La influencia de la economía norteamericana en Guanajuato

"Tanto Hillary Clinton como Donald Trump han afirmado que no apoyarán el Acuerdo Transpacífico y revisarán en forma profunda el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica)."

La influencia de la economía norteamericana en Guanajuato

Tanto Hillary Clinton como Donald Trump han afirmado que no apoyarán el Acuerdo Transpacífico y revisarán en forma profunda el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica).

Esto significa que habrá una política proteccionista para la industria estadounidense, además de cobrar impuestos por las importaciones de productos elaborados en México, aunque las empresas tengan capital estadounidense.

Estas políticas que impulsan los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, romperán los paradigmas de la política económica de su país, contenidos en el Consenso de Washington y materializados en el TLCAN.

¿Qué va a hacer ante eso el gobierno de Guanajuato, si apostó todo a vender barata su mano de obra?

Para responder a esta pregunta, comenzaremos por el inicio de la política laboral de Guanajuato ante las empresas multinacionales.

En Guanajuato se ha seguido en forma escrupulosa uno de los puntos de acuerdo del TLCAN (Tratado del libre comercio de Norteamérica), referente a que las autoridades mexicanas (guanajuatenses, en nuestro caso) deberán reprimir los salarios de los trabajadores, para hacer a la economía mexicana (guanajuatense) más competitiva.

Este apartado está contenido en los documentos del TLCAN que se derivan de las negociaciones coordinadas por Jaime Zabludovsky (actualmente profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén).

Guanajuato considera que su competitividad descansa en la mano de obra barata, y considera un problema social un incremento de los salarios de los guanajuatenses.

Por otra parte, los gringos dicen que la economía mexicana es competitiva, siempre y cuando sea mucho más barata que el costo de la mano de obra en Estados Unidos y ofrezca apoyos gubernamentales para que la producción genere mayores dividendos a las empresas multinacionales.

Guanajuato ha sido el campeón en el cumplimiento de este precepto.

Ha diseñado una estrategia especial de abaratamiento de la mano de obra, la cual se determina cuando en las bolsas de trabajo de las oficinas de desarrollo económico estatal se determinan los precios del trabajo.

Además condicionan los apoyos a las multinacionales, para que cumplan este requisito.

Esta política ha provocado la práctica desaparición del mercado interno, porque la demanda agregada de Guanajuato está reprimida.

El guanajuatense promedio compra 47% menos productos en 2016 que en 1992.

En la práctica Guanajuato es más pobre en este 2016 que en 1992, fecha en que se promovió la instalación de la General Motors de México (el protocolo de promesa de inversión es más viejo; la promoción activa fue en la época de Carlos Medina Plasencia).

Ante esta situación nos preguntamos:

¿La represión de los salarios es la única condición para producir tantos pobres en Guanajuato?

Obviamente, no.

Desde 1983 el gobierno mexicano, en la parte federal, ha impulsado un modelo de desarrollo que tiene como principal objetivo el control de la inflación, dejando en un lugar poco importante el crecimiento del PIB y también la distribución del ingreso.

Esta política la condicionó el gobierno de Estados Unidos, al imponer el Consenso de Washington a las naciones periféricas como México.

El diagnostico de Estados Unidos se basa en la llamada Teoría de la Ventaja Comparativa, que dice que las inversiones las canalizarán las empresas a las naciones o estados que ofrezcan más baratos los factores de la producción.

México, en su conjunto, tiene mano de obra más barata que Estados Unidos.

Mientras en México el salario mínimo es de 73 pesos diarios en Estados Unidos es de 7 dólares la hora; al día son 1,064 pesos.

El salario mínimo de Estados Unidos es 15 veces, o sea 1,500% más.

En Estados Unidos el año próximo subirán a 15 dólares la hora el salario mínimo.

Como podemos observar, entre Estados Unidos y México existe una enorme diferencia de ingresos de la gente.

Además hace más de 30 años que el gobierno mexicano tiene por política controlar la inflación, y la economía no crece.

Para controlar la inflación realizan las medidas siguientes:

  • La apertura indiscriminada a productos del extranjero, abaratando la oferta de los mexicanos.
  • Una tasa de interés por encima de la inflación (actualmente la tasa de interés es de 4.25% y la inflación es de 2.8%, pero en 1995 la tasa de interés llegó a ser 160%, y la inflación de 53%).
  • El tipo de cambio se devalúa por debajo de la inflación (esta política se observó de 1987 a 2014, porque el libre mercado fomenta la especulación cambiaria).

Durante más de 30 años, la sobrevaloración del peso respecto al dólar ha provocado que los mexicanos estemos subsidiando a las empresas extranjeras con un tipo de cambio que se devalúa menos que la inflación, generando un déficit comercial con China, de más de 60 mil millones de dólares anuales.

  • El salario apenas sube por la tasa nominal de la inflación, sin aplicar una tasa de crecimiento del salario compuesta. Por lo tanto siempre generará pobreza, porque la mano de obra tendrá un valor más bajo que el resto de la economía.

¿Qué va a hacer el gobierno de Guanajuato ante una política proteccionista de Estados Unidos?

Tiene que destruir todo lo que construyó en cuanto a política de promoción de inversiones.

Deberá promover las ventajas competitivas existentes en Guanajuato, las mejores derivadas de sus institutos de investigación, que cuentan con excelencia internacional.

En este sentido la industria óptica, la genética, la formación de nuevos materiales y otras industrias, deberían tener un apoyo similar al que recibieron las automotrices.

Si en la industria de las armadoras automotrices y los fabricantes de autopartes se han subsidiado más de 10 mil millones de dólares, sería conveniente disponer una cantidad similar para promover empresas de contenido tecnológico.

Como las autoridades de Guanajuato padecen el Síndrome de la Malinche, este planteamiento sería de muy difícil adopción, porque el complejo ante lo extranjero no puede ser extirpado con facilidad.

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