viernes. 27.05.2022
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La Champions 2022 [VI]: La vuelta de las semifinales

"durante ambos partidos que definieron a los finalistas del certamen: entre ingleses y españoles, uno de cada liga disputará el encuentro de cierre en París"
RM
Karim Benzema
La Champions 2022 [VI]: La vuelta de las semifinales


Emociones a granel, contrastantes y al borde del colapso en algún momento, durante ambos partidos que definieron a los finalistas del certamen: entre ingleses y españoles, uno de cada liga disputará el encuentro de cierre en París.

El puerto resiste los torpedos del submarino

El Villarreal arrancó el partido en el estadio de La Cerámica cargando la desventaja ante un Liverpool quizá demasiado confiado al inicio y claramente confundido acerca de lo que estaba sucediendo, fuera del guion previsto. Muy pronto los de casa entendieron la situación y empezaron a mostrar una cara distinta, necesaria dadas las circunstancias: un primer tiempo en el que se mostraron como un submarino de propulsión nuclear. Abrieron el campo de la esperanza con el tanto de Dia tras servicio/disparo de Capoue, apenas cuando corría el tercer minuto de juego: gol que significó para el equipo español, además, que era posible enfrentar de igual a igual al trabuco del cuadro inglés, que intentaba reaccionar con un disparo de un desaparecido Jota o una pelota que pasó acariciando el travesaño.

Y siguieron insistiendo, a sabiendas de que era su momento y el rival estaba herido y descontrolado, apenas llegando al área rival y con sus carrileros en plan más defensivo, ante los embates constantes de la andanada amarilla comandados por Parejo y Moreno, controlando la pelota y convirtiendo el medio campo en zona de recuperación constante para lanzar ataques enfundados con etiqueta de gol, que llegó poco después de un penal polémico que no se marcó por falta a Lo Celso, de gran desempeño: otra vez Capoue puso una pelota justa para que Coquelin rematara con la cabeza y anotara el segundo, cerca del término de la fase inicial, totalmente de ensueño para la causa de los de la comunidad valenciana.

Pero desde los primeros minutos de la segunda parte, este submarino parecía haber agotado toda su energía en la frenética navegación del primer medio. Las turbinas ya no funcionaban con la fuerza requerida y los motores perdían potencia. En contraparte, los de rojo se iban acomodando en el campo y empezaban a desarrollar el juego al que nos tienen acostumbrados, elusivo y solvente: el empate global alcanzado por los anfitriones se veía cada vez más susceptible de ser trastocado. La entrada del colombiano Díaz le dio apertura y movilidad al ataque del equipo británico y tras un par de avisos, Firminho se combinó con Salah para disparar entre las piernas del arquero Rulli y así volver a mandar al frente a los suyos en el conteo total de la eliminatoria.

Con media hora por delante, todavía la diferencia permitía mantener viva la ilusión, poco a poco apagada por lo que se veía en el campo: ya el dominio era de los visitantes que sentenciaron prácticamente la llave con remate de cabeza del propio Díaz, otra vez escurriéndosele la pelota entre las piernas al portero argentino. Los del puerto volvían a poner las aguas en su sitio, sobre todo con la descolgada de Mané que puso el tercero al 74’. Y como para seguir siendo protagonista, Capoue salió expulsado ya cuando su equipo cometía faltas de más, tratando de sacarse la frustración de haber perdido el empate alcanzado pero sin considerar que este juego consta de dos tiempos. De cualquier manera, el Villarreal se erige como la sensación del certamen mientras que el Liverpool prepara maletas rumbo a París.

Con el inesperado sello de la casa

En el Santiago Bernabéu, después de salir con vida de su visita a la industriosa ciudad inglesa, el Real Madrid saltó al campo a tratar de tener la pelota y atacar, ambas acciones conseguidas durante los primeros minutos de partido, incluyendo un par de remates desviados de Benzema. Poco  a poco, el Manchester City fue reencontrándose en el campo y logró inquietar la puerta contraria, protegida de manera insuperable por Courtois, uno de los jugadores clave del torneo. Las escapadas eran más frecuentes de los de azul y Casemiro las detenía de vez en vez, salvándose de ver la amarilla en dos ocasiones. La tensión se incrementaba, sobre todo en la lucha por el medio campo, mientras De Bruyne, Bernardo Silva, Jesus y Foden mandaban mensajes amenazantes. El anfitrión terminó enmarañado la primera parte.

Apenas iniciado el complemento, Vinícus tuvo una clara que dejó en el suspiro y que pareció disminuir el ímpetu de su equipo para ir al frente, situación que fue aprovechando la visita para otra vez hacerse de la pelota y presionar al frente. Vinieron los atinados y arriesgados cambios de los dos entrenadores, al final rindiendo fruto; al 73’ Mahrez soltó potente disparo a primer poste para romper el cero, tras recibir un esclarecedor servicio de Bernardo, uno de los jugadores del partido. La mesa puesta para el conjunto inglés, que se empezó a regodear con la pelota y Grealish tuvo un par de opciones para sentenciar que, a la postre, adquirieron gran trascendencia porque en dos minutos y de manera inesperada, el ingresado Rodrygo produjo un doblete sobre la hora para mandar la eliminatoria al tiempo extra, con todo y que tuvo otra llegada para de una vez dar por terminada la faena.

Esta inesperada e inimaginable remontada, incluso viniendo del Real Madrid, especialista en estos menesteres, insufló al cuadro blanco para seguir con la motivación a tope en el alargue, al punto que un ausente Benzema, pasando lista justo para el momento de la prueba, convirtió un penal y de esa forma darle la vuelta al global con todavía 25 minutos por jugarse. Pero a la escuadra de Guardiola le costó trabajo entender el momento y dejó que el tiempo transcurriera sin cambiar en lo esencial su tejido juego de toques constantes, mientras que los de la capital española se iban pertrechando cada vez con mayor atención para evitar la caída de su puerta. Todavía Foden y Fernandinho tuvieron opciones para regalarnos la definición por penales pero sus remates no encontraron buen destino.

El City no aprendió la lección del partido anterior: volvió a dejar vivo al rival, fallando dos o tres oportunidades para finiquitar, al tiempo que no se protegió lo suficiente en la zona baja para cuidar la ventaja. Y si estás con un equipo de comportamiento tan ferozmente imprevisible, siempre a punto de dar el brinco y con el corazón en la mano como el Madrid, esa incapacidad de manejar los finales cobra una factura alta; en este caso, el pase a la final del torneo más importante de clubes. Fue superior el cuadro inglés a lo largo de los 180 minutos pero fue superado en los 30 complementarios, justo cuando se determinaría quién resultaba triunfador: que el equipo blanco nade de muertito amplios lapsos del partido, no significa que lo esté. Otro partido de los que quedarán en la historia de la Champions por la épica que sacude nervios y estados de ánimo en diversos sentidos.

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