Películas cincuentonas, 1971 • Fernando Cuevas

…no son todas, desde luego, pero sí algunas que permanecen en la retina…”

A Clockwork Orange, 1971, Stanley Kubrick - Cartel de la película
A Clockwork Orange, 1971, Stanley Kubrick - Cartel de la película
Películas cincuentonas, 1971 • Fernando Cuevas


Sucinta repasada a películas representativas que cumplieron el medio siglo de vida y que se mantienen como parte fundamental de esta nación conocida como cine: no son todas, desde luego, pero sí algunas que permanecen en la retina.

Stanley Kubrick realizó con su precisión acostumbrada La naranja mecánica, basada en la novela distópica de Anthony Burgess acerca de una terapia experimental para eliminar el mal en el ser humano, que termina por aplicarse al líder de una pandilla con resultados inesperados. Perros de paja, en tanto, fue la contribución de Sam Peckinpah al tema de la violencia, aquí experimentada y ejercida por un aparentemente apacible profesor de matemáticas, encarnado con la dualidad justa por Dustin Hoffman, que se muda a un pueblo inglés con su esposa, donde solo encontrará un agresivo y amenazante caldo de cultivo propicio para la venganza.

Roman Polanski realizó una de las mejores adaptaciones shakesperianas en La tragedia de Macbeth, mientras que su compatriota Andrzej Żuławski realizó La tercera parte de la noche, intenso drama en el contexto de la ocupación alemana en Polonia. En tanto, Luchino Visconti adaptó la clásica de Mann para realizar Muerte en Venecia, en donde un compositor queda encandilado por un adolescente de belleza dionisiaca. En plan documentalista, Werner Herzog se destapó con Fata Morgana, El futuro truncado y Land of Silence and Darkness, analizando y advirtiendo la necesidad sobre las discapacidades en las personas.

Un par de directores que se hicieron ampliamente conocidos, debutaron formalmente en este año: Steven Spielberg realizó Reto a muerte (Duel), con base en el relato y guion de Richard Matheson sobre una persecución enfurecida que emprende un camión contra un auto en el que viaja un hombre común; George Lucas hizo lo propio con la cienciaficcional THX 1138, ambientada en una sociedad totalitaria que anula toda posibilidad de individualidad, a través del suministro de unas píldoras. Mientras tanto, otro director clave de la renovación hollywoodense entregó La locura está de moda (Bananas), en la que Woody Allen se involucra en una revuelta latinoamericana, tras ser cortado por su novia.

Claude Chabrol entregó Juste Avant la nuit, entre crímenes pasionales, y La década prodigiosa, con reparto de lujo que incluyó a Orson Welles, Anthony Perkins y Michel Piccoli, cohabitando en un siniestro castillo lejos de la pureza. Tras la muerte de una condesa, calificada como suicidio, se desata una epidemia de asesinatos en Bahía de sangre de Mario Bava, mientras que su colega Dario Argento presentó 4 moscas de terciopelo gris, en la que un músico es chantajeado por un peligroso asesino, además de El gato de las nueve colas, sobre un periodista ciego y retirado intenta investigar una serie de crímenes relacionados con un proyecto de investigación de una farmacéutica.

El agente 007 nos recordó que Los diamantes son eternos y que a veces, lo que sucede en Las Vegas no se queda ahí, como se desprende del filme dirigido por Guy Hamilton, en tanto Mel Stuart adaptó el texto de Roald Dahl para rodar Willy Wonka y la fábrica de chocolate con Gen Wilder en el protagónico y Robert Wise hizo lo propio con pericia en La amenaza de Andrómeda, basada en la novela de Michael Crichton, ahora bastante pertinente dada la situación pandémica que vivimos, al igual que El último hombre vivo de Boris Sagal con base en la famosa novela de Richard Matheson e interpretada por Charles Heston.

Con memorable score de Isaac Hayes plasmando toda la negrura del argumento, Gordon Parks puso en pantalla a Shaft, indagando un secuestro en medio del mundo criminal, mientras que Carter, asesino implacable (Get Carter), con un Michael Caine que no da respiro para indagar la muerte de su hermano, aquí dirigido por Mike Hodges. En distinta vertiente, Elio Petri propuso La clase obrera va al paraíso, recordando al realismo italiano y bajo una mirada marxista, en tanto Ken Russell propuso una crítica histórica al poder del corrupto cardenal Richelieu en Los demonios, con actuaciones de Vanessa Redrgrave y Oliver Reed.

En la clásica policiaca Contacto en Francia, basada en el libro de Robin Moore sobre una banda de traficantes de heroína, William Friedkin dirige con precisión a los detectives Gene Hackman y Roy Scheider, quien también participó como secundario en Mi pasado me condena, cinta de Alan Pakula en la que el policía Donald Sutherland investiga la desaparición de un amigo través de la única pista disponible: su conexión con una prostituta, interpretada por Jane Fonda. También se dejó ver Harry el sucio de Don Siegel, con un Clint Eastwood al acecho de un asesino, Obsesión mortal mientras que The Grissom Gang de Robert Aldrich, ambientada en la época de la Gran depresión con secuestro y romance incluidos.

En el contexto del mayo del ’68, una profesora y un alumno viven su historia de amor en Mourir d’aimer de André Cayatte, en tanto Harold & Maude de Hal Ashby, presenta en clave de comedia con tintes negros, la relación entre un retraído joven obsesionado con la muerte y una mujer mayor, mientras se escucha a Cat Stevens. Tres adolescentes –Thimothy Bottons, Cybill Shepherd y Jeff Bridges- viven su etapa entre conflictos con los padres, despertar sexual y construcción identitaria en un conservador poblado de Texas a principios de los cincuenta, viendo cómo llega la televisión, mientras se ve La última película (The Last Picture Show), afilada cinta de Peter Bogdanovich.

Nicholas Roeg se internó por las vastedades australianas en Walkabout, en donde una joven y su hermano son oportunamente auxiliados por un aborigen en esta especie de rito de paso, con una fotografía de planos abiertos que acentúa el extravío de los protagonistas, mientras que Robert Altman entró al mundo del western con Los vividores (McCabee & Mrs. Miller), cinta en la que Warren Beaty y Juli Christie. Claude Jutra dirigió Mi tío Antoine, considerada una de los mejores películas canadienses en la que un adolescente en los años cuarenta, vive la transformaciones propias de la edad en un pueblo quebequense durante épocas navideñas.

La taiwanesa Un toque de Zen, dirigida con dinamismo por Xia Un, se inscribió en el cine de artes marciales con su componente poético, influyendo muchas obras posteriores en esta vertiente: una princesa en fuga se encuentra con un pintor poco apto para la batalla y un misterioso grupo de monjes budistas para poder sobrevivir. Desde Japón se produjo Throw Away Your Books, Rally in the Streets, en donde el director Shûji Terayama presenta a un joven que busca alternativas fuera de su complicado entorno familiar, integrando ciertos apuntes experimentales y una mirada más bien pesimista.

Comentarios