miércoles. 22.09.2021
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León en el siglo XX [III] • El león del Arco de la Calzada • Miguel Ángel García

"Quien donara el de mampostería habría ofrecido remozarlo para corregir sus imperfecciones…”
Carta a Ireneo Durán
Carta a Ireneo Durán
León en el siglo XX [III] • El león del Arco de la Calzada • Miguel Ángel García

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El 15 de marzo de 1958, el día previo a la colocación del actual símbolo de la identidad de la ciudad, el león de bronce que corona el arco, apareció en un periódico local una carta abierta dirigida al entonces Presidente Municipal, Don Ireneo Durán, en la que se manifiesta la inconformidad de un grupo de leoneses por la intención de retirar el león que hasta ese momento se encontraba en el pedestal del arco, ya para entonces un referente identitario de la ciudad. El león de entonces, fabricado de mampostería de tabique y mortero (mezcla) por un albañil leonés, había sido donado a finales de la década de 1930 por Don Francisco Lozornio, obra que, de acuerdo con la opinión expresada en el desplegado, si bien adolece de imperfecciones, no por eso deja de ser una oba de arte que ya quisieran para su cosecha muchos que presumen de escultores, es de llamar la atención que el desplegado habla de las obras de ornato a que tiene derecho nuestra ciudad y de las que está muy escasa, o mejor dicho, de las que carece en absoluto. León de la mitad del siglo XX era una ciudad en la que, de obras de arte urbano, no se encuentra nada por el estilo ni de cemento ni de otra materia, como también dice el desplegado, en el que se habla de las esculturas porfirianas de la Calzada que, por cierto, en el tiempo fueron perdiéndose en otra historia aún por ser rescatada.

Quien donara el de mampostería habría ofrecido remozarlo para corregir sus imperfecciones, sin embargo, las autoridades de la época aceptaron el ofrecimiento de donación de la nueva obra, lo que propició que los leoneses que auspiciaron la inserción periodística, invitaran al presidente municipal a considerar que no sólo tienen derecho a colaborar para el embellecimiento de la ciudad los señores Antonio Velázquez y el señor Paco Delgado, el uno por ser torero y el otro por ser amigo de usted, sino todas las personas que queremos a nuestro terruño. Como ahora, entonces cada actuación de las autoridades era cuestionada por la ciudadanía, que se posicionaba ante las decisiones en la medida de sus posibilidades. El desplegado que se comenta decía al presidente municipal: creemos que se obra con ligereza cuando se descarta la oportunidad que el señor Lozornio ofrece de perfeccionar al león de cemento que él donó a la ciudad, trayendo para el efecto, e inmediatamente, a la persona que se encargue de corregir y plasmar la conformación anatómica del actual remate del arco de la Calzada con toda perfección.

¿Por qué ese empeño, digno de mejor causa, de que el león de bronce debe estar en la Calzada y no en otra parte?... La donación del león de bronce hecha a la ciudad por los señores Velázquez y Delgado no se desestima, por el contrario, toda la ciudad de León lo agradece.

El desplegado suplica perdón al Presidente Municipal si se hubiera sentido molesto por el mismo, afirma que sólo anima a los leoneses firmantes, el deseo de que nuestro querido León progrese y que en todo se obre con justicia y cordura.

Digno de mencionar para terminar con esta breve narración es que, ante el ofrecimiento de donación del león de bronce, el propio desplegado da cuenta de algunas ideas manifestadas por los leoneses de la época. Menciona la propuesta de Don Vicente González del Castillo, quien sugiere para la colocación del león de bronce recién donado: un pedestal en la plaza de la industria (actual Plaza de los Fundadores, conocida como de los leones), o la propuesta del señor Francisco Sandoval Ponce, quien con más ambición y fantasía sueña para su terruño con un kiosko artístico de cantería que rivalice en arte con las portadas de Catedral, teniendo como base una biblioteca abastecida de obras selectas y como ábside un artístico cimborrio con pedestal para los Hermanos Aldama, para don Alonso Espino y para don Julián de Obregón; rematado todo esto con el león de bronce que quiere usurpar el sitio ocupado actualmente por el ya tradicional congénere que donara a la ciudad Don francisco Lozornio, a quien según parece, se le quiere desairar indebida e ingratamente.

La nota de periódico que el siguiente día del desplegado da cuenta de la colocación del león de bronce dice: Veinte años de tradición terminan hoy cuando sea descendido de su pedestal del arco de la Calzada, la escultura muy discutida del león que por espacio de todo ese tiempo coronó el monumento más airoso de nuestra ciudad.

En mil novecientos treinta y ocho la generosidad de un hombre todo altruismo y todo amor por su tierra natal, el señor don Francisco Lozornio donó a León de los Aldama la estatua en cuestión, siendo Presidente Municipal don Guillermo Vera.

A partir de 1938 y durante el tiempo que permaneció en el pedestal del arco de la Calzada el primer león de mampostería, se inició la construcción de la identidad leonesa, identidad que hoy permanece, como lo hizo Desde entonces (1938): […] propios y extraños hemos visto en la figura que corona el arco de la Calzada de los Héroes el símbolo nuestro y de nuestro nombre […], como también testimonia la misma nota que narra el retiro del primer león y su sustitución.

La colocación del actual león de bronce, o la fantasía de que León contara con una biblioteca, en una ciudad que carece de obras de arte urbano (de ornato, en la época), da cuenta de una ciudad de León que hacia la mitad del siglo XX se urbanizaba, que aspiraba al progreso y que aún carecía de muchas cosas que la pudieran caracterizar como una ciudad importante. Tal vez en nuestros días pueda valer aún la fantasía de hace más de sesenta años, de una gran biblioteca o, como decimos ahora, de más equipamiento cultural para todos los leoneses. Para todos.

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