Torneos 2021 [XIX]: Eurocopa y Copa América terminan los 4os de final • Fernando Cuevas

“Ganaron las naciones aún con elementos monárquicos sobre las repúblicas…”

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Torneos 2021 [XIX]: Eurocopa y Copa América terminan los 4os de final • Fernando Cuevas

Decimonovena edición de la serie de textos sobre los torneos continentales, terminando en ambos casos con los cuartos de final.

EUROCOPA (XIX): EL RESTO DE LOS CUARTOS

Par de encuentros en los que los favoritos terminaron llevándose el triunfo, de manera clara uno y en forma más ajustada pero al fin controlada, el otro. Ganaron las naciones aún con elementos monárquicos sobre las repúblicas en primeros tiempos equilibrados y desenlaces, sobre todo uno, en el que ya se marcó una diferencia grande.

Algo huele a frescura en Dinamarca

En el semivacío pero entusiasta estadio de Baku, el marcador se inauguró pronto con un cabezazo en el corazón del área asestado por Delaney, mediocampista del Borussia Dortmund, una vez que recibió preciso centro en tiro de esquina. Y la presión continuó como para ahondar en la herida si bien pasados los diez minutos llegó la República Checa y recibieron un latigazo de Dinamarca como respuesta, advirtiendo que si el partido se abría, sería para ambos lados. Las estrategias se fueron acentuando conforme avanzaba el tiempo, según la necesidad de cada conjunto: la verticalidad del contragolpe y la presión en zona alta, dando como resultado un muy agradable primer medio con actividad afrentosa en ambos extremos del campo, incluyendo el segundo gol danés cortesía de Dolberg al 42’, jugador del Niza, producto de elusiva jugada con fino pase de tres dedos de Maehle. Ventaja quizá excesiva según lo mostrado por ambos cuadros.

Con otro gol de vestidor, devolvió la dosis recibida el equipo checo a través de Schick, brillante jugador del Leverkusen, rematando una entrega de Coufal desde el centro del área. Después del embate de los de rojo, locales administrativos, se presentó un pasaje de cambios, heridos y ajustes para enfrentar los 25 minutos restantes, empezando con un control nórdico que se reflejó en la disminución del ritmo y un par de llegadas del ingresado Poulsen y otra más de Maehle, resueltas por el arquero. Los checos, con vendajes en la cabeza y huellas de la batalla estampadas en los rostros, se mantuvieron hasta el final del encuentro en la búsqueda del empate, más con esfuerzo que con el necesario talento para horadar la meta de los daneses, que después del gol en contra manejaron emociones y transiciones con gélida eficacia, combinando fortaleza en la zona baja y presencia arriba.

Cuatro rugidos de los tres leones

Con rodilla al suelo en señal de la lucha contra el racismo, como se ha hecho en la Premier, los ingleses buscaron desde el inicio hacerse de la pelota, mientras los ucranianos tanteaban el terreno del Olímpico de Roma. Apenas corría el cuarto minuto y después de una larga posesión, pérdida y posterior recuperación, se combinaron Sterling y Kane para anotar el primero en la frente, cambiando por completo la planeación cumplimentada poco antes. Se impuso la parsimonia y flema británica con alguna aproximación de Ucrania extraviada entre la circulación adormecedora, súbitamente sacudiendo el arco de los de amarillo, como para mantener el estatus de superioridad al momento. Un ligero despertar de los ucranianos en la recta final, levantando la mano para lo que pudiera venir.

A manera de confirmación, por si había dudas, los ingleses salieron al segundo tiempo con cabeza precisa: sendos remates en los primeros seis minutos de Maguire y Kane, por segunda ocasión, pusieron orden y llevaron la ventaja a un lugar prácticamente inalcanzable para unos entusiastas ucranianos que habían terminado con cierta esperanza la primera mitad. Llegaron los cambios y el recién ingresado Henderson, como para mostrar que él también tiene el gen cabeceador de su tierra, se elevó para conectar un tiro de esquina y anotar el cuarto gol de los Tres Leones, ahora sí en plan rugiente. La media hora restante fue de amortiguamiento por parte de los de blanco para mantener su guarida intacta, como lo han hecho a lo largo del torneo, y esfuerzo profesional de los ucranianos, despidiéndose en todo lo alto del torneo y de paso brindando momentos de alegría para sus compatriotas, tan necesarios en estos tiempos difíciles de su país.

