Opinión • México está en llamas y a nadie le importa • María Esther Bonilla

“…nadie se ha preocupado de atender la educación, un sector olvidado en estos últimos cuatro años…”
Opinión • México está en llamas y a nadie le importa • María Esther Bonilla

El incendio sigue avanzando. Las llamas de la violencia avanzan y crean una realidad dolorosa que prohíbe a los niños y jóvenes disfrutar del Derecho a la Educación.

México está en llamas. Veo, escucho, palpo, siento a mi país sufriendo un incendio total. Percibo elevadas llamas por todas partes, y me doy cuenta de que al Presidente de la República y a los gobiernos de todos los niveles: no les importa este grave problema, siguen ignorando la devastación que cada día carcome más municipios, más zonas, más espacios. Tampoco les importa que cada día más mexicanos/as mueran a causa de ese enorme incendio. 

Ese incendio es la representación de la violencia. Esas llamas son la imagen del olvido y del abandono en que se encuentra la sociedad. Es decepcionante ver cómo las estructuras democráticas que reconocieron el triunfo de Andrés Manuel López Obrador están siendo minadas por él mismo, al igual que todo el tiempo, desde que tomó posesión, se ha dedicado a hacer campaña y a desprestigiar a quienes no piensan como él, mientras ignora por completo los problemas sociales como la inseguridad.

El debate respecto a la militarización del país es un pleito ideológico; sin embargo, el “incendio” de la violencia sigue avanzando porque los responsables de la seguridad nacional ignoran un área de atención prioritaria, y esa área es la Educación. 

Mientras los gobiernos de los tres niveles sigan enfrascados en el pleito de militarizar o no al país, mientras los diputados y senadores continúen con sus pelitos de cantina, mientras nuestros representantes sigan ignorando la atención que merece la formación de las conciencias y reaccionen sólo a las ofensas de la inmediatez, el incendio seguirá avanzando y será cada vez más difícil mitigarlo.

Veo a mi país en llamas porque es una metáfora que me permite describir la destrucción de la paz social que hemosestado presenciando. En todos los noticieros de radio y televisión, en todas las redes sociales podemos atestiguar los constantes crímenes que se cometen cada hora, cada minuto, cada segundo; sin embargo, nadie observa que los mexicanos estamos siendo tratados como objetos y no como personas.  

En todas las mañaneras nos quieren convencer de que cada día estamos mejor en cuanto a la seguridad, pero sabemos que las autoridades están argumentando con falacias y que hacen malabares con las cifras y los índices delictivos. Todo con el propósito de confundirnos, de engañarnos, de vendernos la misma frase: vamos muy bien. 

La macro estrategia de AMLO sigue siendo: yo no fui, fue teté, fueron los conservadores, los neoliberales, yo soy una blanca palomita; de ahí se derivan los otros cuentos chinos para mantener su dizque credibilidad. 

Pero ¿por qué afirmo que a los gobiernos no les importa resolver esta amenazante violencia? ¿Por qué afirmo que nos tratan como objetos y no como personas?

Porque los gobiernos municipales y estatales, independientemente del partido político al que pertenecen, han caído en el juego de AMLO, han caído en los dimes y diretes absurdos (que ya muchos analistas han calificado como distractores) y nadie se ha preocupado de atender la educación, un sector olvidado en estos últimos cuatro años, siendo que ante las constantes amenazas de los narcotraficantes para capturar en sus redes a niños/as, adolescentes y jóvenes, lo que necesitamos es formar las conciencias, abrirles a los niños y jóvenes perspectivas de un sano y viable desarrollo. Necesitamos darles argumentos para que puedan decidir categóricamente con un NO a las drogas, NO a las armas, NO a los robos, secuestros, homicidios. 

Todos los países necesitamos formar en los tres ámbitos: Educación Formal, No Formal e Informal. Los/as alumnos/as deben aprender en las aulas a discernir, a analizar el contexto; deben aprender a valorarse, a respetarse, a desear ser felices, a ser personas honestas, responsables; deben aprender a diseñar su propio proyecto de vida. He mencionado en otros textos cómo hay un área que debería tener un lugar preponderante en todos los salones de clases de México, desde preescolar hasta universidad: la Educación para la Paz y la Resolución Pacífica de Conflictos.

AMLO ha mencionado que está tratando las causas de la violencia a través de sus programas donde regala dinero a adultos mayores, a jóvenes, etc. ¿Cómo es posible que no exista un asesor que saque al presidente de ese error? El hecho de regalar dinero no va a resolver la violencia; por el contrario, está fomentando la dependencia e impidiendo que muchos mexicanos sean conformistas, se crucen de brazos y ya no decidan superarse, pueden afirmar consciente o inconscientemente: “¿para qué me esfuerzo, para qué me preparo si el gobierno me regala dinero?” [*]

Es frustrante ver cómo llevamos cuatro años de abandono en el sector educativo. La primera secretaria de Educación había cometido el delito de retenerles parte de su salario a los trabajadores de un municipio, y nunca demostró su dominio profesional. La segunda secretaria de Educación evidenció que no conoce en absoluto los programas de primaria (hecho insólito), pero su mérito es tener contacto con la Coordinadora de Trabajadores de la Educación, cuyos/as profesores/as son expertos en realizar paros en vialidades [**] para exigir dinero y plazas, cuando ya no se justifica la apertura de más plazas por asuntos demográficos. 

He de confesar que eran muy altas mis expectativas en el terreno educativo cuando supimos que AMLO ganó las elecciones en 2018. Ahora vemos que muchos destacados investigadores en ese ámbito, sencillamente han tomado distancia del gobierno federal. Me duele profundamente el abandono de este sector, que justamente nos puede iluminar caminos de solución. De acuerdo con la Antropología clásica de hoy y de siempre: el oso nace oso, el gato nace gato; pero el hombre no nace hombre; se hace hombre con la educación.

El incendio sigue avanzando. Las llamas de la violencia avanzan y crean una realidad dolorosa que prohíbe a los niños y jóvenes disfrutar del Derecho a la Educación. Para el gobierno no somos personas, somos votos potenciales. Nada más.  


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* Respecto a esta entrega de dinero, que todos identificamos como estrategia electoral porque asegura votos, también hay qué mencionar que se realiza en la absoluta opacidad, no hay transparencia en ese reparto, no se rinden cuentas, no hay manera de comprobar la eficacia de reparto. De buenas fuentes se sabe que hay dueños de negocios que les piden a los jóvenes la mitad de la cantidad que el gobierno les entrega a cambio de que los jóvenes no trabajen, no aporten absolutamente nada de mano de obra al negocio, solo regalan la mitad de la beca. ¿Eso es construir el futuro?

** Afectando gravemente a la economía del país.





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María Esther Bonilla López es licenciada en Letras Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato; maestra en Desarrollo Educativo, y doctora en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional.

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