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00:19h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Todos contra Osorio

"Imposible no hacer leña del árbol caído, y más cuando a este tronco se le viene talando desde que asumió la titularidad de la Selección Nacional..."

Imposible no hacer leña del árbol caído, y más cuando a este tronco se le viene talando desde que asumió la titularidad de la Selección Nacional. Juan Carlos Osorio, desde el primer día que se anunció como timonel, le cayó mal a la prensa. Quizá algunos se sintieron ofendidos al no ser consultados por la Federación sobre quién debería ocupar el cargo. Ya saben, la humildad de los comentaristas deportivos los hace considerarse receptáculos de una sabiduría suprahumana. Talvez resurgió el nacionalismo (ese que muy pronto dobla manitas y tórnase en su contrario, el malinchismo) y no gustó que el técnico fuera extranjero, o que si lo era, no hablara otra lengua. Tampoco se le perdona que supiera discutir con mucho mejor castellano y sólidos fundamentos con cualquier periodista sobre el deporte que apasiona hasta el embrutecimiento a este país.

Poco a poco, con los resultados, Osorio acalló a muchos críticos que se sentían desconcertados porque no tenía una alineación titular fija e iba ganando partidos. Su sistema tuvo el primer tropiezo en un partido donde el equipo no se encontró, ni tuvo capacidad de reacción. A partir del 7-0 contra Chile sus adversarios no pararon pedir, a veces de forma abierta y otras soterrada, su salida del equipo. Presentaron varios candidatos; para variar, el Piojo Herrera y otro extranjero con carrera meteórica pero de dudosa consistencia, Matías Almeyda. Aducen que ellos sí conocen al futbolista mexicano, como si eso fuera una categoría equiparable a la alienígena. No contentos con tener al equipo prácticamente con un pie en el Mundial de Rusia, ganando los partidos que no había vuelto a ganar desde hace varios clasificatorios, todos aguardaban otro tropiezo para volver a alzar la voz.

Terminar la Copa Confederaciones en cuarto lugar, tras enfrentar equipos que están muy por encima del escalafón de la FIFA y con un mayor nivel de juego y competencia, era la excusa perfecta. A pesar de que México mostró empuje en los dos partidos contra Portugal, y errores momentáneos sumados a una pésima puntería contra Alemania, nadie rescata la competitividad que tiene el seleccionado para enfrentar sus juegos o remontar marcadores. La prensa ensoberbecida exige la medalla de oro (como la de Londres), jugar bien y vapulear a cualquier campeón del mundo en cualquier cancha. Catalogar como fracaso rotundo la participación en la Copa Confederaciones es un despropósito. El análisis que se lee en los diarios o se escucha en la radio y los programas televisivos, es más una lista de quejas y exigencias acaloradas, sin reflexiones profundas. Sin reconocer que a pesar de haber mejorado, los grandes rivales siguen sus procesos y mantienen alto el nivel.

Confieso que me cae muy bien Osorio, no he escuchado a ningún técnico en el fútbol mexicano, menos en la selección, que describa tan claramente sus partidos y sus tácticas, ni que presente con objetividad prístina las capacidades de los rivales a los que enfrenta. Me sorprende que haya explotado contra los árbitros en el último partido contra Portugal, y entiendo que nadie en la prensa haya querido excusarlo como sí lo hacen todavía por debajo de la mesa con el grito de Puto. No me sorprende que FIFA lo castigue por seis fechas y que nos parezca mucho en México, porque aquí los árbitros tienen que hacer huelga para que se les respete. Porque la prensa deportiva tampoco sabe mucho de respeto, de objetividad o decoro, mucho menos de humildad. Aquí sí, Osorio le ha dado el pretexto que faltaba para que vuelvan a pedir su cabeza.

Yo quiero que se quede y termine el proceso hasta el Mundial de Rusia, no creo que el equipo esté en el pésimo nivel que todos pregonan, sólo lo vi mal en el primer tiempo contra Nueva Zelanda. Y también pienso que hay temas mucho más importantes para tratar en este espacio que el fútbol. ;)

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com