Buscar
07:33h. Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Economía de mercado, intervención del gobierno y elecciones 2018

“Anaya, además de ser un pésimo lector de economía, todo lo utiliza en forma demagógica, algo parecido a la campaña de Vicente Fox durante sus seis años de propaganda. Lo suyo no tiene pies ni cabeza, así que es mejor concentrarse en las propuestas de los otros dos candidatos…”


La economía de mercado es la organización que tiene por objetivo la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que son limitados, para satisfacer las necesidades de la población que son ilimitadas, dentro del marco de la oferta y la demanda, o en una competencia imperfecta.

En términos generales, el mercado en México está formado con segmentos con empresas dominantes, duopolios, truopolios y oligopolios; en forma marginal con competencia perfecta.

Cuando el mercado está formado por empresas dominantes (que controlan más del 50% del mercado) como American Móvil y el Grupo Carso, Cemex, Bimbo, Televisa, Vitro que determinan los precios y la calidad de los productos, generalmente sin competencia efectiva.

Los duopolios y triopolios se observan en la fabricación de cervezas, por ejemplo, o en las líneas aéreas nacionales con la denominación de líneas bandera.

Poniéndose de acuerdo, los productores de bienes y servicios pueden imponer los precios en el mercado

El oligopolio se observa en la industria automotriz. Wallmart tiene un dominio muy fuerte en las tiendas de autoservicio, pero no ha doblegado a los supermercados mexicanos, a pesar del apoyo que recibe del gobierno mexicano.

La economía de mercado genera imperfecciones que afectan a la sociedad. En este sentido, se puede observar que el mercado genera competencia a niveles extremos, cuando se observa un darwinismo económico, que genera una concentración del ingreso en pocas familias y un nivel de pobreza generalizada.

A veces se observa que un porcentaje de la población tiene pocas posibilidades de compartir el ingreso generado; en estos casos interviene el gobierno, para tratar de evitar que la imperfección llegue a niveles extremos.

Por ejemplo, en la economía actual de México, 24 familias controlan las empresas que generan más del 60% del PIB. Esto sucede con ayuda del gobierno, sobre todo en la época de Salinas de Gortari, cuando la venta de empresas paraestatales generó el llamado Capitalismo de Amigotes.

Por ejemplo Telmex, Televisión Azteca, la banca mexicana, las líneas aéreas, fueron subastadas a empresarios que a veces ni siquiera cumplían con la solvencia necesaria para comprar, y en la práctica se hicieron muchas trampas.

El gobierno de Salinas se basaba en la teoría de la capilaridad ascendente, en la que el gobierno debe favorecer radicalmente a los que tienen poder económico, ya que son quienes crean empleos.

En este sentido, el gobierno federal prácticamente regaló muchas de las empresas y creo una excesiva concentración de la riqueza en 24 familias.

El resultado es una economía sin competencia, o competencia con empresas dominantes y un racimo de pobres, ya que el 60% de la población apenas tiene el 20% del PIB.

El gobierno interviene en la economía para corregir las desviaciones y agravios del mercado, y por medio de planes influye en la evolución del mercado. Para eso diseña la política económica, que está formada por la política monetaria y la política fiscal.

En la actualidad es imposible tener una economía pura en cuanto al mercado o el plan, y para esto existe la llamada economía mixta.

El gobierno tiene 2 metas en la aplicación de la política económica: Crecimiento del PIB o control de la Inflación.

Ambas metas son completamente sustitutivas: cuando la economía crece existe inflación, y cuando se controla la inflación, el crecimiento apenas supera el crecimiento poblacional.

Los portadores de la Escuela de la Economía de Oferta dicen que pueden hacerlo, pero en el intento generaron La Gran recesión del 2008.

PARTICIPACIÓN DEL GOBIERNO

Una vez privatizadas las empresas, se formó una concentración polarizada del ingreso y el dinamismo en la generación de empleos fue completamente deficiente.

Para que la situación social dejara de ser una bomba de tiempo, el gobierno decidió rescatar algunos conceptos de lo que alguna vez se denominó Estado benefactor.

En este sentido, como ya había debilitado la seguridad social, expresada ésta en servicios médicos, culturales, de vivienda etc., ahora la meta era más modesta pero urgente.

En este sentido, el programa Solidaridad –emanado de la Sedesol- tenía como misión brindar alimentos, ropa y algunos bienes y servicios a la población más pobre, simplemente para que el hambre no la llevara a una insurrección social.

Actualmente les vende leche Liconsa a precios subsidiados y algunos alimentos, además de que existen comedores comunitarios.

¿CÓMO VISUALIZAN LOS PRECANDIDATOS LOS PROGRAMAS SOCIALES?

En este sentido, los tres precandidatos a la Presidencia de le República tienen diferentes visiones respecto a la participación del gobierno en la economía, misma que se presenta a continuación:

Andrés Manuel López Obrador

A pesar del documento que presentó como Plan de Gobierno, ha manifestado constantemente que el gobierno debe intervenir en forma determinante en la economía.

Para lograrlo, ha afirmado que habrá una contratación de 2 millones 400 mil personas, a razón de un salario de 3,700 pesos mensuales.

