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04:41h. Lunes, 25 de Junio de 2018

"Veinte vocablos se incorporaron al diccionario en 2017. La mayoría de ellos, de uso en la península ibérica, pero no faltaron los americanismos..."

 

Veinte vocablos se incorporaron al diccionario en 2017. La mayoría de ellos, de uso en la península ibérica, pero no faltaron los americanismos.

Las veinte nuevas palabras recogidas son: ‘palabro’, que aplica cuando una término es raro o está mal dicho; ‘almóndiga’, que es un modismo ya muy extendido del vocablo ‘albóndiga’; ‘asín’ que no es otra cosa que el vulgarismo de ‘así’; ‘culamen’, que aplica para referirse a la cola o nalgas y que no es otra cosa que la modificación de un término muy usado en España, pero evitado en México por considerarlo muy fuerte; ‘descambiar’ que se usa para deshacer o retrotraer un cambio, como cuando se deja depósito por algo y cuando se regresa, reintegran lo depositado; ‘toballa’ que se trata de un modismo de ‘toalla’ o pieza de felpa; ‘abracadabrante’ que es el término aplicado para describir algo muy sorprendente o desconcertante; ‘vagamundo’ también se incorpora al diccionario y aplica para lo que siempre hemos llamado ‘vagabundo’; de uso muy regular ya desde hace varios años en España, pero que había sido recogida, tenemos ‘friqui’ o ‘friki’,  término para describir algo extravagante, raro o excéntrico.

Aunque tarde, por el largo tiempo ya en el lenguaje técnico, ’cederrón’. Se trata de una adaptación muy ibérica del término CD-ROM, que en América se usó desde hace mucho tiempo y que empieza a perder vigencia por la evolución tecnológica. Pasará a este vocablo lo mismo que a ‘faxear’, que fue prácticamente incorporado cuando ya dejaba de usarse ese aparato.

La undécima palabra se ha debatido por mucho tiempo. Se trata del término ‘güisqui’, adaptación del vocablo sajón whisky. Es un vocablo que a muchos les arrancará malestar pues se busca abandonar la influencia de los anglicismos por recuperar le principio básico del español que es escribir algo como se pronuncia.

Polémica también será la palabra ‘otubre’ para nombrar al décimo mes del año, a octubre. Este modismo es aceptado en la medida en que para muchos el sonido C es prácticamente inaudible.

Novedoso es la incorporación del vocablo ‘papahuevos’ como sinónimo de ‘papanatas’, que aplica para una persona simple y crédula, fácil de engañar. También tenemos ‘ño’, que es el acortamiento de ‘señor’. Ya anunciada desde mucho tiempo atrás, tenemos ‘tuit’, que se refiere al mensaje digital enviado a través del programa Twitter.

Ahora el idioma también cuenta con ‘papichulo’, que es el hombre objeto de deseo por ser atractivo. Por fin se reconoce ‘espanglish’ para referirse al habla de los grupos hispanos en los Estados Unidos de América. Se trata de una mezcla de elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés.

En nuestro país ya se usaba  desde hace muchos años ‘conflictuar’ para la provocación de un conflicto en alguien, al fin se admitió oficialmente.  También se incorpora ‘euroescepticismo’, que refiere la desconfianza hacia los proyectos políticos de la Unión Europea. Por último, ‘amigovio’ que aplica a la persona con una relación mayor a la de un amigo, pero menor al compromiso formal de un noviazgo.

Que sea para cada uno de mis lectores, un año de infinita felicidad.