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23/10/17

Senadores mexicanos: OPNIS a la vista

Senadores mexicanos: OPNIS a la vista

Para muchos mexicanos los senadores son unos señores con traje y corbata, que cobran jugosos sueldos. Son unos «OPNIS», es decir, «Objetos Políticos No Identificados». Cruzan el cielo de la política mexicana de un lado al otro y desaparecen, y nadie sabe a ciencia cierta de dónde provienen, qué hacen o cuál es su
función. Alguno quizás todavía puede rescatar del fondo de su memoria lo que aprendió en primaria: «son quienes conforman el poder legislativo». 

Pero, exactamente, ¿qué hacen los senadores?, ¿cuál es su función?, ¿los necesitamos? Como es lunes, trataré de hacer una explicación muy simple, casi caricaturizada. 

Resulta que México se dividió en 32 estados. Había un presidente; pero, para que no se concentrara en él todo el poder, los estados decidieron mandar representantes para que elaboraran leyes junto con los representantes de los demás estados. Así, el presidente gobernaría, pero de acuerdo con las leyes aprobadas por todos los estados de la federación.

Si los estados no mandaran a sus representantes para hacer las leyes y el presidente gobernara por sí solo,
tendríamos entonces una monarquía, no una democracia. 

Otra cosa que no podía suceder es que un estado dejara de mandar a sus representantes. Por ejemplo, que Yucatán dijera «a nosotros no nos interesa, ustedes legislen y nosotros nos adaptamos». ¿Por qué no pueden hacer eso? Porque lo más probable es que los representantes de los demás estados tomen decisiones que
podrían dañar a Yucatán. A todos los estados les interesa tener a alguien que defienda sus intereses ante los demás. 

Esos «representantes» son los senadores. En México tenemos cuatro senadores por estado, es decir, 128; en
Estados Unidos, dicho sea de paso, solo tienen dos senadores por estado. 

Con los senadores, en principio, estaba resuelto el problema de que todos los estados participaran en las decisiones del país. Pero Jalisco levantó la mano y dijo: «no es justo que Baja California Sur, que solo tiene 637,000 habitantes, tenga el mismo poder de decisión que nosotros, que tenemos más de 8 millones». Los demás estados dijeron, «Tienes razón, no es justo» y acordaron mandar representantes según la cantidad de población de cada estado. 

A estos segundos representantes se les llama «diputados». Los diputados no representan a un estado, sino a un distrito, es decir, a una parte de un estado. En México hay un diputado por cada 244,000 habitantes. En total, tenemos 500 diputados. 

Los senadores son legisladores de representación directa y los diputados, de representación proporcional. A mí me parece un engranaje genial para hacer que la voluntad del pueblo tome parte en las decisiones del país.

Aquí es donde está el problema: la esencia de un diputado y de un senador —pido perdón por las mayúsculas— es REPRESENTAR a su estado o distrito. Los senadores representan primero a un estado y después a un partido. 

Lógicamente, los senadores tienen que ser personas originarias del estado que representan. Por ejemplo, si yo soy de Nuevo León, no puedo ser senador por Campeche. Tiene que ser alguien del estado porque es quien, en principio, conoce mejor las necesidades del estado.

Por ejemplo, supongamos que el gobierno federal aprueba que se importen a México aguacates de Colombia. Pero estos aguacates, por alguna extraña razón genética, dañan a los aguacates de Michoacán. Entonces, los productores de ese estado pueden contactar a sus senadores y pedirles que hagan presión para impedir
esa importación. Si los senadores no hacen caso o, incluso, votan a favor de la iniciativa, entonces será mejor que se busquen otro estado para vivir… 

¿Qué harías tú si te encontrarás a alguno de tus senadores en Starbucks y supieras que votó a favor del gasolinazo? ¿Le dirías algo? Los senadores en México no representan a los estados, representan más
bien a los partidos. Generalmente se dice “el senador del PAN aclaró que…” y nunca escuchas “el senador por Nayarit explicó que…”. Los mismos senadores se ocupan de disimular a qué estado representan. 

Visita sus perfiles en Twitter o Facebook y verás que son poquísimos los que dicen claramente a qué estado representan. 

Muchos utilizan una fórmula, a mi parecer maliciosamente ambigua, llamándose “Senador de la República”. No, no existen los “senadores de la república”, solo existen los senadores de este o aquel estado. 

Nuestra tarea como ciudadanos es doble. Por una parte, elegir a buenos senadores y diputados y, por otra, darles seguimiento, conocer sus acciones y escribirles frecuentemente por Twitter o Facebook. 

En el siguiente artículo hablaré de los senadores y diputados plurinominales, otro elemento que aleja a los ciudadanos comunes de la política.

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