COPA AMÉRICA (XIII)

Terminaron los cuartos de final en el torneo sudamericano con dos partidos ríspidos por momentos, uno ganado por el favorito y otro marcado por un equilibrio del que se esperaba más fútbol, dado el talento acumulado en las alineaciones.

Igualdad a la baja

Empezó con entusiasmo el partido entre Uruguay, saliendo como favorito, contra Colombia, echando de menos a Cuadrado, su jugador más importante. Sin embargo, fueron los cafetaleros quienes más propusieron en la portería rival durante la primera parte, como el remate de Tesillo apenas por arriba y el de Muriel, pasando por un lado; mientras tanto, los charrúas metían esfuerzo pero sus arribos no causaban la necesaria sensación de peligro, salvó algún aviso de Arrascaeta. La pelota pasaba de un conjunto a otro en similar proporción, reflejo del tendiente equilibrio en el que se orientaba el desarrollo del juego. La neutralización de fuerzas terminó por imponerse en la primera mitad, con la expectativa de que para la siguiente explotara el apretado encuentro.

Un par de llegadas para abrir boca en el segundo tiempo, una por bando, animó los siguientes quince minutos, en los que se vio cierta luz en las porterías, para después regresar a la lógica del desgaste mutuo, la lucha sin demasiadas miras hacia la construcción y la paridad anuladora. Con menos de veinte minutos por jugarse, Muslera salvó a su portería deteniendo un remate de cabeza en la proximidad y los celestes se asomaban con ligera peligrosidad que no fue suficiente para evitar la llegada directa de los penales, en un partido que solo podría definirse de esa manera, por lo visto. En la ronda de tiros de castigo, fue el experimentado Ospina quien aprovechó sus dotes adivinatorias para detener un par de disparos uruguayos, suficientes para que Colombia siga avanzando y los charrúas se despidan del certamen sin muchos recuerdos para su historial.

Claridad a partir del desenlace

Ecuador y Argentina presentaron similares acomodos en el campo con tradicionales 4-3-3. Fue hasta al 13’ cuando apareció la primera opción, a la que siguieron esporádicos arribos sobre todo de los pamperos. En el tramo final, los ecuatorianos estuvieron cerca del gol y casi de inmediato, una descolgada encabezada por Messi, quien con el portero fuera de la puerta, alcanzó a ver a De Paul en mejor posición y le puso una pelota envuelta para concretar el primer tanto del partido, después de varias alternativas que anticiparon la apertura y lavando, de paso, su error al fallar en un mano a mano que dejó en el poste tras recibir una pelota equivocada; siguieron al frente los argentinos y Galíndez salvó su portería por partida doble y todavía Valencia pudo emparejar con cabezazo cercano al arco.

La segunda parte empezó de manera cochambrosa, entre faltas y connatos cargados de ridícula teatralidad, alguna colada ecuatoriana y un desvío peligroso para la puerta argentina, también proponiendo algún avance con cierta sensación de acecho pero sin terminar de cuajar. Siguieron transcurriendo los minutos y Ecuador tenía cada vez más tiempo la pelota ante una más resguardada selección albiceleste, quizá entrando en zona de excesiva confianza considerando que tenían ventaja mínima. Pero rumbo al término del encuentro, los argentinos finiquitaron el trámite con gol de Martínez y uno más de Messi, en soberbia ejecución de tiro libre al lado del portero, con la previa expulsión de Hincapié, quien había cometido un error en el segundo tanto del rival. Ecuador se despide del certamen sin lograr un solo triunfo, si bien dando la pelea en esta instancia.

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