Verdades y mentiras del Brexit

"...ahora que concluyó la votación, la mayor parte de los habitantes del Reino Unido no sabían que de salir de este club comercial, deberían pagar algunos costos y obtener algunos beneficios."

Verdades y mentiras del Brexit

Parece que los británicos no estaban preparados para dejar la Unión Europea.

No por el voto en si, sino que ahora que concluyó la votación, la mayor parte de los habitantes del Reino Unido no sabían que de salir de este club comercial, deberían pagar algunos costos y obtener algunos beneficios.

En este artículo señalaremos la historia de la incorporación de Gran Bretaña a la Unión Europea, la forma en que se inscribieron, y las causas de la salida.

¿Cuántas veces se invitó al Reino Unido a participar en la Comunidad Europea?

En 1957, el Primer Ministro Lord Harold Macmillan, del Partido Conservador, rechazó participar en la naciente integración europea porque ellos tenían el liderazgo del Commonwealth, en el cual tenían mayores beneficios.

En 1961 los invitaron al entonces denominado Mercado Común Europeo, para que hicieran contrapeso a Francia y Alemania que prácticamente asfixiaban a economías más pequeñas como las de Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

De nueva cuenta los británicos rechazaron participar. Como se puede observar ahora y siempre, los británicos tienen un temperamento de lobos solitarios.

Por fin, en 1970 el Primer Ministro Conservador Edward Heath pidió el ingreso al club comercial europeo, que en ese año ya se denominaba Comunidad Económica Europea.

Siempre tuvo un trato de privilegio. Incluso tomaron la decisión de no adoptar el Euro, derivado de los Acuerdos de Maastricht, porque consideraron que era como adoptar una moneda extranjera, lo cual es cierto, porque el criterio de Alemania domina la política monetaria europea.

¿Por qué dejaron los políticos que prácticamente ganara el Brexit?

En lo que respecta al Primer Ministro Cameron: por falta de previsión, por exceso de confianza y por no haber interpretado adecuadamente el estado de ánimo de la población. Pensó que los británicos actuarían mecánicamente y por la costumbre adoptarían lo que decían las encuestas.

No tomó en cuenta el hartazgo colectivo, cuando el crecimiento del PIB no rebasaba el 0.8% anualmente desde la gran recesión del 2008, que penalizaba los ingresos de la población.

Como consecuencia, el Estado de Bienestar británico había sido sistemáticamente desmantelado, con excepción de los servicios médicos, desde el gobierno de Margaret Thatcher hasta nuestros días, dejando a la población de menores ingresos vulnerable a los movimientos del mercado.

Para acabarla de amolar, la migración europea –y  desde hace poco, la que proviene del Medio Oriente- les ha quitado en forma continua los empleos, dando la sensación a los británicos pobres de que  deberían acostumbrarse de por vida a la pobreza.

Este sentimiento se fue formando a través de los años, cuando la Unión Europea admitió a las naciones de Europa Central como Polonia, República Checa, etcétera.

Esto provocó el abaratamiento radical del costo de la mano de obra, reduciendo el salario de los británicos.

Lo curioso es que la derecha radical encabeza este movimiento, que podría haber sido promovido por los partidos y movimientos denominados de izquierda, con lo que quedan sin banderas los movimientos que en otras décadas se consideraban de vanguardia y progresistas, dejando que sus ideas, sus análisis, sus políticas, los tomen partidos racistas y xenófobos.

Ojala algún día la izquierda se recupere de su letargo, porque parece estar en un lugar de confort, con el poder y el dinero que ha logrado.

¿Qué beneficios pueden derivar del Brexit?

Para empezar, analizar a fondo los resultados de la Unión Europea.

Hacer una autocrítica del por qué se dan en su seno fenómenos económicos como los de Grecia, Italia, España y Portugal.

También hacer un análisis detallado sobre el Brexit como una consecuencia del fracaso del llamado Modelo Neoliberal, cuyo acontecimiento más contundente se observó en la Gran Recesión  de 2008.

Posteriormente, proponer en serio un cambio de paradigma mundial.

El cambio de paradigma en la historia económica se denomina Revolución, y los ejemplos más notables son los siguientes:

Revolución Smithsoniana, cuando el Mercantilismo dejo de ser útil para explicar la economía y sólo causaba estragos y contradicciones en la economía mundial. Adam Smith desmanteló sus cimientos mediante la teoría de la Ventaja Absoluta.

Revolución Ricardiana, cuando los excesos de la economía de libre mercado provocaron un nivel de pobreza que amenazaba la paz social. David Ricardo enuncio un sistema de distribución del ingreso entre los factores de la producción, además de la teoría de las Ventajas Comparativas.

Revolución keynesiana, cuando el caos provocado en la economía con el libre mercado, provocó la Gran Depresión de 1929, y sólo con el diseño de una política monetaria y fiscal expansionista y controlada la economía mundial volvió a crecer, fenómeno que se observó hasta la década de los 70.

La Contrarrevolución Neoliberal, para enfrentar el fenómeno de la Estanflación (inflación con estancamiento). Economistas de la talla de Milton Friedman, Harry Johnson, Roberth Lucas, diseñaron el retorno de la teoría clásica.

Ahora toca el turno a un modelo que enfrente los efectos nocivos de la recesión inducida y de una distribución del ingreso terriblemente polarizada, que provoca un empobrecimiento de la población mundial.

Si se suman los acontecimientos tales como las crisis del 2008, las crisis de Malasia, de Argentina

Como nadie va a tomar en cuenta esta carta a los Reyes Magos, mejor es anunciar los perjuicios.

¿Qué desventajas habrá con la salida de RU de la UE?

Esta pregunta es tema para el siguiente artículo.

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