Dilemas de nuestra democracia: una candidata sin partido • Iovana Rocha

“De cuando la política no es una ciencia…”
Dilemas de nuestra democracia: una candidata sin partido • Iovana Rocha

Para Rosalba y Patricia, mujeres feministas
 siempre congruentes y solidarias



 

Desde la unicidad, la misoginia y los partidos

Apenas el pasado 20 de enero falleció la abogada y notaria Elisa López Luna Polo, quien fuera presidenta municipal interina de Guanajuato, de extracción priista, durante el período 1977-1979, la única hasta ahora. Con su muerte apareció en las redes sociales de personajes políticos, la mayoría hombres, un caudal de mensajes de añoranza, en torno a la lamentable pérdida, donde destacaban a quien fuera “la única presidenta municipal”. Muchos y muchas de los que escribían este mensaje no lo dirán, pero lo sabemos por sus obras: son parte de esa clase política misógina responsable de lo que lamentaban, “la única”. No es un tema de ausencia de mujeres, menos aun de interés o capacidades: son las practicas sexistas y excluyentes promovidas al interior de los partidos, lo que en mucho explica la tradición masculina en el gobierno local de referencia. Pactos patriarcales, de los que también participan mujeres.

Con el inicio del proceso electoral en septiembre pasado, los partidos políticos —en cumplimiento a la obligatoriedad de garantizar la paridad de las posiciones, en este caso municipales– iniciaron los “jaloneos internos” para tratar de cumplir una disposición que, en términos generales, sigue siendo incómoda para las cúpulas que administran, dirigen y deciden. Por ejemplo, para la capital del estado sólo los partidos nuevos o de baja votación postularon mujeres, como son los casos de Redes Sociales Progresistas (RSP), nueva Alianza (NA), Partido del Trabajo (PT) y de forma intempestiva y casi “al cuarto para las doce”, el partido de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

La designación de la doctora Carmen Cano como candidata por Morena sirve para ejemplificar estas rutas donde se construyen caminos complejos, entre subidas y acantilados, para la participación política de las mujeres, y luego entonces mantener “esas añoranzas sobre las únicas”, tan infames como explicables.

Una mujer de izquierda

Supe de María del Carmen Cano Canchola hace más de una década. Por entonces un querido amigo en común solía referirse a ella de manera habitual con la expresión “Carmen es una científica y una mujer de izquierda”, envuelta entre esta frase entre otras, que denotaban admiración y respeto de alguien en quien era poco habitual externar sus afectos.

Desde entonces apenas llegamos a cruzar algunos saludos a distancia. No había tenido una conversación con ella como la que reproduciré a continuación y que, debo destacar, se enmarca en el proyecto de una candidatura que fue cocinada desde la improvisación, pugnas e incertidumbres. Al momento de conversar con ella, la aspirante a candidata y su planilla se encontraban en proceso de impugnación ante el Tribunal Electoral y la campaña no había iniciado, no para ella.

…Participar en este proceso es mi tal vez mi última expectativa de recomponer muchas cosas de Guanajuato. Pienso que estamos en un límite donde nos jugamos la sustentabilidad de Guanajuato, y aquí me refiero como tal a ese aprovechamiento de recursos naturales de una población que yo no sé si esta consciente de que necesitamos repensar qué estamos haciendo con nuestros recursos naturales.

Originaria del municipio de Pénjamo, en 1971 migró a la capital del estado para cursar la preparatoria y la licenciatura de químico farmacobiólogo (QFB) en la universidad de Guanajuato. Seguiría el doctorado en biología experimental (biología molecular) en la Universidad de California, Campus Irvine, en 1989, y paso seguido, la formación posdoctoral en el Institut fur Genbiologiche Forschung/Max Planck de Berlín, Alemania.

Una joven Carmen que seguramente no imaginaba en aquel momento cómo esas y otras muchas experiencias forjarían su temple y cosmovisión del mundo, desde la investigación en laboratorios, la docencia, estadías en distintos territorios, hasta las militancias ideológicas que desde joven la inquietaron. A distancia, Carmen recuerda su participación en la creación del primer sindicato independiente de la Universidad de Guanajuato, cuando ella aún era estudiante. Años después, como académica, tendría la oportunidad de ser elegida como secretaria general de la Asociación Sindical de Personal Académico y Administrativo de la Universidad de Guanajuato (ASPAAUG).

De esas décadas de estudio, trabajo, experiencias y resistencias, se han beneficiado en aulas —con sus cátedras y acompañamientos académicos– hasta la fecha, más de dos mil estudiantes.

Una tarde entre libros de autoras

Desde el pasado 7 de septiembre, con el inicio del proceso electoral local ordinario 2020-2021, los partidos políticos han ido proponiendo al interior de sus organizaciones diversos mecanismos de designación de candidaturas, unos más verticales que otros. Este fue el caso de la dirigencia de Morena.

