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10:51h. Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

Rusia 2018, día 6: entre sorpresas, la casa gana

"Los rusos debían confirmar que su triunfante debut no fue obra de la casualidad ni de la debilidad del rival..."


Se puso en actividad el grupo que faltaba y los resultados fueron relativamente inesperados, confirmando quizá que se trata del sector más nivelado del certamen y de donde pudieran surgir los competidores más imprevistos. Por su parte, los anfitriones continuaron con su arduo trabajo de disipar dudas y al menos ya cumplieron con la encomienda de trascender la fase de grupos, como todo local que se precie.

El Sol vuelve a nacer

El partido entre también rivales hace cuatro años se trastocó justo al inicio. Colombia pierde la pelota y Japón aprovecha para armar la descolgada. Una mano instintiva (solo así se explica) de Sánchez evita el tanto nipón, provocando expulsión, penal y anotación de todas formas. Para los cafetaleros, y por lo visto para todo equipo en esta justa por más favorito que parezca, empezar un partido así lo complica más de lo que ya de por sí ha resultado alcanzar un triunfo: un gol y un hombre menos, aunque casi noventa minutos por delante. Kawaga convirtió para poner adelante a un Japón que se mostró demasiado cauto, sin la entereza de anteriores ediciones y muy echado atrás, como si a ellos también los hubiera sorprendido la ventaja tempranera por partida doble.

Pekerman hizo ajustes y los colombianos aprovecharon el desdén oriental. Presionaron y consiguieron el empate vía tiro libre raso, colándose por una barrera demasiado saltarina y un portero dubitativo, incluso tratando de engañar al ojo que todo lo ve. El empate estaba decretado y para la segunda parte los del sol naciente volvieron ir al frente, exigiendo a Ospina. Ingreso de James y Honda para dotar a sus respectivos equipos de un a calidad que subyacía demasiado en el esfuerzo. Justo fue el jugador del Pachuca quien lanzó un preciso tiro de esquina para que Osako rematara y devolviera la ventaja a los orientales al ‘73, provocando una última intentona de los diezmados sudamericanos que ya no pudieron volver a emparejar el marcador.

Enjundia desde la sabana

Después de los resultados vistos, Senegal se convirtió en la esperanza africana y respondió a las expectativas, no obstante que enfrentaba a Polonia, cuadro de sólida estructura que, como su propia historia, ha sabido resistir a los embates del tiempo. Pero esta vez la elasticidad y efusividad, combinada con una buena cuota de velocidad, pudieron más que la rigidez y solvencia de los centroeuropeos. Tras generar más peligro que sus rivales y con el ánimo por delante, los de África occidental se fueron al frente tras un disparo de Gueye, jugador del Everton inglés, desafortunadamente desviado Cionek en la recta final de la primera parte.

Para el complemento, intentaron los polacos ir con mayor continuidad al frente y encontraron alguna opción, insuficiente para generar tendencia ofensiva de acecho. En eso andaban cuando un un pase retrasado comprometido provocó dudas entre defensa y arquero, bien aprovechado por Niang para enfilarse en soledad hacia la portería descobijada y anotar el segundo tanto, a media hora del final. Polonia no bajó los brazos y siguió intentando pero sin demasiada imaginación, hasta que cerca del final consiguieron la anotación vía Krychowiak, el responsable del servicio confuso en contra. Así, los Leones de Teranga levantan la mano a nombre del continente de donde venimos todos.

Jugar de local

Los rusos debían confirmar que su triunfante debut no fue obra de la casualidad ni de la debilidad del rival, sino labrado por méritos propios. Pero enfrentaron a unos combativos egipcios, motivados por la presencia de su jugador estelar y por su luchado encuentro anterior, que mostraron buena resistencia y por momentos sintiéndose como en casa. La primera parte transcurrió con dominio alterno y equilibrio tanto en oportunidades como en dominio de la pelota: la selección anfitriona enfrentaba su primera prueba de verdad, al no mostrarse superiores a pesar del impulso desde la festiva grada e incluso deseando que terminara la primera parte dada la presión del invitado.

Pero los primeros 17 minutos de la segunda mitad definieron el rumbo del partido, primero con un autogol de Fathi, seguido con un tanto de Cheryshev, convertido en la revelación local al momento, y complementado por la colaboración del gigante Dzyuba, justificando su presencia desde el inicio del partido. La diferencia en el marcador no indicaba lo sucedido en el campo pero al final del día la contabilidad resultaba inapelable. El representativo del ancestral país africano mantuvo la batalla en la línea de la indefinición acortando distancia al ’73 vía penal, provocado y anotado por Salah. Se antojaba que los egipcios podrían concretar una hazaña pero el cuadro ruso tomó las precauciones necesarias para evitar un susto en su propia casa.

 

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