Tigres de Papel • Polícias caídos • Francisco Javier Mares

"Los policías son siluetas de tiro. Así andamos..."
Tigres de Papel • Polícias caídos • Francisco Javier Mares

El asesinato a policías es una constante en la agenda del crimen organizado en México.

Bajo el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, del 1 de diciembre de 2018 al 17 de marzo de 2022, en los números de ‘Causa en Común’, habían asesinado a mil 496 policías, de los tres niveles de gobierno: 44 en el último mes de 2018; 446 en 2019; 524 en 2020; 401 en 2021; y 81 a esa fecha del año en curso.

En esta que vivimos, la autodeclamada ‘Cuarta Transformación’ del país, las entidades con el mayor número de agentes policiales caídos, son Guanajuato y el Estado de México: 219 en el azul y 117 en el tricolor, en el conteo señalado.

En el primer ángulo del análisis obligado, está el trato y las condiciones laborales que dispensan a los policías sus propios jefes. Los policías y los diputados –locales o federales-, son los gremios peor calificados tradicionalmente por la sociedad, en cualquier encuesta más o menos seria.

La percepción del desempeño de los policías, es definitivamente negativa. Corruptos e incompetentes, son los adjetivos menores, que se les obsequian –de manera gratuita, ciertamente, porque el mismo desinterés priva a la hora de acercarse a la rutina de su quehacer.

Pocos oficios como ese tienen un riesgo tan alto en un país marcado por la violencia criminal como es México.

El gran reto, reconocido al menos en el discurso oficial, otra vez, en los tres niveles y órdenes de gobierno, es fortalecer a las corporaciones de seguridad pública. Aunque, en los hechos, no parece que ello sea una prioridad, ni en la asignación de los presupuestos; ni en el ejercicio de lo aprobado; ni en la capacitación o las evaluaciones; ni en el nombramiento de los titulares y, mucho menos, en sus salarios y prestaciones.

Ahora, que también existe el otro lado de la moneda. El pasado 23 de febrero, dos policías municipales de Celaya fueron condenados a ¡157 años de prisión! –eufemismo de la ‘cadena perpetua’-, sentenciados culpables del asesinato a siete efectivos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, FSPE, contra los que atentaron el 2 de febrero de 2020.

Como sea, Guanajuato y Chihuahua son los únicos estados de la República que aparecen entre los cinco primeros con más agentes asesinados en 2019, 2020 y 2021 -en el otro polo. las entidades federativas con menos oficiales caídos son Nayarit, Baja California Sur y Aguascalientes.

En 2019 y 2020, dice el ‘Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México 2021’, del Inegi, Guanajuato, el estado más violento del país, registra la mayor cantidad de asesinatos a policías: 62 en ese período.

Con las autoridades que padecemos, claro, tampoco sabemos por qué los matan. Algunos caen en enfrentamientos con grupos de civiles armados, pero no son pocos los asesinados a las puertas de sus domicilios, en sus vehículos en los cruceros o mientras comían con sus familias en alguna lonchería.

Sin salida

La integración de las ‘Carpetas de investigación’ –antes ‘Averiguaciones previas’- tarda, por supuesto -en ocasiones de manera premeditada, eso seguro-, debido a lo cual es difícil, explican, conocer pronto el ‘móvil’ de los crímenes. La voz popular no tarda en culpar al ‘crimen organizado’ -y ni cómo decirle que no.

En realidad, asesinan a los policías porque pueden; porque es relativamente sencillo, y porque las tasas de impunidad en este país, serían de no creer para cualquier vecino de una democracia consolidada. ‘No sabemos por qué lo mataron’, es la voz recurrente de los deudos.

Aunque algunos, parece sí que lo saben. Al cierre de febrero, unos 40 policías municipales de Manuel Doblado fueron despedidos a solicitud expresa del gobernador Diego Rodríguez y, claro, ‘por acuerdo del Ayuntamiento’. Y allá fueron de nuevo las autoridades con su gastadísimo recurso del ‘Mando único’, desde las Fuerzas de Seguridad del Estado o, con nombre y apelativo, a las órdenes del secretario de Seguridad estatal, Alvar Cabeza de Vaca Appendini.

Antes, habían cesado a 130 policías y agentes viales en Santa Cruz de Juventino Rosas, para desaparecer, de facto, a esa corporación. En palabras del gober, ‘estaba tomada por la delincuencia organizada’. Nada entonces, parece funcionar.

Celaya anda en las mismas. Del 10 de octubre de 2021 a la fecha han cesado a 112 policías y agentes de tránsito -en los días que corren, 20 policías municipales renunciaron luego del asesinato a tres de sus pares. 

León, es una versión ampliada. Ahora les dio por despedir a los policías municipales por sus –ojo-, ‘presuntos vínculos con el crimen organizado’ -pero es el caso que ni allá ni acullá, hay entre ellos un solo gendarme consignado por esos motivos-. En esta ciudad son alrededor de 2 mil los policías en activo. 

De 277 policías y otros empleados despedidos de la Secretaría de Seguridad municipal, el 85 por ciento ni siquiera ha aceptado la ‘liquidación’ –pero tampoco han demandado, asegura la alcaldesa Alejandra Gutiérrez, del PAN.

Otra vez, que los más se fueron por ‘pérdida de confianza, reprobar las pruebas de control o presuntos nexos con grupos criminales’ -¿…Y?, preguntaría el clásico-. Como cada tres años, se gasta buen dinero en las indemnizaciones, pero eso es lo de menos.

La mañana del miércoles de la semana anterior, en San Luis de la Paz, un policía fue abatido por hombres armados que lo interceptaron en su vehículo. En este municipio, de octubre a hoy han matado a tres policías. La autoridad, predecible que es, machaca en su estribillo de ‘la reacción de los criminales obedece a la acción de las fuerzas de seguridad’.

Y apenas el domingo, un policía de Celaya fue asesinado a tiros en Salvatierra, de donde era originario. Le dispararon desde una motocicleta, cuando caminaba con su pareja. Era su día de descanso. Ella resultó herida.

Este 2022 no cierra siquiera su tercer mes, y ya suman 10 los agentes policiales asesinados en Guanajuato. Los policías son siluetas de tiro. Así andamos…

(A)La Jaula
El avión, el avión…

Ahora sí. La mañana de este lunes 21 de marzo, en el ‘Cumple’ de Don Benito, quedó inaugurado el ‘Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles’. El primer vuelo comercial fue a Tabasco, la tierra de Amlo –of course-. El primer vuelo internacional, a Venezuela, cortesía de Maduro. Antes y después, el mismo pleito. El presidente de México, dijo que el aeropuerto está completamente concluido. Sus detractores se esmeraron en apuntar las obras en proceso, los tiempos de traslado y lo caro que saldrá el Uber. Todo presupuestado, pues. Bueno, no. Que los espontáneos en las redes sociales improvisen sin recato, vale. Pero que diarios de alcurnia como ‘El Universal’, publiquen fotografías trucadas, a sabiendas, preocupa. No, tampoco…

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