Goran Bregović en León: Tres cartas para recuperar el paraíso perdido

Goran Bregović
Goran Bregović
Goran Bregović en León: Tres cartas para recuperar el paraíso perdido

Su apuesta es por el eclecticismo y la integración de géneros sin mirar de dónde vienen, acaso de acuerdo con el contexto en el que se ha desarrollado, donde confluyen diversas vertientes religiosas, ideológicas, culturales y étnicas, no exentas de cruentos conflictos. Nacido en Sarajevo en 1950, de padre bosnio y madre serbia, cuando todavía se le llamaba a toda esa tierra Yugoslavia, Goran Bregović empezó a introducirse pronto en el mundo musical al formar parte del grupo Bestije en 1966, encargándose del bajo; de ahí pasó a las filas de Kodeks y al inicio de la década de los setenta, formó el trío Mica, Goran & Zoran, ya en la lógica de combinar los ricos sonidos de su patria con otras tendencias, principalmente el rock.

Poco después fundó Bijelo Dugme (Botón blanco), surgido de las cenizas de Jutro (Amanecer), para convertirse en la banda yugoslava más importante de aquellos años y con la que desplegó su espíritu roquero, entre el progresivo y el hard, con las consabidas inserciones del intenso folk balcánico. Grabó una decena de discos entre 1974 y 1988, cuando se despidió en definitiva tras múltiples cambios de personal, excepto él mismo, único miembro permanente del proyecto. Empezó también a trabajar para el cine a principios de la década de los setenta, ámbito en el cual alcanzó a un público mayor.

Tras algunas colaboraciones para cortos y filmes televisivos, compuso el soundtrack de Leptirov oblak (Randic, 1977), seguido de Nije Nego (Milosevic, 1978), entre otros, dando el salto a sus afamados trabajos para las películas de Emir Kusturica, en las que planteó el frenesí y la sensibilidad de sonidos varios enclavados en el llamado turbofolk, justamente entreverando música de toda esa región, sobre todo de las zonas que conformaban la exYugoslavia, con géneros más globales como la electrónica, el rock y el pop: ahí están Le Temps des Gitans (1988), Arizona Dream (1993) y Underground (1995), con el que se dio a conocer en todo el planeta a través de esa efervescencia que parece emanar sin descanso desde las raíces mismas del terruño.

Además compuso la música para cintas como Kuduz (Kenovic, 1989) y Gluvi Barut (1990), en la tesitura folklorista, y amplió su rango en reconocidos filmes de otras latitudes como La reine Margot (Chéreau, 1994), A Serpent's Kiss (Rousselot, 1997), A Chef in Love (Dzhordzhadze, 1997) Train de vie (Mihaileanu, 1999), Tuvalu (Helmer, 1999) y The Lost Son (Menges, 1999), entre otras, ya ampliando registros y enfoques para acompañar la orientación de filmes de época con tintes de drama y cierto surrealismo, así como otras de temáticas más cercanas al costumbrismo de tiempos recientes.

En estos años, confeccionó el antológico P.S. (1996), en clave de caleidoscópico folk, para incursionar en la tradición celta con Irish Songs (1998); Tales and Songs from Weddings and Funerals (2002), asentada en las tradiciones festivas de su cultura que incluyó costumbres sonoras búlgaras y destellos percusivos gitanos; Ederlzi (1998), con algunas piezas de sus soundtracks y grandes cómplices como Iggy Pop, Scott Walker y Cesária Evora, entre otros; Silence of the Balkans (1998), valioso documento en vivo, que antecedió a los colaborativos Thessaloniki - Yannena With Two Canvas Shoes (1999) junto con el cantante griego George Dalaras, y Kayah y Bregović (1999), con su colega de Polonia.

Para abrir el milenio, entregó la compilación The Songbook (2000), seguida por Balkanica (2001), con la Orquesta Sinfónica de Atenas; Krysztof Krawczyk & Gora Bregović (2002), en tono asociativo con el reconocido músico polaco, y por los scores para I giorni dell’abbandono (Faenza, 2005), en el que debutó como actor interpretando a un músico gitano, y Le lièvre de Vatanen (Rivière, 2006). Continuó con Paradehtika (2007) en dueto con la cantante y política Álkistis Protopsalti; Karmen (With a Happy End) (2007), de lógica conceptual; Zdravo Marijo (2008), en conjunto con Severina, estrella pop croata, y volvió a la pantalla para componer la música del documental Mustafa (Dundar y Duranoglu, 2008), sobre el célebre estadista originario de Salona.

Tras el directo Alkohol (2008), sucedido en la lógica celebratoria y de toma de conciencia por Champagne for Gypsies (2012), recordando que cualquier tiempo es también para los gitanos más allá de la tierra en la que se encuentren, conjuntando figuras internacionales como Gogol Bordello, Florin Salam, Stephan Eicher y The Gypsy Kings. Siguió cercano a la pantalla vía la música realizada para Ursul (Chisu, 2011) y Baikonur (Helmer, 2011), participando también en el documental Bijelo Dugme (Stoimenov, 2010), sobre su legendaria grupo.

Firmó Three Letters from Sarajevo (2017), acompañado por la Banda de Bodas y Funerales y por músicos de su tierra, además la cantante valenciana Bebe, el argelino Rachid Taha y los israelíes Riff Cohen y Asaf Avidan, entre otros, quienes se sumaron a esta declaratoria conciliatoria, buscando la convivencia de las tres grandes religiones, al fin orientadas al mismo propósito: un violín articula este esfuerzo plurilingüe y multicultural alrededor del cual se integran diversos estilos y estructuras musicales, desde las clásicas occidentales hasta las populares orientales, con el reconocido klezmer revoloteando entre ecos bizantinos y otomanos que se entremezclan con la modernidad en este notable intento de efusiva fusión mística. Este mismo año nos dio la bienvenida, otra vez, con Welcome to Goran Bregović (2017).

Se presenta en el Teatro Manuel Doblado como parte del siempre bienvenido FIAC, ahora en su vigesimocuarta entrega en la que se recurre a la brújula emocional para encontrar alguno de los paraísos perdidos que tanta falta hacen. Compartirá escenario, de acuerdo con la información disponible, con la Orquesta Sinfónica Pinto Reyes, el Coro de Cámara del Instituto Cultural de León e integrantes de la llamada Red de Orquestas, entre las que se encuentran la Orquesta Jóvenes Líderes del Sistema Bajío/Imagina, la Orquesta Sinfónica Fundación León, la Orquesta Infantil y Juvenil CIPEC – Villas de San Juan y la Orquesta Sinfónica de la Universidad De La Salle Bajío. Bienvenido, Goran.

Comentarios