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23:57h. Martes, 25 de Junio de 2019

Liguilla del Clausura 2019 [I]: Los cuartos de final

"...torneo extraño: un equipo quedó con cero puntos (por castigo y falta de competencia), otro rompió récord de victorias consecutivas llegando a 12, y reglas difusas en cuanto a minutos con jugadores juveniles. O sea, el México surrealista que tanto gustaba a Breton, entre otros..."


De los cuatro partidos disputados, solamente por momentos se percibía que ya estábamos en la fase definitoria; varios episodios emulaban a partidos de la fecha cuatro o cinco del torneo regular. Suponemos que los juegos de vuelta empezarían a tener ese tono de dramatismo y entrega que en general brilla por su ausencia en la mayor parte de los encuentros de las 17 jornadas previas. Un torneo extraño con un equipo que quedó con cero puntos (por castigo y falta de competencia), otro que rompió récord de victorias consecutivas llegando a 12, y reglas difusas en cuanto a los minutos con jugadores juveniles. O sea, el México surrealista que tanto gustaba a Breton, entre otros.

Y además se tiene el referente inmediato de las semifinales de la Champions, como para hacer comparaciones no tan odiosas pero que sí permiten identificar, ahora en los tiempos de la sociedad red, las grandes distancias de las ligas locales y de los torneos de clubes internacionales. Un visitante ganó al igual que dos locales y solo se presentó un empate en los primeros cuatro partidos, en tanto que los locales predominaron en los de vuelta, salvo un empate; en general los de ida no correspondieron a las expectativas del respetable, quizá previendo que el espectáculo estaba por esperar: no hubo llenos en las gradas, sabiendo que lo mero bueno es hasta los juegos de vuelta, en los que hubo más drama que buen fútbol.

La posición en la tabla debería ser el segundo criterio de desempate (después de goles anotados y antes del gol de visita) para relacionar un poco más el esfuerzo en 17 semanas y no seguir con la idea de que se trata de dos torneos distintos: si así fuera, que el líder sea el campeón y entre los ocho primeros se disputan otra copa. No contribuye necesariamente al espectáculo, por lo visto durante los últimos años, y genera desinterés cuando la distancia se agranda en un partido, al marcar la visita dos o más goles, como sucedió con el León, confirmando su estatus de mejor equipo del certamen. Los equipos regios avanzaron, justamente, por realizar un mejor torneo.

EQUILIBRIO A LA BAJA

El Pachuca recibió a la UANL en una serie de la que se podría esperar cualquier cosa, sobre todo por la conocida disposición controladora del técnico de los Tigres y la irregularidad de los locales. Lo que terminó sucediendo fue un completo equilibrio, en funcionamiento y marcador. Un autogol de Rodríguez y el pronto empate de Aquino alrededor de los 20 minutos de la primera parte, mantuvieron esta tensa paridad, en la que los anfitriones debieron haber sacado ventaja y la visita buscar un segundo gol que los pusiera en cómoda posición. Lo intentaron sin demasiado talento y convicción: los cartones permanecieron impávidos.

El juego de vuelta se empezó a desarrollar de manera similar: no se sabía bien a bien quién debía tomar la iniciativa y la primera parte transcurrió sin reportar nada a casa, si acaso dos buenas intervenciones del arquero Guzmán. Para la segunda parte, los norteños se dieron cuenta que tenían que hacer algo más por su causa que conservar el frágil empate y empujaron un poco más al frente. Pero a diez del final, Sagal aprovechó una buena peinada en tiro de esquina para anotar el gol tuzo que los ponía en la semifinal, muy pronto difuminada por el empate conseguido por Gignac con la cabeza. Empate global, igual en goles de visita, pasa el que quedó arriba en la tabla.