…Yo estaba en aislamiento total en mi casa, con mis perros, leyendo mucho… Solía ir al centro, y dependiendo de mi estado de ánimo, me compraba novelas policiacas. Estoy descubriendo a muchas autoras que me han encantado, por ejemplo, a Sofía Segovia. Leí una novela de ella, “El murmullo de las abejas”. Desde entonces sigo mucho a esta autora y a muchas otras.

Eran días entre lecturas de novelas, escritura de artículos científicos y el esbozo de un libro que espera publicar antes a jubilarse. A manera de paradoja compartida con la novelista mencionada, autora de la obra que le acompañaba en aquellos días de confinamiento —estudió periodismo y optó por dedicarse a la escritura–, la doctora Cano Canchola decidiría, poco antes de concluir el 2020, el tránsito de la vida académica a la política partidista; reconoce que nada de lo conocido anteriormente se asemejaría a esto.

De cuando la política no es una ciencia

La idea de ser la primera presidenta municipal electa de Guanajuato se formó en la conciencia de Carmen:

Conozco mucho este municipio. Creo que este lugar ya debe de ser gobernado por gente culta, que no sea corrupta, y por una mujer.

Iniciaba el pasado mes de enero. Los partidos políticos continuaban en sus procesos de selección, negociación con grupos y candidatos, de acuerdo con los tiempos y dinámicas electorales.

Empecé a recibir muchos mensajes de personas de Guanajuato que me decían: `Carmen, el partido Morena esta invitando a ciudadanos no afiliados, mujeres, en el caso de este municipio. Tú cubres el perfil requerido: mujer y con una trayectoria de participación ciudadana y honesta´. Y la realidad es que en cualquier protesta donde se me permitiera combatir la corrupción, ¡yo le entro!

El nombre de Carmen no se había mencionado en diálogos públicos ni medios de comunicación durante los primeros meses del año, y sí sobre la posibilidad de que la candidatura fuera para un hombre, por el principio de paridad en las asignaciones. En realidades paralelas, de enero a marzo, en tanto que algunos hombres levantaban la mano, a la doctora Cano le realizaban invitaciones para participar del proceso.

Nunca he militado en un partido; no me he registrado en Morena. Soy una mujer de izquierda, si ello significa condolerte de las pocas oportunidades que tienen gran parte de los ciudadanos, o si de izquierda se es al señalar la actual relación entre pobreza y deterioro ambiental.

A finales de febrero se registraría de manera individual en la plataforma del partido, llenando los formatos requeridos.

En su debut en la praxis político-partidista comenzó a explorar libertades, condiciones y limitantes para su eventual participación. Para empezar, por ejemplo, cuestionó sobre la posibilidad de integrar una planilla sin condicionamientos.

¿Me van a imponer regidurías? —Se guardaron un poco la información, porque al final si me impusieron una.

Fue necesaria la realización de consultas y acercamientos con distintos grupos, militantes y representantes del partido.

De manera sorpresiva el 26 de marzo, luego de una reunión en la ciudad de México entre dirigentes nacionales con representantes de Morena en Guanajuato, se decidió que la candidatura sería para una mujer, y que la elegida sería la doctora Cano Canchola. Su primera reacción al ser notificada fue no creerlo; por otro lado, la solvencia resultante de sus méritos académicos, profesionales y laborales la hizo aceptar el nombramiento con naturalidad.

Hoy sabe que todo ello no es suficiente en estas lógicas partidistas.

Con el aviso del registro como candidata comenzarían las dosis de la real politik: ‘ las cosas son así’, fue el tono de las siguientes conversaciones con representantes del partido. De febrero a marzo permanecieron sus ideas en torno a un movimiento transformador, a un partido con libertades.

Yo estaba muy feliz, al pensar en lo que podíamos hacer con un gran grupo de ciudadanos…

Con la última semana de marzo iniciaron los registros. Representantes de partidos políticos de todo el estado ajustando y desarmando en últimos momentos las integraciones de planillas. Esas y otras (penosas) escenas forman la antesala habitual de la llamada `fiesta de la democracia’ que se vivirá el día de las elecciones. A este escenario, en el caso de Morena se sumaba la llegada de un representante nacional del partido para las elecciones en Guanajuato, factor que aumentó la tensión del proceso.

Me sorprendió la poca capacidad de comunicación, de diálogo y de discusión de quienes se involucraron en estos procesos (al interior del partido). Por ejemplo, cuando me llaman y me informan que soy la candidata, pero que “debo aceptar esto” (posiciones en planilla).

El proceso de invitación a la candidatura había incluido mucho diálogo, y una vez nombrada candidata, se acabó la horizontalidad.

Hubo una persona a quien ni conozco, que durante el registro me maltrató mucho. Como cuando llegas a una casa y no eres bien recibida. Sin dudarlo, puedo señalar que la mayor violencia política que recibí ha sido principalmente por parte de mujeres. Nos enfrentaron y maltrataron sin pudor.

