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20:03h. Domingo, 15 de Julio de 2018

Rusia 2018, día ocho: merecimientos y colapsos

"...Entonces apareció la jugada que rompió el partido y el feroz equilibrio..."


Dos equipos cuyos resultados no reflejan el desempeño que han tenido en el trámite de sus respectivos partidos: merecían más, pero como en la vida, procesos y resultados no siempre coinciden por la multitud de variables que se atraviesan de manera incierta y sin posibilidad de ser advertidas de antemano. Y una de las potencias históricas sufre tanto en el proceso como en el resultado, quedando a expensas de otros resultados y cerca de colapsar.

Merecer la voltereta

En la arena Samara, los daneses empezaron el partido en plan avasallador, al grado de irse arriba en gran jugada tejida por Jorgensen y culminada por Eriksen cuando las acciones apenas iban despuntando. Los primeros veinte minutos dominaron territorios propios y ajenos, generando notorios avisos en la puerta australiana, quienes lejos de bajar los brazos empezaron a revertir la situación adversa y, aprovechando un bajón de intensidad por parte de los nórdicos, emparejaron el marcador vía discutido penal convertido por Jedinak y señalado por el árbitro con la sugerencia del VAR: una de esas manos que difícilmente generan un acuerdo acerca de la decisión tomada.

La segunda mitad vio cómo la selección de Australia dominaba las acciones y se acercaba más a la meta de Schmeichel, heredando talento como portero y empleándose a fondo frente a la presión impuesta por el rival; Dinamarca intentaba acercarse a la puerta contraria pero terminó pidiendo la hora para quedarse con un empate que alarga su racha invicta y que le viene bien, según lo visto en la mayor parte del desarrollo del encuentro. El equipo oceánico vuelve a dar una exhibición que se queda por encima del resultado alcanzado y otra vez el equipo que anota opta por tratar de manejar la ventaja en lugar de intentar ampliarla.

Merecer el gol

También el representativo peruano ha jugado mejor de lo que indican sus resultados y sus dos derrotas, dolorosas porque tuvieron oportunidad de evitarlas, los ha marginado de la posibilidad de avanzar en el Mundial. Salieron a plantarle cara a la poderosa Francia, plagada de nombres reconocibles en el firmamento futbolero. El primer lapso resultó ser uno de los mejores del torneo al momento: sucede cuando ambos equipos tienen la confianza de poder atacar al rival y buscar su puerta para abrirla a través del talento ofensivo. Fue Mbappé quien consiguió el único gol del partido y entró a la lista de jugadores menores de veinte años en conseguirlo.

Antes, Perú tuvo opciones para irse arriba en el marcador, sobre todo una del ahora titular Guerrero, y después de empatar, en particular a través del disparo de Aquino al inicio de la segunda parte. Los sudamericanos siguieron intentando al máximo de sus capacidades, dejando todo en el campo y vendiendo cara la derrota; en tanto, los franceses aguantaban los embates y lanzaban de vez de vez algún aviso al frente como para tratar de contrarrestar la presión inca. Pero al fin se volvieron a ir con las manos vacías, no obstante haber generado tantas llegadas en sus dos presentaciones mundialistas. Francia vuelve a ganar de manera ajustada y con cierto sufrimiento, aunque en vista del desempeño de las potencias futbolísticas en el certamen, no es poca cosa.

Colapso anunciado

La selección argentina está al borde del colapso. Después de arrastrar una eliminatoria irregular y un debut mundialista que dejó muchas dudas, llegó el momento del desmoronamiento ante un sólido representativo croata que quizá tenga el mejor medio campo del mundo, liderado por Modrić como elemento clave y de paso cuestionando el tema del cansancio que acusa a los futbolistas de élite. El partido fue de una hosquedad completa durante la primera mitad, en parte por responsabilidad del planteamiento de ambos técnicos, ya sea cambiando alineaciones o colocando a sus jugadores en zonas distintas de las acostumbradas.

La segunda parte empezó con similar tendencia, más orientada hacia la tensión y el nervio que a la recreación y el espectáculo. Entonces apareció la jugada que rompió el partido y el feroz equilibrio, justo cuando parecía que los sudamericanos mejoraban ligeramente: un error del arquero Caballero le dejó la opción a Rebić para que abriera el marcador y colocara el contexto en una zona de mayor presión para la albiceleste, cargando ahora con la desventaja además de su propia inoperancia hacia delante. La dupla integrada por Modrić y Rakitić se encargó de terminar la obra con sendas anotaciones en la recta final del encuentro y dejar a la deriva el proyecto pampero, evidenciando cada vez más sus conflictos internos que terminan por reflejarse en el desempeño dentro del campo de juego.

 

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