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19:18h. Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Rusia 2018, Día 5: Triunfos Esperados

"...Para esta oportunidad, se apuesta por una renovación que al menos le devuelva el espíritu combativo que no se ha percibido en los últimos mundiales..."


Las tres selecciones europeas que se presentaron en el Mundial consiguieron sacar sendos triunfos, unos más sufridos que otros, aunque en todos los casos fueron superiores a sus rivales. Después de varias sorpresas en jornadas anteriores, siempre bienvenidas, las aguas vuelven a tomar su curso. Por el momento.

El ojo del Var

En el estadio Nizhny Novgorov, la selección sueca apostó por su altura para tratar de poner el juego por los aires y cuando fuera necesario, aterrizar las jugadas para buscar cierto peligro; los coreanos, en tanto, se presentaron con un esquema defensivo apostando por una escapada fugaz que rompiera la muralla amarilla. Eso sí, ambos salieron con la pierna fuerte y el tono ríspido prevaleció durante todo el partido: quizá algunas tarjetas a tiempo hubieran surtido un efecto pacificador, pero parece ser que la consigna del certamen es tratar de reducirlas lo más que se pueda y solo desembolsarlas en caso de emergencia o de extrema obviedad.

Entre falta y falta, se generaron algunas jugadas de peligro a pesar del esquema previsible de ambos cuadros; sobre todo fueron los suecos quienes se plantaron con un poco más de insistencia al frente y tuvieron una clara al minuto 20 que el festivo arquero coreano logró desviar. Para la segunda parte, una jugada en el área que el juez dejó correr terminó siendo revisada y decretada como penal a favor de los suecos, convertido por el capitán Granqvist. Los asiáticos abrieron un poco más el juego, tuvieron alguna oportunidad de empatar pero el cuadro nórdico terminó por controlar el ímpetu esta vez insuficiente.

Difícil debut

Panamá disputó su primer partido mundialista en Sochi, frente a un rival plagado de jugadores notables que están llamados a llegar lejos en el torneo. Los canaleros se mostraban inseguros en un inicio, perdiendo balones y posiciones con facilidad, mientras que los belgas se lanzaron al frente para darle cordial bienvenida a sus rivales. Pasó la presión tempranera y si bien el dominio se mantenía por parte del conjunto europeo, los panameños parecían asentarse un poco mejor en el campo, al menos para resistir los embates. El primer medio se diluyó entre oportunidades perdidas y una constante sensación de peligro.

Muy pronto, al inicio de la segunda mitad, Mertens se encargó de poner el asunto en su sitio con gran gol de volea venciendo por fin a Penedo, principal responsable de mantener su puerta cerrada. El tanto en contra provocó notorio descontrol en los centroamericanos que fue aprovechado por Bélgica para finiquitar el partido con dos goles del poderoso Lukaku, dejando el partido definido a 15 minutos del final. A pesar de intentarlo con buen esfuerzo y entereza, el equipo panameño no consiguió inquietar lo suficiente al cuadro belga, uno de los que se presentan de manera más sólida en el certamen.

 Ataque aéreo

La selección inglesa lleva muchos años jugando en un nivel mucho más bajo que su propia liga. Para esta oportunidad, se apuesta por una renovación que al menos le devuelva el espíritu combativo que no se ha percibido en los últimos mundiales. Y el inicio fue promisorio: arrinconaron a Túnez y generaron multiplicidad de oportunidades hasta que pasados los diez minutos, Kane aprovechó el rebote derivado de una gran parada del portero, que tendría que salir de cambio después: por lo visto al momento, se presagiaba una avalancha de goles, considerando la escasa respuesta del cuadro norafricano y el empuje de Inglaterra.

Pero el fútbol no respeta certezas. Mientras que los de la isla se cansaban de fallar, una escapada de Túnez terminó con un penal absurdo cometido por Walker para que Sassi convirtiera a diez minutos del final. Todavía tuvieron un par los británicos para recobrar la ventaja pero no lograron concretar. La segunda parte inició con una selección tunecina que se veía fortalecido en confianza y una Inglaterra que se iba desesperando poco a poco, sobre todo por esa dificultad para reflejar en el marcador el dominio ejercido. Cuando se cantaba el empate definitivo, otra vez apareció Kane para firmar con sólido cabezazo un sufrido triunfo que de entrada se antojaba seguro.

 

 

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