Durante esas horas previas y las del registro, que se convirtieron en días, en más de alguna ocasión la candidata valoró abandonar un nombramiento que desde su surgimiento venía enmarcado en el conflicto. No lo hizo, al reconocer la presencia y empeño de quienes en esos momentos ya se habían sumado a su proyecto desde posiciones y convicciones ideológicas compartidas, más allá de la pugna por la primera y la segunda regidurías, espacios en los que se concentraron las imposiciones.

Me gustó mucho la confianza de personas a quienes conocí o reconocí ese día del registro, que me decían —¡estamos con usted!... Si usted dice que se va, también nos vamos…

El cierre al diálogo permanecía al interior del partido: la constante era ¡así es!, ¡así es!, en referencia a que ni la primera ni segunda posición de planilla se modificarían.

En esos días le expresé a Ernesto Prieto en un mensaje que lo que yo pienso es hacer en política ‘un diálogo entre desiguales para lograr un objetivo’, buscando que entendieran mi forma de pensamiento que es pragmático, estructurado, razonado. Nunca hubo respuesta a ese mensaje.

Le indiqué que me quería poner de acuerdo, dialogar. Entonces su respuesta fue: ‘estoy de acuerdo contigo, serás la candidata y vamos a ganar’.

La comunicación no mejoraría. La alternativa fue el empeño por organizar una planilla donde comenzaron a encontrarse aliadas y aliados, como contención de las imposiciones y de la desbordada desorganización, promovida y tolerada desde las dirigencias.

Todos estábamos muy desinformados en un chat entre los candidatos de Morena: mucho divagar, ambivalencia, oportunismo, deseos de sacar raja de este proceso…

El 5 de abril, el Instituto Electoral del Estado consideró improcedentes el registro a 11 planillas de Morena por distintas observaciones, entre las que destacaba la falta de documentos solicitados (entre los que se incluía la encabezada por la doctora Cano).

Durante el proceso de impugnación ante el Tribunal Electoral, ella no dejó de reunirse con integrantes de la planilla formalmente no reconocida. Se hicieron vínculos de camaradería, en especial con quienes permanecían, aun sabiendo su distancia de las primeras posiciones de la planilla, sabiéndose agraviados, pero con lealtad a una líder que emergió para aquellos días.

La frase expresada por Carmen en aquellos días era:

Voy a ver a si ha valido la pena todo esto cuando nos den el registro. Pienso que necesitamos elevar el nivel de discusión de esta contienda…

...Morena tiene que ser mas eficiente en sus procesos. Entre sus integrantes incluye a muy buenos perfiles; ojalá logren algo sólido dando espacios a ciudadanos sin partido como yo. Porque, en la realidad, la vida partidista es lo único tangible para ser electa.

En esos espacios de reflexión, necesarios en tanto transcurrían los días de espera, la aún profesora universitaria en servicio señalaba:

… Hay diferencias entre la política universitaria y la partidista. En la Universidad está todo homogeneizado, ya no veo discusión sobre una política determinada. No sé si eso se deba a la complejidad de estos meses de confinamiento, pero no hay discusión.

…En éste mi primer proceso electoral por un cargo público, mi error fue ser soberbia, o demasiado científica, al pensar que las cosas se deciden sólo con inteligencia y sentido común.

Antes de concluir nuestro diálogo, Carmen expone su afinidad con el presidente AMLO en el afán de dirigir programas a personas en pobreza y a jóvenes, aunque destaca que, de llevarlos a cabo en la capital, es fundamental que se evalúen resultados.

Me despido de una Carmen afable, franca, fuerte, que ha sabido procesar en pocos días los aprendizajes de lo que pareció un ingreso electoral más ingenuo que optimista, en un partido que, habiendo surgido como movimiento, no ha terminado de consolidarse ni definirse, para el que las condiciones en que surge su candidatura son sólo una prueba.

Para Carmen, una mujer que de enero a la fecha acumula otros saberes lejanos a los laboratorios y las aulas, ésta es la política de las realidades:

…Es muy esperanzador que, sin hacer campaña, he encontrado buenas respuestas. Te cuento una anécdota: Yo platico mucho con la gente que me encuentro. En días pasados abordé un taxi y comencé a hablar del proceso electoral, a lo que el operador me responde: —¡otra vez van los mismos!, aunque por ahí me dijeron que viene una mujer química en Morena…

—De inmediato, y para su sorpresa, le contesté: ¡yo soy la química!


P.S. Con el fallo del Tribunal Electoral a su favor emitido el pasado 23 de abril, la doctora Carmen Cano —acompañada por una planilla aún con indefiniciones– pudo iniciar campaña. Una vez que pase el proceso electoral atenderemos un café pendiente.

 




















 

 

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