Palabras mal entonadas

 

"Ahora, la historia registra casos en que la incorrección se ha popularizado de forma tan genérica, que las Academias de la Lengua las han oficializado."

Palabras mal entonadas

El español como idioma tiene reglas únicas. Es decir, bases aplicables para cualquiera de las modalidades, independientemente del lugar. Sin embargo, en cada país y región se aplica una tonalidad muy propia. Los acentos son múltiples. Están muy bien diferenciadas las entonaciones de España, Argentina o México, por ejemplo. .

Acento se refiere al «conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región o ciudad», informa el diccionario oficial de nuestra lengua. Esas singularidades, precisamente, provocan que a muchas de las palabras –con el uso cotidiano– se les asigne tonalidades en determinadas sílabas que no les corresponden: suponer que se pronuncian y escriben de una forma, cuando la ortografía dicta otra.

Acento, entonces, se refiere básicamente a lo fonético; el registro escrito recibe el nombre de acento gráfico o tilde.

Una de las razones para acentuar indebidamente es la popularización de formas indebidas. En este caso se encuentra la palabra ‘Nobel’, apellido del químico sueco que instituyó un premio a las aportaciones a la humanidad en distintas ramas. Muchos líderes de opinión (como los conductores de noticiarios) indebidamente imprimen el tono fuerte en la vocal o de ese nombre. Si así se pronunciara, las reglas ortográficas obligarían a tildar esa letra. Sin embargo, no es así porque, incluso, dando el recargamiento fonético en la vocal e, hay mayor cercanía a la pronunciación original. El Diccionario panhispánico de dudas, de las Academias de la Lengua, así lo precisa. Entonces, basta de hablar del ‘Premio *Nóbel’, si debe enunciarse ‘Premio Nobel’.

Otro caso similar es la voz ‘biosfera’. Incluso muchos rótulos oficiales de zonas protegidas ostentan letreros que enuncian «Reserva de la *biósfera». Consultado el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, la palabra no se tilda. Entonces la pronunciación deber recaer en la vocal e, no la o. En buena medida el error ha sido popularizado a causa del desconocimiento de rotulistas, inadecuadamente supervisados por quienes mandan producir esos anuncios. Solo espero que a los especialistas sus profesoresles informen el nombre correcto de ese segmento de la Tierra.

Diferente sucede con el vocablo ‘financia’. Se ha popularizado enunciar *financía. El fenómeno se llama hipercorrección (falta por un ánimo de corrección al suponer que la forma adecuada es la impropia). Lo mismo sucede con *fotocopea, cuando se pretende decir ‘fotocopia’.

Ahora, la historia registra casos en que la incorrección se ha popularizado de forma tan genérica, que las Academias de la Lengua las han oficializado. Tal es el caso de ‘icono’. Originalmente, el vocablo llevaba el tono fuerte en la primera vocal o (tomado del francés, que a su vez procede del griego). Actualmente, al menos en México, la mayoría de la gente enuncia ‘ícono’, con el tono fuerte en la vocal i. Ambas formas están admitidas, pero las Academias recomiendan la primera. ¿Cómo saber cuál es la recomendable si ambas aparecen en el Diccionario? Sencillamente, si están en la misma entrada, la primera que se enuncia en el documento oficial; si están en sitios diferentes, la que exponga la o las acepciones.

Otra enunciación por desconocimiento son los topónimos de origen náhuatl. Según don Salvador Novo, ese idioma no tiene preferencias por las palabras agudas. Entonces, se ha adoptado una tonalidad grave o llana para voces como Tenochtitlan (y no *Tenochtitlán) y Coyoacan (no Coyoacán).

Estas modificaciones tonales suceden hasta con los nombres comerciales. Ahí está el caso de la fábrica de automóviles Nissan. En los anuncios radiofónicos de esa empresa el tono lo recargan en la vocal i. Sin embargo, la gente pronuncia esa marca como si se escribiera con el acento en la vocal a. O sea que popularmente suele decirse *Nissán. En fin, que este tipo de vocablos trastocados, podrían generar lo que sucede con el acento argentino. Ese tipo de diferencias es lo que poco a poco ha creado los distintos idiomas derivados del latín. Esperemos que en el español eso no suceda, para que sigamos hermanados buena parte de la humanidad. 

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