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05:30h. Viernes, 20 de Octubre de 2017

La polaridad de las candidaturas independientes

“De seguir así, las candidaturas independientes terminarán siendo no más que el tiradero de los candidatos rechazados por sus propios partidos…”

En México, el monopolio del acceso al poder fue inicialmente del PRI. Desde la formación del PNR hasta que en el año 2000 llegó como Presidente de la República Vicente Fox Quesada, representando al Partido Acción Nacional. Esta alternancia fue necesaria para otorgar credibilidad y legitimidad a lo que se hacía llamar democracia en México. Fue así que pasamos de un partido hegemónico, a una transición guiada por tres grandes partidos: PRI, PAN y PRD. Estas circunstancias nos hicieron caer en un sistema partidocrático, donde el acceso al poder seguía monopolizado, aunque no sólo del PRI, sí exclusivo de los partidos.
Para quien no lo sepa, partidocracia es un término que se utiliza para designar el sistema de gobierno en el cual, aunque teóricamente se vive en democracia, los actores principales y únicos del panorama político son los grandes partidos políticos. Sistema que va coartando las posibilidades de que los ciudadanos expresen su voluntad real más allá de los partidos existentes.
Surge entonces la necesidad de otorgar al ciudadano las vías necesarias para garantizar su derecho de ser votado para los cargos de elección popular: las candidaturas independientes. 
En las elecciones pasadas pudimos ver los logros de esta reforma, como las victorias de Jaime Rodríguez Calderón "El Bronco" en Nuevo León y de Pedro Kumamoto en Jalisco. 
Ahora inicia el proceso electoral para las elecciones de 2018, y se vislumbra un auge de las candidaturas independientes. 
Si bien es cierto que las candidaturas independientes ofrecen múltiples beneficios, como el fortalecimiento de la participación activa y responsable de los ciudadanos en la definición de los asuntos públicos, además de la implementación real y objetiva de una mayor pluralidad representativa y la oxigenación del sistema de partidos en pro de devolver prestigio a la democracia, también es cierto que la apertura a la existencia de este tipo de candidaturas tiene sus desventajas, las cuales comenzarán a notarse a partir de las elecciones venideras. 
En el contexto actual, estas candidaturas han abierto lamentables posibilidades para que los militantes de partidos que se sienten en desventaja, salgan a buscar la presidencia por esta vía, como Margarita Zavala. En este caso, por ejemplo, es sencillo denotar que existen personajes capaces de utilizar la ley a su favor, fallando a su compromiso previo ante un partido. Es en este tipo de situaciones en donde el multipartidismo y la pluralidad, más que otorgar opciones viables de representación, dividen los partidos y los votos, dando así ventaja a los partidos políticos que han estado consolidados por mayor tiempo. 
Por otro lado, las candidaturas independientes tienen muchas limitaciones, pero no las que se esperarían hacia una candidatura de ese tipo, pues actualmente sólo los políticos y personajes de la partidocracia tienen el dinero, las relaciones y demás requisitos para reunir un millón de firmas. Cuando, en realidad, las limitaciones de las candidaturas independientes deberían mirar hacia otro lado. 
Para la elección del 2018 se presentan: El Bronco, quien fue priista muchos años. Margarita Zavala, quien recién renunció al PAN. Pedro Ferriz, siempre vinculado a gobiernos priistas. Armando Ríos Piter, quien ha pasado por el PAN, PRI y PRD. Y finalmente, Marichuy, la única que no está vinculada a los partidos, postulada por el Congreso Nacional Indígena. 
A mi punto de vista, la única candidatura realmente independiente de las mencionadas anteriormente, es la de Marichuy. Pues se supone que una candidatura independiente nace precisamente de un rechazo al sistema creado por los partidos, y es absurdo e ilógico pensar que un candidato independiente legítimo pueda ser alguna persona que durante años perteneció a un partido, o que ha estado buscando el hueso en diversos sectores. 
Una de las verdaderas limitaciones para una candidatura independiente debería ser la cualidad de presentarse como virgen, políticamente hablando. Los que se aprovechan de la candidatura independiente habiendo militado previamente en algún partido, demuestran ser oportunistas que no pudieron tomar el liderazgo del partido al que pertenecieron y toman esta apertura para dar una vía concreta y legal a sus deseos de poder. 
Al dejar que esto suceda, se descuida la evolución y reputación de las candidaturas independientes, se debilita la legitimidad y cae la credibilidad. De seguir así, las candidaturas independientes terminarán siendo no más que el tiradero de los candidatos rechazados por sus propios partidos, y aislados serán los casos en los que sea realmente el ciudadano cansado de la partidocracia y el sistema, el que cumpla con los requisitos de tal candidatura y genere un cambio. 
Otra desventaja es que empiezan a existir intentos corporativos de hacer una candidatura independiente para fines privados o para hacer frente a otro candidato, sin proponer algo concreto y objetivo. Es decir, estas candidaturas en manos de un tirano pueden ser usadas con distintos fines a los de buscar una mayor representación, o ejercer su derecho de ser votado. 
Preguntémonos también: ¿hace cuánto tiempo que conocemos y practicamos las candidaturas independientes? ¿Cuánto tiempo llevan los partidos en funcionamiento? La desventaja en el horizonte del tiempo es clave, pues para obtener votantes hay que consolidar y legitimar la ideología, las políticas públicas, los personajes representativos, etc., y en cuanto a las candidaturas independientes, apenas estamos en aras de descubrimiento. Sopesando sus benevolencias y fallas, conociendo sus mecanismos, analizando sus áreas de oportunidad. Empíricamente se conoce tan poco de las candidaturas independientes, versus lo que se conoce de una campaña de partido, que es difícil formular cualquier tipo de estrategia y minimizar los daños que un exceso en la pluralidad nos pueda causar. El periodo de candidaturas independientes actual es un proceso de prueba y error. 
Las candidaturas independientes son fundamentales para oxigenar el sistema de partidos, pero no deben acapararlo todo. Así como existe un solo candidato para cada partido, sería prudente que del mismo modo existiera una eliminatoria para que contienda un solo candidato independiente, ya que esta hiper pluralidad sólo beneficiará a los grandes partidos, y para como están las cosas, si no hay una candidatura independiente fuerte, única y legítima, tras los tropiezos del PAN, del PRI y del PRD, será López Obrador el único capaz de canalizar todo el hastío de la sociedad.