Esto significa que cada mes habría un gasto adicional de 8,900 millones de pesos. Anualizando esta cifra serían 106, 560, 000,000 pesos, sin el pago de aguinaldo.

En este sentido, habría un gasto adicional del gobierno, de 106 mil 560 millones de pesos.

Durante el sexenio se gastarían adicionalmente 639,360 millones de pesos, equivalentes a 35 mil millones de dólares, en la contratación de nuevos puestos de trabajo en el Gobierno Federal.

Ha mencionado que daría un subsidio de 3,700 pesos a los ninis, que en promedio son 7 millones de personas subsidiadas, erogando anualmente 310,800 millones de pesos anuales y, en el sexenio, 1 billón 865 mil millones de pesos.

El gasto total en ambos conceptos sería de 2 billones, 500 mil millones de dólares.

Con este gasto dejaría de construir hospitales, escuelas e infraestructura para canalizarlo al subsidio, y es posible que tenga que dejar de construir y operar hospitales, escuelas, teatros, centros culturales, carreteras, asilos de ancianos, aeropuertos.

En este modelo, cuando se termine el presupuesto de gasto público comenzará a crecer la deuda; no porque se prometa lo contrario, dejara de endeudarse México.

En la última etapa el gobierno quitará la autonomía del Banco Central y empezara la emisión de dinero fiduciario, sin respaldo, inundando la economía de billetes y monedas y de dinero electrónico y generando una gran inflación.

José Antonio Meade

Este candidato seguirá el modelo de desarrollo económico de los últimos 35 años, que tiene como meta el control de la inflación, a costa del crecimiento del PIB.

En este sentido, su política económica se basa en el control de precios.

El precio de los bienes y servicios se controla con la entrada masiva de productos baratos del extranjero, sobre todo de China, Indonesia, Vietnam, Pakistán, provocando que las empresas mexicanas tengan un bajo perfil, sobre todo las PyMEs, de las que 90% quiebran dentro de su primer año.

El precio del capital o tasa de interés se mantiene por encima de la tasa de inflación, provocando que los empresarios, en vez de invertir, lo metan al banco o compren productos financieros, ya que ganan más sin tener riesgos y, en última instancia, controlan la inflación.

El tipo de cambio lo controlan de la siguiente forma: para evitar la inflación importada en los productos que se compran en el comercio internacional, el gobierno vende coberturas cambiarias a través del Banco de México, manteniendo el precio del tipo de cambio por debajo de la inflación, y en la práctica subsidian a las empresas extranjeras que venden al mercado mexicano y provocan la quiebra de las PyMEs mexicanas.

El precio del trabajo o salario apenas sube en forma paralela al índice de precios del consumidor, con todas las deficiencias que tiene el gobierno para calcular este indicador.

Al final, si el obrero está muerto de hambre, esto provoca que la demanda agregada sea tan pequeña que hace que disminuya la inflación.

Ricardo Anaya Cortés

En la práctica es igual que el modelo aplicado desde hace 35 años, pero además promete otorgar un subsidio universal a todos los mexicanos.

Cambiaría el himno nacional y la letra diría algo así como Un subsidio en cada hijo te dio.

Esta promesa, además de ser una estupidez, en la práctica costaría anualmente 4 billones de dólares, y el presupuesto en otras actividades de gobierno sería cero.

Dice que Milton Friedman apoya esta teoría, lo cual está equivocado. Este personaje dijo que hay que aumentar la emisión de dinero cuando la economía está en depresión económica, y de manera temporal.

Anaya, además de ser un pésimo lector de economía, todo lo utiliza en forma demagógica, algo parecido a la campaña de Vicente Fox durante sus seis años de propaganda. Lo suyo no tiene pies ni cabeza, así que es mejor concentrarse en las propuestas de los otros dos candidatos.

RECOMENDACIONES

A continuación unas recomendaciones para los candidatos que tienen planes de gobierno serios:

La conducción de las políticas públicas puede mejorarse si se apoya en los mercados.

Se dice que falta ahorro e inversión, porque existe un desperdicio en la asignación de recursos.

Lo que hace falta es la competencia, incluyendo la eliminación de los monopolios públicos y privados, además de una buena reforma laboral, seguridad jurídica y un Estado más delgado.

La política comercial hacia adentro debe ser pareja con la política comercial hacia afuera.

La mala calidad educativa y su cobertura insuficiente son el resultado de mala utilización; el crecimiento en los 80 ha sido bajo debido a política monetaria y fiscal irresponsable; se debe evitar que el crecimiento económico este impulsado por políticas monetaria y presupuestaria expansivas, cuyos efectos inflacionarios y recesivos son implacables.

El gasto gubernamental debe ser de una oferta adecuada de bienes públicos a la sociedad, que por su naturaleza no serán producidos por el sector privado.

El financiamiento del gasto gubernamental mediante impuestos o deuda pública, que ha de pagarse con más impuestos en el futuro, supone destinar recursos de los que deben prescindir los particulares, con la consiguiente reducción de su consumo o inversión.

Hay que poner una reforma fiscal para reducir el déficit público.

En el pasado había crisis y devaluaciones abruptas que afectaron el crecimiento y la distribución del ingreso.