Karina Eichner
09:38
23/03/20

La corona de la creación

Lo único que nos puede unir es nuestra humanidad vulnerable, culminada en la vida o la muerte con un solo destino colectivo…”

La corona de la creación

En un mundo tan dividido, parece que lo único que nos puede unir es la conciencia de la vulnerabilidad.

Eso sí lo compartimos todos. La amenaza de muerte por un virus nos recuerda qué frágiles somos.

Nos dividimos por razas, por sexos, por clases sociales. Lo único que nos puede unir es nuestra humanidad vulnerable, culminada en la vida o la muerte con un solo destino colectivo.

El egoísmo inmaduro nos llevará a elegir la separación y la muerte, y el altruismo maduro apostará por la unión y la vida.

La naturaleza se deshace de las especies que no trabajan en sinergia con el sistema de vida; la Tierra balancea la ecuación.

Nosotros estamos en desbalance; no estamos en sinergia, ni entre nosotros ni con la tierra.

Somos una especie capaz de los cielos más altos y de los infiernos más bajos.

¿Qué predominará?

Tenemos la capacidad, como dijo Buckminster Fuller, de dar vida en vez de dar muerte. Gastamos trillones en armamento. ¿Qué pasaría si gastáramos lo mismo en mecanismos para dar vida? ¿Qué elección haremos?

En dos semanas de cuarentena,cuando el ser humano para de actuar, se limpian el agua y el aire.

Somos una especie desconectada unos de otros y, a menos que nos conectemos,tenderemos a desaparecer.

Los Smiths, Banda ochentera, decían en una de sus canciones: “va a ser el amor o la bomba lo que nos haga unirnos”. Ahora, post guerra fría, podemos sustituir la bomba por el virus.

El virus es un espejo de nuestras tendencias virulentas.

El virus en sí es un organismo bello, como nosotros, que tiene su lugar en la creación y viene a probarnos, a ver si podemos trabajar juntos y como un todo, volvernos biofílicos en vez de lo necrofílicos que hemos sido hasta ahora como sociedad.

Ayer mismo no podía creer que hay una conversación ocurriendo, que dice que no saben si cuando saquen la vacuna,lucrarán o no con ella. Si lucran podrían dejar a mucha gente fuera. ¿De verdad no estamos entendiendo nada?¿No entendemos que debemos ver unos por otros, y que si uno está mal todos lo sufrimos?

Esta pandemia comenzó por un hombre infectado.

Más que una guerra contra el virus, esto es una guerra de conciencia entre los seres humanos.Si gana el egoísmo perdemos todos; si gana la conciencia de que somos un todo, ganamos y evolucionamos.

La economía está para servir al hombre, no como ahora, que el hombre está para servir a la economía. Vivimos en una tiranía económica donde el dinero es lo más importante y se nos olvida que la economía solo es una parte de la buena vida propuesta por Aristóteles, que incluye muchas otras facetas importantes humanas, como vida familiar, amigos, ocio, estudio.

Es vital comenzar a decir la verdad acerca de la avaricia que se ha apoderado del mundo, y que ha dado tanto poder a China en nuestra prostitución por la ganancia desmedida, ya que no respeta ni los derechos humanos ni tiene conciencia alguna del medio ambiente, por lo que puede maquilar tan barato.

Hemos permitido esta situación y ahora el virus viene de ahí, gran ironía, porque dentro de su falta de cuidado, sus mercados no tienen la mínima regulación de higiene y las personas tienen contacto peligroso con animales infectados.

La solución es revertir la dirección de la economía, de una de deseos ilimitados insaciables a una de necesidades limitadas reales.

Tenemos quizá qué tocar nuestra vulnerabilidad, ver qué tan frágil es la vida, para comprender que hay cosas más importantes que la ganancia económica. La vida es más valiosa. Las relaciones lo son también. La economía es para que la vida del ser humano y sus relaciones florezcan, y lo que está ocurriendo ahora es que la vida del ser humano y sus relaciones, hasta el bienestar del planeta mismo, son medios para que la economía florezca.

El ser humano siempre debe ser fin, nunca medio, como también la salud del planeta.

Hemos estado lucrando con la salud del ser humano y del planeta, con consecuencias lógicas e inevitables.

Debemos tomar conciencia de lo que quién tenemos para vivir en un mundo mejor, con salud, aire puro y relaciones armónicas.

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