de Mayo de 2018

Abordo nuevamente el tema porque no queda zanjada la polémica al respecto. Hace unos días en un muro de una red social había quien no aceptaba «un vaso de agua» porque algún profesor le dijo que era «un vaso con agua». El razonamiento es que es casi imposible crear un vaso con ese material (a menos que se congele). Es verdad eso… pero a medias. Ambas frases son correctas, porque cada una se refiera a ideas distintas.

Nos enfrentamos aquí al uso de las preposiciones. Estas son partículas de enlace. Vinculan los vocablos y establecen la forma en que se relacionan y, por tanto, la forma en que se interpretan.

Muchos de nosotros fuimos obligados a recitarlas como rosario. A mi juicio es una pérdida de tiempo enumerarlas de memoria, como preocupa e interesa mucho en algunas escuelas. Lo importante en todo vocablo es conceptuarlo, no memorizarlo. Es decir, identificar su sentido y uso. Eso es más práctico y ofrece resultados mucho más concretos; aunque, cierto, a padres y profesores les demanda mayor trabajo.

En la frase producto de la polémica cuando se usa ‘con’ se refiera a dos elementos juntos (el agua y el vaso); pero cuando se recurre a ‘de’ está referido a cantidad. En este sentido es suficiente con leer una receta de cocina. «Agregue una cucharadita de mantequilla». Es obvio que no existen las cucharaditas de mantequilla; sería ocioso dale forma de cuchara a la mantequilla, por una parte, y sería impráctica. De ahí que cuando se hable de un vaso de vinagre o una cucharadita de algún ingrediente se refiera a la cantidad, no al material.

Como el anterior, a muchísimos casos en que se aplica la preposición incorrecta. Incluso, la costumbre arraiga formas inapropiadas. Por ejemplo, el artefacto que se coloca en el lomo de un caballo debe ser ‘silla para montar’ y no ‘silla de montar’. Ninguna de las opciones de la preposición ‘de’ aplica para llamarle como se hace popularmente.

Es también común leer al inicio de un texto, particularmente del sector público de los tres ámbitos de competencia: «En base a la normatividad…». Usar la preposición ‘en’ es impreciso porque esta significa ‘sobre’ o ‘dentro’. Por supuesto si algo se apoya o se soporta en una base, no puede estar dentro. Entonces, su uso es impreciso. Por lo tanto, lo aconsejable es: «Con base en…», «Sobre la base de…» o «Basado en…».

También es común leer: «En relación a su solicitud…». De nuevo, las alternativas de la preposición ‘en’ complican la precisión del sentido. Aquí lo aconsejable es «Con relación a su…» o «Relacionado con su…». La razón es sencilla. El documento de respuesta enuncia que está vinculado al antecedente. Esta condición afín la introduce la preposición ‘con’ porque tiene el sentido de unir. De ahí que ‘en’ sea inaplicable.

En alguna ocasión también referí el caso de «jarabe para la tos» que en estas épocas de bajas temperaturas son comunes. Un jarabe para la tos sería la sustancia que nos lleva o nos provoca tos. Pero la intención es el interés por combatir ese malestar. Por lo tanto, debe ser «jarabe contra la tos». También se admitiría «jarabe para combatir (quitar/eliminar/aliviar) la tos».

Las preposiciones son partículas difíciles de dominar. En todos los idiomas es uno de los temas más espinosos para los estudiantes del idioma.