Tigres de Papel • Un estado violento • Francisco Javier Mares

“En el gobierno de Andrés Manuel la tendencia de los asesinatos sigue al alza, y en el de Diego Rodríguez los números desmienten al discurso oficial…”

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Tigres de Papel
Tigres de Papel • Un estado violento • Francisco Javier Mares


En Acámbaro, casi a la medianoche, dos hombres fueron muertos a tiros, a la salida a Salvatierra. Nadie vio siquiera a los pistoleros.

En San Miguel Allende, en Ampliación de Cieneguita, rumbo a Dolores Hidalgo, al pie de la carretera encontraron bolsas negras con los despojos desmembrados de tres personas.

En Irapuato, en la colonia Las Carmelitas, un niño de 10 años murió como víctima colateral de un tiroteo entre dos motociclistas. El muchacho formaba en un cortejo fúnebre; era la una y media de la tarde.

En Silao, de noche, tiraron los cadáveres de dos hombres en el camino de terracería que lleva a la comunidad de Guadalupe de Ramales. Ya luego llegaron los policías y los peritos y...

En León, en la mera colonia Obregón, dos hombres fueron abatidos con disparos de arma de fuego; otro quedó herido. Eso ocurrió en la vía pública, a media mañana, y los pistoleros huyeron tan campantes en su motocicleta.

Y así, municipio tras municipio, hasta sumar cuarenta y seis.

ResearchMX presentó su reporte ‘MX: La Guerra en Números’, con estadísticas de la Secretaría de Seguridad federal: del uno de diciembre de 2018 al 16 de octubre de 2021 -lapso del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en curso- han asesinado a 102 mil 454 personas en el país.

Guanajuato es el estado de la República en el que matan a más gente: 12 mil 454 víctimas en ese período, el 12.15% del total nacional. Primer lugar indiscutible.

Ese tiempo -un par de meses más- es también el que lleva como gobernador del estado Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, el quinto mandatario estatal panista electo en fila -más un interino y dos sustitutos.

Apenas ocho días atrás se fue la tanda de alcaldes que llegaron con él, y tomaron posesión quienes le acompañarán en la despedida, en 2024. Nada cambia. La violencia criminal no repara en las altas y bajas en la burocracia.

El diario Correo subraya un dato por demás significativo: el viernes pasado, 15 de octubre, 16 de las 70 personas asesinadas en todo el país son el registro rojo que aporta el estado de Guanajuato; nada menos que el 22.85% de los homicidios dolosos cometidos ese día en todo México.

Este año, hasta los primeros diez días de octubre, ya habían matado a 2 mil 761 personas en el estado de Guanajuato.

El gobierno federal lo detenta el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, con AMLO como presidente; al estado de Guanajuato lo gobierna el Partido de Acción Nacional, PAN, desde 1991. Ninguna diferencia hace eso tampoco. En el gobierno de Andrés Manuel la tendencia de los asesinatos sigue al alza, y en el de Diego Rodríguez, los números desmienten al discurso oficial.

En Guanajuato, en los municipios del corredor industrial, de San Francisco del Rincón a los apaseos -León, Silao, Irapuato, Salamanca y Celaya en el medio-, columna poblacional y económica de la entidad, la violencia campea impune y sin freno en el horizonte.

Los alcaldes que llegaron en 2018 continuaron su paseo en el trapecio político -esta aduana les obsequia guaruras pagados con dinero público, además-, sin dejar atrás mejora alguna para la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos de sus comunidades; los que llegan no despiertan ni una mínima expectativa de alivio.

León alarma.

Aquì todo sigue igual

En León, la panista Alejandra Gutiérrez Campos releva a su compañero de sector y de partido, Héctor Germán René López Santillana -quien ahora despacha como director de Guanajuato Puerto Interior.

Semanas ocupó Alejandra Gutiérrez en publicitar una 'reestructura' a fondo de la Secretaría de Seguridad del municipio; esa 'reestructura' a fondo comenzó con la ratificación del titular, Mario Bravo Arrona.

A Alejandra Gutiérrez Campos simplemente no le autorizaron un cambio ahí, pese a su exclamación de que a partir del 10 de octubre las decisiones las tomaría ella, en 'rectificación de hechos' a su antecesor que había adelantado la continuidad de Bravo Arrona.

Oootra vez, el gobierno leonés hace de equilibrista con las cifras y las competencias: que los delitos del fuero común bajan y los del federal suben, dicen. Epitafios aparte, todos esos asesinatos ocurren en León.

Hasta las tres de la tarde de este domingo, en esa ciudad se habían cometido ya ¡53 Asesinatos!, en 17 días de octubre. En la gestión de Mario Bravo al frente de la Secretaría de Seguridad de León, han asesinado a una decena de policías, tres de ellos en octubre -y uno en el trienio que apenas comienza.

Aquí asoma un giro interesante en el discurso gubernamental local, en materia de seguridad.

Primero, la presidenta municipal recién llegada mira con desdén la estadística de la violencia; nada le significa, por ejemplo -a juzgar por sus aseveraciones recurrentes- el recuento diario de los crímenes en la ciudad.

Y segundo, amaga indiferencia ante los policías caídos.

El martes de la semana que concluyó, en su 'día franco', asesinaron al uniformado Efrén Reynaldo Luna, policía desde cuatro años atrás.

Esta vez, la narrativa tradicional de cualquier gobierno en esas circunstancias cambió radicalmente: no hubo pésame y, menos, honores. La familia de Efrén, incluso, dejó en claro que ellos se hicieron cargo de todos los gastos funerarios. De ese tamaño.

La presidenta municipal tomará las decisiones que le permitan y las que ella juzgue convenientes, pero ese es el peor mensaje que puede enviar a una corporación que se siente amenazada.

Desde el Congreso del estado, el nuevo jefe de la Junta de Coordinación Política, el panista Luis Ernesto Ayala Torres, anuncia reuniones personales con cada uno de los alcaldes 'para revisar programas de seguridad' -dadas sus atribuciones, pues habrá que estar pendientes de conocer qué cosas acuerdan...


 

(A) La Jaula
Ritmo peligroso

Mientras en los municipios de Guanajuato alistan el anuncio del cierre de los panteones en la conmemoración del Día de Muertos, transcurrió el primer fin de semana del Festival Internacional Cervantino, FIC. Ocurrió lo obvio: residentes y visitantes abarrotaron el centro histórico de la ciudad. Lo de siempre: la Plaza de la Paz, el Jardín de la Unión, el callejón del Truco, insuficientes para contener a las multitudes que llegan a enfiestar el espíritu, bajo la luz de un sonriente semáforo en amarillo 'sin alerta'. Así que ni quién se acuerde ahí de la pandemia de covid-19. En cambio, en los municipios anunciados es de reconocer la respuesta de la muchachada de 18 a 29 años de edad que acudió a los centros de vacunación. Una sorpresa grata en esto que no acaba. No, no ha acabado.


 

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