Unidad de propósito

Unidad de propósito

La entrega anterior fue dedicada a la forma de construir el párrafo.  Sin embargo, solo expuse la forma más común, acorde al estilo moderno (oraciones enlazadas por el punto y seguido) y oración temática al inicio (no en todos los casos aplica, eso depende del objetivo del documento), enunciada en tono contundente (breve, directo y preciso). La preocupación ahora son las oraciones siguientes, que llamaré secundarias o de apoyo.  

Todo documento tiene un objetivo (una razón para escribirlo). Para alcanzar el propósito todo el documento debe reflejar la misma intención. Regularmente, la primera oración marca la pauta. Es decir, debe ordenar sus elementos para lograrlo. Posteriormente, las oraciones secundarias deberán tener similar organización (por elementos coincidentes, no por clasificación gramatical).

Veamos primero, entonces, cómo es más conveniente organizar la primera oración. Por ejemplo, la oración: «Los inhalables causan lesiones irreparables en el cerebro al farmacodependiente que las consume regularmente» puede variar de orden, dependiendo del grupo objetivo (uso la palabra ‘inhalables’ en lugar de la popularizada ‘inhalantes’ porque es la aplicable; el sufijo –ble agrega a la raíz que afecta el sentido de ‘susceptible de…’; así, por ejemplo: lo que se bebe es bebible y lo que se come es comestible; por tanto, lo que se usa como sustancia para inhalar es inhalable). Para padres de familia sería recomendable empezar por el afectado, para que pueda asociarlo más fácilmente con alguna persona cercana: «El farmacodependiente sufre muy serias lesiones en el cerebro por el consumo regular de inhalables». Sin embargo, si se trata de muchachos, que pudieran verse tentados por el consumo de sustancias con fines de intoxicación, entonces convendría iniciar por el daño: «Serias lesiones en el cerebro ocasiona el consumo regular de inhalables al farmacodependiente».  

Es decir, el objetivo determinó el orden de la primera oración. Ahora conviene que todo el resto del párrafo tenga la misma intención.  Al respecto, don Gonzalo Martín Vivaldi Martín (España, 1975) ejemplifica así (intente dar usted mismo la respuesta, sin adelantar la lectura, le sorprenderá): «Era un espantoso incendio: el fuerte viento avivaba las llamas y les daba una horrible intensidad. ¿Cuál de las dos frases siguientes liga mejor con lo expuesto?  a) ‘El salvamento de los habitantes de la mansión tuvo que hacerse en medio de ese aterrador brasero’ o b) ‘En medio de ese aterrador brasero, tuvo que hacerse el salvamento de los habitantes de la mansión’».

Evidentemente, la segunda opción es la mejor coordinada. ¿Por qué es obvio descubrirlo? Porque las palabras con que inicia confirman la intención del enunciado anterior: ‘aterrador’ en la primera oración liga mejor con ‘espantoso’ de la opción ‘b’ que con ‘salvamento’, la palabra más significativa del inicio en la opción ‘a’.

La primera oración no debe estar saturada de datos. Estos se expondrán en las oraciones subsecuentes. La primera oración básicamente debe reflejar la intención. Los enunciados siguientes contendrán la información para apoyar la inicial y reflejarán el orden marcado por la primera.

Redactar es un ejercicio más elaborado que acomodar comas o puntos. Redactar bien demanda organizar adecuadamente los elementos de un documento para hacerlo efectivo. 

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