Jueves. 20.02.2020
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Jesús Batta González
12:59
23/12/19

Salario mínimo, distribución del ingreso y salario constitucional

“Lo mejor es generar empleos bien remunerados, pero para eso se necesita una intensa política de incremento a la inversión y productividad…”

Salario mínimo, distribución del ingreso y salario constitucional

 


La inteligencia de una persona se mide en función
de la capacidad de incertidumbre que puede manejar.

Emmanuel Kant

 

 

En esta semana, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos aumentó en 20% el salario mínimo, quedando  en 123.22 pesos diarios (3,966.66 pesos al mes), y en la frontera, en 185.56 pesos (5,566.80 pesos al mes).

Con este incremento se rompe la política de contención de la inflación —al menos por la parte del salario mínimo- para reducir el consumo y, como consecuencia, controlar el Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Desafortunadamente, todavía faltan muchos incrementos para que el poder adquisitivo de los mexicanos tenga un nivel decente .

Lo mismo se puede decir del salario constitucional, que es de 15 mil pesos al mes (500 pesos cada día), de acuerdo con el Artículo 123 Constitucional mexicano:

VI.- El salario mínimo que deberá disfrutar el trabajador será el que se considere suficiente, atendiendo las condiciones de cada región, para satisfacer las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos, considerándolo como jefe de familia. En toda empresa agrícola, comercial, fabril o minera, los trabajadores tendrán derecho a una participación en las utilidades, que será regulada como indica la fracción IX.

En este sentido, se toma en cuenta una familia de 3 hijos, el padre y la madre.

Este tipo de familias forman parte del 60% de la población, y sobre esta base se toma en cuenta el cálculo del salario constitucional.

Para el gasto en alimentos se toma una canasta de 3 alimentos al día, a razón de 1,500 pesos cada semana; sumando 4 semanass son 6 mil pesos.

Gastos en recreación, en vacaciones, en salidas al cine, teatro y otras actividades: 4 mil pesos.

En transportación, gastos en escuela pública y privada: 2 mil pesos.

Gastos en telefonía e internet: 3 mil pesos.

Como puede observarse, 60% de la población, que gana menos de 4 salarios mínimos, no puede satisfacer adecuadamente sus necesidades, por lo que no se cumple con lo que determina el Artículo 123 Constitucional.

¿Por qué no se puede cumplir con lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos?

Porque en México la distribución del ingreso es un grave problema. Ocupamos el 13º lugar en la generación de producto interno bruto, representando uno de los peores niveles de distribución del ingreso en el planeta, sólo comparable con Nigeria, Suazilandia, Namibia y Sudáfrica.

Para medir la desigualdad se utiliza el índice Gini. La desigualdad absoluta está en el punto 1; México tiene 0.69, lo cual indica que no hay nada por presumir.

Las naciones con menor desigualdad están cerca de 0 que las naciones con mayor igualdad. Son Japón, Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca.

Para lograr la igualdad respecto al ingreso faltan muchísimos incrementos en el salario mínimo, pero para financiar los incrementos se debe impulsar la productividad y evitar crecimientos mediocres del PIB, que pueden ser del 0% —en realidad no es crecimiento mediocre, simplemente no existe crecimiento- en el sexenio actual, o del promedio anual del 2.5% en los 35 años previos.

¿Por qué existe la gran desigualdad del ingreso en México?

Los mega millonarios. 24 familias (que tienen una riqueza mínima de 1,000 millones de dólares) detentan el mayor poder económico, controlando directa o indirectamente el 45% de la generación del PIB.

Es el caso de la familia Slim, Bailleres, Salinas Pliego, Azcárraga, etc., quienes tienen empresas que controlan la operación que hace posible el crecimiento del PIB.

Por otro lado, México tiene 4 millonarios en la lista de los 100 hombres más ricos del mundo de la revista Forbes.

La mayor parte de estos multimillonarios fueron beneficiados por la política económica impulsada en los últimos 35 años, apoyada por la teoría de los vasos comunicantes ascendentes, que dice que a los ricos hay que ponerles la mayor cantidad de recursos, porque son quienes generan los empleos y riqueza que sirve para distribuir el ingreso.

La privatización de empresas públicas, en tiempos del salinato, generó un capitalismo de compadres y provocó que menos del 1% de la población controlara casi el 50% del PIB.

Los millonarios a secas. Tienen una riqueza de alrededor de 1 millón de dólares como mínimo; constituyen la clase alta de la clase media, o la clase baja de los ricachones.

De acuerdo con un estudio que el banco Credit Suisse encargó a Anthony Shorrocks y James Davies, publicado en 2010, México se ubicó en el lugar 21 en la lista de los países con mayor número de personas “muy ricas”, con 114 mil 997 adultos que —en 2010— contaban con riqueza mayor a un millón de dólares. Actualmente (2019) 120 mil adultos tienen ese nivel de riqueza.

El 1% de las familias más ricas de México, poco más de 290 mil, tuvieron en 2010 un ingreso mensual de 101 mil 217 pesos, esto es, 47 veces más que el 10% más pobre. (Revista Este País, mayo de 2010).

Otra parte de la realidad, y según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) —organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal encargado de evaluar el nivel de pobreza en México—, en 2010 el 81% de la población era pobre o vulnerable, es decir, tenía una o más carencias sociales.

 El CONEVAL mide la pobreza de manera multidimensional, a partir de seis indicadores de carencia social: alimentación, educación, salud, seguridad social, calidad de la vivienda y servicios básicos en la vivienda.

La población pobre o vulnerable en México tuvo, en promedio, 2.3 carencias sociales.

Si analizamos con mayor detalle la alimentación, por ejemplo, de acuerdo con el CONEVAL, 25% de la población tuvo en 2010 inseguridad alimentaria, es decir, sufrió la falta de alimento o tuvo poco alimento y de baja calidad, y por lo tanto, llegó a experimentar hambre.

La clase media. El restante porcentaje de la población, que es el 18%, somos de clase media y percibimos un ingreso de al menos 4 salarios mínimos (9,960 pesos al mes) en adelante, hasta 100 mil pesos al mes.

Como se puede observar, la aplicación de la justicia en materia de distribución del ingreso es una formidable tarea, que no se compondrá con el reparto de dinero a los ninis, a los ancianos (60 años si son indígenas y 68 años si somos mestizos, según la política de YSQ).

Lo mejor es generar empleos bien remunerados, pero para eso se necesita una intensa política de incremento a la inversión y productividad.

Repartir dinero a diestra y siniestra le rendirá votos al Presidente, mas no arreglará los problemas de distribución del ingreso.

Afirmar lo contrario, más que una ocurrencia presidencial a largo plazo, será una tragedia nacional.

Por motivos del puente Guadalupe Reyes, me ausentare de las páginas de Es lo cotidiano, para volver a escribir alrededor del 6 de enero, a ver si los Reyes Magos iluminan a YSQ y lo llevan a aplicar políticas económicas sensatas.

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