Vayamos por más cine (a propósito del GIFF)

Vayamos por más cine (a propósito del GIFF)

“Es lo que yo más quisiera, pero la gente de mi condición no puede soñar siquiera en eso”, responde Pedro Armendáriz a  la invitación de Dolores del Río para que asista al baile. “No importa; me asomaré al balcón a las 11 de la noche”, contesta ella. La escena corresponde a “Bugambilia”, la película filmada en el Guanajuato de 1944.

Casi al final de la Segunda Guerra Mundial, México era el Hollywood de aquel entonces; ante el conflicto bélico, la producción cinematográfica en los Estados Unidos se redujo y se fortaleció la industria en el país, que ya contaba en ese entonces con una red de distribución en América Latina, con la que se financiaban grandes producciones como “Bugambilia”, que tuvo el costo de unmillón de pesos; el más caro de ese tiempo .Y es que la historia de amor entre la hija del hacendado minero y el capataz de la mina reunió además a Roberto Cañedo, José Elías Moreno, al fotógrafo Gabriel Figueroa y al director de orquesta Raúl Lavista, todos bajo la dirección de Emilio “El Indio” Fernández.

La película gustó y sigue gustando.

Siete años después, Guanajuato volvió a ser escenario de una notable filmación: “Él”, de Luis Buñuel, clasificada en el lugar número 7 entre las 100 mejores películas mexicanas. En esta cinta también hay mucho talento, además del director español –mexicano, se encuentra ahí el trabajo –otra vez- de Gabriel Figueroa y la actuación de Arturo de Córdoba. El rodaje duró tres semanas, el mismo tiempo que la película permaneció en las pantallas mexicanas; en aquel entonces, tanto el público como la crítica no la aceptaron, pero después fue revalorada hasta ubicarse en el séptimo sitio entre las 100 mejores películas.

En esta historia, el templo de la Compañía, la plaza de la Paz y los cerros que rodean a la ciudad son algunos de los escenarios que  envuelven esta historia de celos,  paranoia, locura. Y es que Guanajuato inspira eso: el amor apasionado y la demencia.

Pero la ciudad no tan sólo ha dado cabida a historias de amor como “Bugambilia” y de locura, como “El”; en su historial cinematográfico, aparece otra cinta, poco conocida: “El  Jardín del mal”. En 1953, ya con la técnica del cinemascope, llegan a las montañas guanajuatenses Gary Cooper, Susan Hayward y Richard Widmark  para filmar, bajo la dirección de Henry Hathaway, un “western” donde hay muchas emociones.

Una  hermosa mujer, con el auxilio de tres pistoleros, trata de rescatar a su marido que se encuentra atrapado en una mina de oro. Finalmente, sólo ella y uno de los pistoleros logran salir vivos del territorio dominado por feroces apaches.

Ya en la década de los años 60, concretamente en 1964, Guanajuato volvió a vivir el dinamismo de una filmación. Esa vez cientos de extras fueron contratados para actuar en un film que nunca fue exhibido comercialmente en México, pues la censura se impuso. Las “buenas conciencias”, la Iglesia Católica y el gobierno no lo permitieron, y es que la cinta es una sátira contra la jerarquía clerical y las autoridades. Brigitte Bardot,  y Jean Moreau son una delicia en la pantalla;  ellas inauguran el streap tease en el cine; es una escena jocosa donde hasta el público del pequeño circo ambulante que las admira bailando el can-can termina desvistiéndose.

Las acompaña George Hamilton, quien interpreta a un líder revolucionario del que la Bardot se enamora y finalmente se convierte en la heroína del sufrido y explotado pueblo.

Las historias en el Guanajuato cinematográfico son incontables. No hay una cifra oficial de las películas filmadas en la ciudad, pero son más de 80. Entre ellas, la siempre divertida “Las Momias de Guanajuato”, filmada en 1971 con Blue Demon, Mil Máscaras y El Santo; con su enorme carga de mexicanidad porque no se puede negar que el enmascarado de plata era el fiel reflejo de un pueblo que purgaba en él sus carencias económicas y sociales.

Muchos títulos hay en la cinematografía guanajuatense. Se recuerdan por ejemplo : “El Analfabeta”, con Mario Moreno “Cantinflas”, filmada en 1960; y más recientemente : “Erase una vez en México”, dirigida por Robert Rodríguez, en el 2002,  con Antonio Banderas, Salma Hayek, Johnny Depp y Pedro Armendáriz jr; también, “El Estudiante”, con Jorge Lavat; en el 2008, y 2 cintas de Amat Escalante : “Sangre” y “Heli”.

El punto al que quiero llegar es que toda esta filmografía guanajuatense se ha logrado sin que exista un punto de contacto entre los productores y la ciudad misma, algo que facilite la producción de películas en tierras cuevanenses; algo así como los comités de filmaciones que existen en Baja California Norte, donde se filmaron “El Titanic” y “Piratas del Caribe”, o Durango, escenario de inolvidables películas de vaqueros; o la ciudad de México, auténtica “ciudad del cine”. 

Y ahora... perecen augurarse mejores tiempos.

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