REY DE LA SELVA

Tener una gran temporada suele generar presión para enfrentar la liguilla, sobre todo cuando se tiene una histórica racha de triunfos. El cuadro leonés supo manejarla y dio una exhibición al nivel de las expectativas, doblegando en calidad de visitante y mostrando que el rey de la selva vuelve a rugir más fuerte que el canino Xolo: la Fiera se plantó en un pasto distinto a su habitual sabana y le fue a hacer tres al anfitrión, refrendando su vocación ofensiva (inédita en Ambriz) y que fue el mejor del torneo. Tijuana opuso cierta resistencia pero la diferencia entre el primero y el octavo ahora sí se notó, sobre todo a partir del gol de Macías, pasada la media hora de partido.

Si bien Bou emparejó apenas empezado el segundo medio,  dándole cierta esperanza al local, el cuadro leonés siguió controlando el partido y manteniendo los deseos de ir al frente, independientemente del contexto y ámbito en donde se jugaba: esa disposición recibió premios con sendos goles de Braghieri y Sambueza, dejando lo veinte minutos finales para que infructuosamente el local tratara de equilibrar un poco la eliminatoria más dispareja de las que se disputaron, como se advirtió en el partido de vuela, donde el León antes de la media hora ya lo ganaba gracias a dos tantos de Campbell: el resto fue navegar a pesar del tanto de Gou al cierre de la primera mitad. El segundo tiempo fue de pura contención, ahora sí muy al estilo de su técnico.

CAPITALINOS

Pocas expresiones más sangronas que el clásico joven, pero los comentaristas de Televisa la mantienen en sus cansinas transmisiones. Como sea, el Cruz Azul llegaba más fuerte en el papel a estas instancias frente al América: se fue al frente vía penal por conducto de Caraglio al cuarto de hora de juego vía penal. Mejor imposible: gol de visita y todo el horizonte para manejar el partido. Pero no. Una vez más la Máquina baja el ritmo y la guardia, se echa para atrás y deja que su anfitrión administrativo y dueño del inmueble lo empiece a dominar, sin ser mejor equipo pero al menos mostrando más deseos de trascender. Con autogol de Lichonovsky, las Águilas emparejan pronto y antes del final del primero medio, Martínez le da la vuelta con buen disparo a ras de pasto.

La segunda parte es toda del cuadro amarillo, no obstante los de azul intentaban controlar la pelota sin calidad ni recursos: los cambios se tardaron, la estrategia desde la banca de contención falló y la eliminatoria quedó prácticamente definida cuando el propio Martínez anotó en el ’74. Para el segundo partido, el de vuelta, los azules se notaban con una actitud distinta: fueron mejores que su rival, mostraron entrega y demostraron que eran dignos de estar en estas instancias. El América se desenvolvió como un equipo errático, rebasado y disfuncional, en contraste con la Máquina que se quedó a un cabezazo bien atajado de llegar a las semifinales.

DUELO DE RAYAS

El duelo más soporífero de la serie fue el escenificado entre untos Rayos bien trabajados por Memo Vázquez, y unos regios que andan conquistando triunfos internacionales de poca monta pero al fin allende las fronteras.. El Necaxa, equipo histórico en tiempos sindicales volvió a la primera división con fuerza más o menos eléctrica: sin convocar a grandes públicos, poco a poco ha tratado de arraigarse en Aguascalientes. Jugó en su casa con un hombre más y sacó una ventaja mínima: en la omisión llevó la penitencia, sobre todo porque ahí podría sentenciar la eliminatoria. El entrenador no arriesgó, según su costumbre, y a pesar de no recibir gol como local, la ventaja se antojaba exigua.

Así fue: una buena jugada de Pizarro, retomando su nivel y aprovechando un error en la salida del rival, sentenció la eliminatoria cerca del final del primer medio, en el que el Monterrey intentó sin mucha fortuna –por ahí un tiro de esquina peligroso- y nuevamente el Necaxa se mostró más cuidadoso que lanzado al frente, a pesar de que con un tanto obligaba al local a meter tres. Si la pretensión del gol de visita es darle más espectacularidad al juego, en este caso operó en sentido contrario. Para la segunda parte, la probabilidad se inclinó hacia el  segundo tanto del local que al empate de la visita. Ni una ni otra.