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01:14h. Sábado, 16 de Diciembre de 2017

Vicente Fox, en el basurero de la historia

“Desafortunadamente, la megalomanía de sus intenciones choca frontalmente con los pírricos resultados de su paso por Los Pinos…”

Existe un museo en el Centro Fox, que el mismo Vicente Fox se construyó con recursos públicos y de donaciones de empresas, unas bien constituidas y otras, fantasmas.

En ese museo el ex presidente se compara con Nelson Mandela, Marthin Luther King, Lech Wallesa, Mahatma Gandhi y otros grandes personajes mundiales.

Incluso con Marie Curie y la Madre Teresa de Calcuta.

Como se puede observar, el ex presidente que tuvo una Presidencia que se puede calificar en el mejor de los casos de mediocre, busca influir en el juicio de la historia.

Desafortunadamente, la megalomanía de sus intenciones choca frontalmente con los pírricos resultados de su paso por Los Pinos.

Gandhi llevó a cabo una lucha por la Independencia de la India, en la cual se sometió a pruebas extremas como su famosa huelga de hambre, proceso que finalmente salió triunfador, tanto por sus logros materiales como por los espirituales.

¿Cómo compararse con Gandhi sin hacer sacrificio alguno en cuanto a su codicia individual?

Nelson Mandela era un abogado exitoso, que sacrifico su bienestar material, incluso estuvo más de 20 años en prisión para combatir en forma extrema la segregación racial de Sud África.

Marthin Luther King luchó incansablemente para enfrentar al racismo en Estados Unidos.

¿Cómo compararse con Mandela y con Luther King,  si Vicente Fox durante su presidencia acostumbraba pronunciar comentarios racistas contra los descendientes del Continente Africano, contra los chinos e incluso contra las mexicanas?

Nunca realizo esfuerzo alguno cuando fue estudiante y tardó más de 40 años en concluir su licenciatura en Administración, no se le conoce afición por la lectura, y la disciplina académica que tuvo fue deplorable, como para compararse con Madame Curie.

Cuando fue estudiante del Sistema Universitario Jesuita, nunca cumplió con la conquista de Bienes Internos para proyectarse a nivel social; eligió el atajo superficial de la publicidad.

Además se identificaba más en la práctica con Marcial Maciel, por influencia de su esposa.

Ante esta perspectiva ¿Cómo compararse con la Madre Teresa de Calcuta?

¿Y cómo compararse con Wallessa, que como líder sindical promovió no sólo los derechos laborales, sino que fue líder de la emancipación de Polonia ante el comunismo?

¿Cómo compararse con un líder sindical de esa dimensión mundial, si en funciones sólo apoyó a líderes sindicales del perfil de Elba Esther Gordillo, que Dios y el gobierno de EPN la tengan en la cárcel?

Si se siguen las comparaciones, mejor sería que se comparara con los siguientes ex presidentes, con quienes sí tiene parecido:

Abdulá Buckaram

Este personaje fue declarado incompetente mental para ejercer la Presidencia de Ecuador. Una conclusión parecida la tomó el Vaticano respecto a Vicente Fox.

El ex presidente presionaba a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, para  divorciarse de su ex esposa Lilian de la Concha.

El Vaticano dijo que en la práctica Vicente Fox tenía serias taras mentales para llevar una vida sana. Nunca se supo si el informe del Vaticano concluyó que era un psicópata, pero sí obtuvo la conclusión que tenía serias perturbaciones mentales, derivadas de su egocentrismo.

Sería conveniente que se estudiaran las conclusiones del Vaticano, para incluir una ley en la cual se obligue al INE a estudiar la salud mental de los candidatos a Presidente de México.

Los mexicanos no merecemos otro sexenio parecido al que va del año 2000 al 2006.

Fernando Collor de Mello

Este ex presidente de Brasil registró los máximos niveles de corrupción, que llevaron a Brasil al colapso.

Vicente Fox fue el presidente que recibió los máximos recursos provenientes de las ventas de Petróleo Mexicano al extranjero, y el PIB ni siquiera creció en términos reales.

Carlos Menem

Este personaje era un gran supersticioso, y con este tipo de formación intelectual dirigió los destinos de Argentina, país al que finalmente dejo en quiebra técnica.

En muchos de los actos públicos del ex presidente Vicente Fox aparecían monjes budistas, chamanes, brujos, cuya función era la de limpiar el camino que recorrería el Tlatoani del Bajío.

