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03:32h. Martes, 26 de Marzo de 2019

 

"Hago votos porque Puebla no se convierta en el cadalso, no sólo de los organismos electorales locales, sino incluso del propio INE..."


En sesión del 6 de febrero pasado, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) resolvió por unanimidad ejercer la facultad de atracción total sobre las elecciones extraordinarias de la gubernatura de Puebla, al igual que las de cinco ayuntamientos cuyos procesos comiciales que fueron anulados por el tribunal electoral. Como motivaciones se consideró “la situación de excepción generada por el lamentable fallecimiento de la Gobernadora Constitucional del estado de Puebla; el clima de tensión política que se vive en dicha entidad y que se mantuvo después de la Jornada Electoral; y el exhorto que por unanimidad plantearon las fuerzas políticas representadas en el Congreso de esa entidad, para que sea el INE la autoridad que lleve a cabo el Proceso Electoral Extraordinario”.

Ésta es la primera ocasión en que el INE asume en su totalidad las funciones del Organismo Público Local Electoral (OPLE) para la organización de una elección local. Y lo hace en el marco de un entorno político enrarecido y polarizado por el fuerte litigio a que dieron lugar las elecciones del 1 de julio pasado, que llevaron incluso al recuento total de los paquetes electorales ante las irregularidades en la cadena de custodia, instalación de casillas y el resguardo indebido de la paquetería electoral en la bodega central, lo que redujo la certeza del proceso. Finalmente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validó los resultados, ya que las anomalías no afectaban el resultado final ante una diferencia del 4% entre los dos principales contendientes: Erika Alonso, de Por Puebla al Frente (38.14%), y Miguel Barbosa, de Juntos Haremos Historia (34.10%).

Considero positivo que el INE haya resuelto hacerse cargo de estos comicios locales, ya que su experiencia, recursos y reputación permitirá dar confianza a la sociedad poblana y a los contendientes. Sin embargo, avizoro algunos riesgos que deben ser paliados por parte de la autoridad federal:

1) Las altas temperaturas políticas pueden “fundir” a los árbitros electorales. Fue el caso de Veracruz y Colima, pero también del entonces IFE en la elección presidencial del 2006, cuando los actores interesados se cebaron sobre una institución que hasta entonces gozaba de un enorme prestigio social. Hoy el INE está poniendo en juego su capital moral, en un entorno político donde una de las fuerzas beligerantes está empoderada por su nueva posición hegemónica. En el nuevo clima nacional muchas veces el apego a la legalidad no resulta suficiente: se exige una “moralidad” que responda a un proyecto ideológico reivindicador.

2) El desplazamiento del Instituto Electoral del Estado de Puebla da argumentos a los políticos centralistas, que buscan desarticular el Sistema Nacional de Elecciones (SNE) que gestó la reforma política de 2014. En pretendida concordancia con la austeridad republicana, sacan ya el machete del matarife para cercenar la pierna con la uña enterrada. Es ignorancia supina: los organismos electorales locales se han profesionalizado sustantivamente desde que el INE asumió la tutela del SNE. Todos tienen problemas —sobre todo presupuestales provocados por los poderes locales, incómodos con la autonomía—, pero han sabido tejer una colaboración cada vez más estrecha en campos como el de la cultura cívica, la organización electoral y la construcción del Servicio Profesional Electoral Nacional, el mejor servicio civil de carrera del país.

3) El INE se está sobrecargando de responsabilidades sin el apoyo presupuestal de los poderes federales. Se dice que en la función pública el amor se demuestra en el presupuesto, y parece ser que el INE, junto con el resto de los órganos autónomos del estado mexicano, no son muy queridos en la 4T. Hago votos por que Puebla no se convierta en el cadalso no sólo de los organismos electorales locales, sino incluso del propio INE.

No termino estas líneas sin señalar que también me preocupa la actitud de algunos consejeros generales del INE, nuestros hermanos mayores, a quienes hemos acompañado en muchos caminos a lo largo de más de cuatro años. Alguno de ellos tuiteó, luego de la sesión de atracción, que “La #AsunciónTotal de las elecciones de Puebla por el @INEMexico confirma la necesidad de contar con una (sola) autoridad electoral nacional. El sistema electoral mexicano debe prescindir de los Organismos Públicos Locales Electorales.” En cambio, otro, más sensible e informado sobre la trascendencia del federalismo y la acción desde lo local, comentó “El #INE organizará la elección en Puebla para elegir gobernador o gobernadora. El acuerdo se aprobó con pleno respeto al Instituto Electoral de Puebla, cuyos consejeros y consejeras participarán activamente.” Un mundo de diferencia…