Incluso contrató videntes y adivinos para  identificar a los miembros del crimen organizado y así combatir el narcotráfico.

¿Por qué se compara con líderes mundiales que tuvieron éxito en su encomienda?

Es probable que Vicente Fox quiera curarse en salud.

El ex presidente Vicente Fox generó una gran esperanza en México, no sólo por su estilo informal, dicharachero y hasta cómico de hacer política, sino porque realizó muchas promesas durante su campaña, que aparte de no cumplirlas, empeoro la situación:

Combatir férreamente la corrupción y decía que para ello daría su vida si fuera necesario.

Impulsar la educación en forma determinante. Incluso decía que la gran derrama de dinero a Pemex se canalizarían para que la educación fuera del primer mundo.

Realizar todo tipo de medidas para que el crecimiento de la economía registrara mínimo un 7% anual.

Gestionar todo tipo de inversiones para crear anualmente un millón 700,000 empleos.

Solucionar el problema de Chiapas en 15 minutos y miles de promesas similares.

Como se puede apreciar, prometió tanto, que los electores votaron por qué tenían una gran esperanza.

La economía no creció en 7% anual, porque en promedio apenas llegó al 1.5%, que apenas superó la tasa de crecimiento poblacional del 1.3%.

En cuanto a la corrupción, no sólo forjó una fortuna personal superior a la de Alberto Bailleres, sino que con su blandenguería se generaron los despilfarros de los gobiernos de los estados, que degeneraron en los robos de los Padrés, de los Duarte, de los Borges y demás personajes impresentables de la República Mexicana.

En cuanto a la educación, Elba Esther le daba las órdenes desde la oficina que esta montó en el Hotel Presidente de Polanco.

No creó los empleos que prometió, pero hizo multimillonarios a sus funcionarios públicos que le fueron servilmente leales. Hasta Calderón metió al bote a más de alguno.

El problema de Chiapas que lleva más de 500 años, en 15 minutos no se resolvió, y va para largo, como consecuencia del gran talento que se observó en su sexenio.

Pero no sólo Vicente Fox es víctima de la megalomanía. Parece ser que gran parte de los políticos están contagiados por esta enfermedad.

Para poder dignificar la política es conveniente la búsqueda de bienes internos de esta profesión.

En su artículo Elementos éticos de la educación superior, Emilio Martínez Navarro recomendaba que para fortalecer la ética de cualquier profesión se debería fortalecer los bienes internos, los cuales define de la siguiente forma:

La vida en sociedad lleva aparejada la aparición de una serie de actividades sociales que a todos interesan, para poder mantener la vida y satisfacer las más variadas necesidades de las personas. Ejemplos de tales actividades sociales pueden ser las prácticas agrícolas, la actividad ganadera, la profesión médica, la del farmacéutico, la del maestro, la del juez, y también la actividad educadora de los padres con respecto a los hijos. Todas esas actividades sociales desempeñan un papel esencial para la supervivencia y la continuidad de cada sociedad en particular, y de la vida humana en general. Por esa razón, en el desempeño de tales tareas por parte de quienes las realizan podemos distinguir dos clases de bienes, que llamaremos internos y externos con respecto a la actividad en cuestión.

En cambio, los bienes externos, por contraste frente a los internos, son aquellos que una persona o institución obtiene con ocasión del servicio que presta a la sociedad, pero no son específicos de una actividad en particular, sino que pueden obtenerse en el desempeño de cualquiera de las múltiples actividades sociales. Son ejemplos de bienes externos el dinero, la fama, el prestigio o estima social y el grado de poder e influencia social. Una persona puede, por ejemplo, ingresar en la profesión de farmacéutico y ejercerla de modo correcto, produciendo el bien interno ligado a su profesión: en este caso, colaborar a la recuperación de la salud de los enfermos, mediante la preparación de medicamentos. Esta persona, supongamos, puede desempeñar su profesión de un modo tan excelente que logra una buena reputación, unos ingresos saneados y una posición social influyente. Eso significaría que el farmacéutico ha logrado cierta cantidad de bienes externos a su actividad mediante la realización de los bienes internos a la misma, aunque a menudo es necesario que acompañe la buena suerte, dado que no siempre el trabajo bien hecho proporciona beneficios tangibles de inmediato. Cuando tales beneficios por fin llegan, en principio será correcto, legítimo, moralmente inobjetable, éticamente….”